Jóvenes de CNFR organizaron encuentro buscando mejorar la calidad de vida en el campo

Diego López, integrante de la Sociedad de Fomento Rural de Tapia, Canelones, consejero de Comisión Nacional de Fomento Rural, CNFR, fue uno de los protagonistas del encuentro de jóvenes rurales realizado el sábado 9 de noviembre.

De acuerdo a lo informado por López, participaron de la actividad casi medio centenar de jóvenes provenientes de los departamentos de Canelones, Soriano, Paysandú y Salto.

El objetivo principal del encuentro fue trabajar en “la integración y el intercambio entre los jóvenes, poder ver qué estamos haciendo en el territorio por el bien común. También analizar las diferentes problemáticas y pensar cómo podemos contribuir a través del diálogo en el diseño de políticas públicas que las aborden”.

Entre los principales problemas visualizados se cuenta el proceso de despoblamiento de la campaña, fenómeno mundial del cual Uruguay no es ajeno. En este país alrededor del 6% de la población reside en el ámbito rural.

En el encuentro se analizaron las causas que llevan a los jóvenes a buscar una opción de vida fuera del ámbito rural, según López, lo productivo es uno de los factores de mayor relevancia. En este sentido, explicó que si un joven quiere tener independencia económica debe desarrollar un proyecto productivo, lo que implica tener la posibilidad de acceder a tierra, a asistencia técnica, a herramientas financieras, y a capacitación. “Iniciar una producción requiere contar con un capital y una infraestructura que te lleva a no meterte en esa aventura y buscar otros caminos, como por ejemplo, ir a buscar trabajo en zonas urbanas”.

Para López, “es complicado lograr el desprendimiento del núcleo familiar, y también el relevo generacional” definido como el momento en que “la familia le da paso a las generaciones más jóvenes para que nosotros llevemos adelante” la gestión del establecimiento.

Con respecto al acceso a tierra, el Consejero de CNFR informó que con el grupo de jóvenes “hemos trabajado junto al Instituto Nacional de Colonización, INC, que es el organismo que se ocupa directamente de este tema, y ya se han hecho algunos llamados para adjudicación de tierras a jóvenes”.

Estas convocatorias son parte de la ejecución de un plan piloto denominado “Tierra de Jóvenes”, que se enfoca en la adjudicación de fracciones de tierras del Estado a gropos de por lo menos tres jóvenes de entre 18 y 29 años. El programa se lleva a cabo en coordinación con la Dirección General de Desarrollo Rural, DGDR, y el Instituto Nacional de la Juventud, INJU, y se destaca porque los grupos de jóvenes que reciban un predio cuentan desde el momento mismo de la adjudicación con asistencia técnica y fondos para llevar a cabo su proyecto productivo.

“Para nosotros es una satisfacción se hagan estos llamados, son el inicio de la respuesta a los planteos que hemos hecho”, evaluó López, agregando que “esperamos que con el tiempo genere nuevas oportunidades para más jóvenes”.

Vinculado a lo laboral y lo productivo, López también destacó la implementación de otra herramienta de política pública impulsada por la DGDR, en referencia a la convocatoria “La Bujía, encendemos tus ideas”, dirigida a jóvenes residentes en el medio rural o vinculados a la producción agropecuaria, que les ofrece apoyo económico no reembolsable para financiar propuestas productivas y de desarrollo de servicios para la producción agropecuaria.

Por otra parte, los aspectos sociales deben ser considerados con la importancia que realmente tienen. En ese sentido, los jóvenes rurales analizan como indispensables para hacer del campo un lugar atractivo para desarrollar un proyecto de vida el acceso a la salud, al esparcimiento y ocio, o conectividad a internet, aspectos que hacen a la calidad de vida.

Diego López consideró que aunque en estos temas no se ha trabajado ten intensamente como en los referidos a acceso a tierra y generación de oportunidades económicas, “pero sí es una problemática de la que somos conscientes. Hemos logrado algún avance en conectividad, se ha avanzado en el tema wi-fi rural”.

Aunque los jóvenes rurales tienen claro que por las características demográficas del país es difícil contar con similar grado de accesibilidad que la población urbana a servicios, como por ejemplo los de salud, “aspiramos a que se mejore la respuesta y la calidad”.

En referencia a las posibilidades de acceso a capacitación, los jóvenes de CNFR evalúan que “a través de las entidades de base de CNFR, las Sociedades de Fomento Rural, tenemos oportunidades de acceso a cursos. Sin embargo, para que se concreten a veces hay que cubrir un cupo mínimo de participantes que no siempre se logra completar, por la poca población que reside en el territorio, o porque los horarios no son los más adecuados, y perdemos esa oportunidad”.

También “nos preocupa la permanencia de las escuelas rurales, y tal vez hacer en ellas algunos cursos que se llevan a cabo en centros urbanos, para que haya una igualdad en la educación formal”.

Como colectivo de jóvenes organizados, “estamos buscando las mejores estrategias para llegar a todos los jóvenes del medio rural. No siempre lo logramos y hay que analizar por qué. También nos plateamos cómo incidir más en el diseño de políticas públicas para los jóvenes, porque tenemos una agenda, tenemos relevada la problemática, y tenemos propuestas”, aseveró López.

A modo de autocrítica, el dirigente juvenil señaló que “también tenemos que tener más participación en la Mesas de Desarrollo Rural”, instancia de encuentro en el territorio entre las organizaciones de la sociedad civil y los organismos del Estado que funcionan en todo el país, y son el ámbito donde plantear problemas y proponer soluciones.

En referencia a los grupos de jóvenes vinculados a CNFR, López señaló que “a veces no nos damos cuenta de la herramienta que tenemos y la posibilidad de incidir en las políticas públicas. Hemos alcanzado algunos logros, y eso nos impulsa a seguir adelante”.

Diego López concluyó que “vemos que hay otros jóvenes trabajando en el territorio, esto nos fortalece, nos da esperanzas y fe para seguir trabajando en la mejora de la calidad de vida en el medio rural para que no se siga despoblando y queden familias productoras arraigadas en el campo”.