Cuatro medidas para duplicar los ingresos en predios ganaderos

Desde hace años el sector ganadero vacuno mantiene un porcentaje de destete de terneros del 64%. Este dato plantea la interrogante de que si es sostenible y rentable un negocio en el que se produce un porcentaje significativamente menor al de su potencial.

Al respecto, José Manuel Mesa, integrante de la Junta Directiva del Instituto Nacional de Carnes (INAC), en representación del sector productor como miembro de Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR), señaló que -en principio- el dato “depende de cómo se lo mire. Es una buena noticia que no haya disminuido, pero como contrapartida, interpela al sector y establece el desafío” de mejorar ese indicador de productividad.

Mesa recordó que “hace 30 años vendíamos la carne a un promedio de 1.200 dólares, y hoy a 3.700 dólares por tonelada. Hay una demanda importante de carne vacuna en el mundo y creo que podemos producir mucha más. Uruguay tiene mucho para crecer”.

El directivo del INAC expresó que “hace unos días, con un grupo de productores de la zona de Polanco, Lavalleja, hicimos un ejercicio de analizar cómo impacta mejorar los indicadores productivos, fundamentalmente, porcentaje de destete, y la evolución de los precios de la hacienda en los ingresos prediales en una empresa ganadera familiar”.

Los resultados del trabajo fueron sorprendentes. Mesa explicó que “si la explotación tiene un 60% de destete sobre 280 vacas entoradas, el ingreso anual que tiene la familia descontando los gastos, es de 24.000 dólares. Si el porcentaje de destete fuera del 70%, el ingreso sube 4.000 dólares, pero si el destete es del 80%, el ingreso sube a 43.000 dólares”.

Para lograr el destete de 80 terneros por cada 100 vacas entoradas, “alcanza con aplicar una serie de medidas de bajo costo, que se relacionan más con la planificación, la organización y la inteligencia que con la inversión. Solamente hay que adecuar el manejo del establecimiento. Hay productores que lo están haciendo y logran pegar ese salto”, sostuvo Mesa.

Las cinco medidas a tomar, según el técnico, son, en primer lugar, “ajustar la carga ganadera a 0,78 Unidades Ganaderas por hectárea”. Luego, “entorar en diciembre a febrero, para que los partos sucedan a partir de setiembre, momento en que el campo natural ofrece la mayor cantidad de pasto, es decir, hacemos coincidir los mayores requerimientos de la vaca de cría con los mayores aportes del campo natural2.

Diagnóstico es esencial

En tercer lugar, “hacer el destete definitivo de los terneros en marzo o abril, seis meses después del parto. Es muy importante la fecha del destete definitivo porque permite a la vaca recuperar estado corporal en otoño, afrontar el invierno en mejor condición, llegar al parto en buenas condiciones y volver a preñarla dos meses después. Hay que tener en cuenta que por cada mes que se retrase el destete a partir de marzo, la preñez cae un 10%”.

También es esencial «hacer el diagnóstico de gestación a los 30 o 40 días del entore para saber cuáles vacas están preñadas y cuáles no, sacar las falladas, engordarlas o venderlas tal como están, y mantener el rodeo preñado ofreciéndole mayor y mejor comida de acuerdo a su estado corporal».

José Manuel Mesa destacó que “también consideramos, para las situaciones analizadas, el precio de los terneros. Les asignamos tres precios diferentes: el de hoy, uno 10% superior y uno 10% inferior. Allí vimos que no cambian tanto los ingresos». La conclusión es que «el precio no cambia tanto los números, pero sí el incremento de la productividad”.

Para duplicar los ingresos de los predios no hace falta que se duplique el precio internacional del ganado -factor en el que el productor no puede incidir y que no fluctúa de acuerdo a la voluntad o las aspiraciones del sector-, sino que se incremente alrededor del 30% la productividad, factor que sí está bajo el control del productor y depende de sus acciones.

Consultado sobre la razón de por qué este paquete de medidas no se ha masificado, el directivo del INAC expresó que «este tipo de medidas son mucho menos adoptadas por los productores pequeños y medianos que por los grandes, seguramente por problemas de acceso a la información. A veces somos un poco apáticos en generar cambios, pero hay un escenario totalmente favorable» que facilitaría la adecuación de los sistemas productivos.

El rol de las organizaciones

Según Mesa, “las organizaciones tienen un papel fundamental y están llamadas a tener un rol mucho más importante” en el acompañamiento al sector productivo, y en la provisión de asistencia. Sin embargo, “muchas veces las organizaciones de productores tienen acotados recursos para difundir estas cosas. Desde CNFR hemos hablado con las autoridades de la necesidad de generar un plan ganadero con una fuerte llegada a productores pequeños y medianos, y creo que a partir de ahí puede generarse un cambio muy importante. Pero no creemos que las organizaciones tengan la capacidad de poder hacerlo por sí mismas. Tiene que hacerse a partir de la interacción entre las instituciones públicas y las privadas. Aunque muchas cosas han cambiado en lo referido a políticas públicas, hay proyectos muy buenos, pero son de corta duración, creemos que es necesario un acompañamiento más prolongado, porque en ganadería dos años es poco tiempo”.

Analizando el stock del rodeo vacuno

Conocidos los datos de Dicose del último ejercicio, publicados hace apenas unos días, 2no hubo una disminución tan impresionante del stock ganadero, tal como vaticinaban algunos actores de la cadena cárnica. Pasamos de 11.300.000 vacunos a 11.160.000, una pequeña reducción que representa tres semanas de faena, que no es relevante y puede explicarse incluso por la ocurrencia de fenómenos climáticos adversos”, afirmó Mesa. En su análisis, el técnico aseveró que “esto no significa que pueda ocasionar una dificultad2.

Analizando los datos, “queda claro que el número de vacas de cría (en el último ejercicio) es igual (al del anterior). Estamos en las 4.250.000, y si hacemos una retrospectiva, en la década de los 90 teníamos 2.500.000 vacas. En ese momento teníamos 1.500.000 terneros y hoy estamos en 2.700.000”. Si se pone el foco en los últimos cinco años, “Uruguay mantuvo arriba de los 4.200.000 el número de vacas de cría entoradas”, destacó Mesa.

Fuente: Diario La República