Productores y organizaciones de la región: “Son más las cosas que nos unen que las que nos separan”

Leonardo Verme, productor familiar del departamento de Salto e integrante de la Sociedad Fomento Rural (SFR) Colonia 18 de Julio, fue uno de los miembros de la delegación de Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR) que del 18 al 22 de noviembre realizó una gira por Río Grande do Sul y Santa Catarina, estados del vecino Brasil.

Al regreso, Verme evaluó enfáticamente que la visita a productores familiares y sus organizaciones “fue muy positiva, por varias razones. Como productor, poder ver la cotidianeidad de otros productores que viven la misma problemática que nosotros, fue muy enriquecedor. Y desde el punto de vista organizacional, como miembro de una SFR y de CNFR, fue muy importante conocer el peso que tienen las agremiaciones de productores familiares en su país”. Asimismo, destacó que junto a ese conocimiento adquirido, “estar más al tanto de las políticas públicas para la producción familiar que implementa Brasil, nos permite analizar cómo podemos desde nuestras organizaciones” trabajar en su fortalecimiento y en la procura de proponer e implementar nuevas políticas diferenciadas.

Leonardo Verme realizó un análisis comparativo de las políticas públicas para la producción familiar que se ejecutan en Uruguay y en Brasil, señalando los diferentes grados de evolución e impacto en cada uno de los países.

En este sentido, remarcó que una de las principales diferencias percibidas, es la referida a las compras públicas a la producción familiar. “Ninguno de los productores que visitamos abastecía a organismos del Estado, y hasta donde pudimos saber, no existe esa política”. Verme recordó que su SFR es una de las organizaciones proveedoras del Estado, en el marco de la ley 19.292 del 16 de diciembre de 2014 y su decreto reglamentario del 27 de febrero de 2015, que establece un mecanismo de reserva mínima de mercado del 30% para las compras centralizadas y del 100% para las no centralizadas, de bienes alimenticios provenientes de Organizaciones Habilitadas de la producción familiar y la pesca artesanal siempre y cuando exista oferta.

Según Verme, uno de los logros de las organizaciones brasileñas y una diferencia con lo que sucede en Uruguay, es que en conjunto con el Estado, se implementa un sistema de precios mínimos para algunos rubros. En nuestro país solamente hay acuerdo de precio para el arroz, cultivo llevado adelante principalmente por productores de mayor escala; y para la leche y la uva, en ambos casos para el producto con destino a la industria.

El joven productor destacó que en materia de acceso al crédito probablemente Brasil haya avanzado más que nuestro país, explicando que en cuentan con el Sistema de Cooperativas de Crédito Rural con Interacción Solidaria (Cresol) y su articulación con las organizaciones de productores familiares asociado a un sistema de formación y acreditación de organizaciones para el acceso diferenciado a recursos económicos. “Este sistema funciona con capitales privados y estatales, presta dinero con tasas de interés muy bajas y es más flexible que la banca convencional con respecto a las garantías, implementando además un sistema de pago ajustado a los ciclos productivos”. En el estado de Santa Catarina este sistema ocupa el cuarto lugar considerando el monto de crédito otorgado, compitiendo con la banca convencional.

Esta política pública sería comparable con la que aplica en Uruguay la Dirección General de Desarrollo Rural y Fundasol a través de la iniciativa Micro Crédito Rural. No obstante, los montos de los préstamos en nuestro país son mucho menores, aunque como contrapartida, abarca a un universo más amplio, ya que esta herramienta financiera también está disponible para habitantes del medio rural y de pequeñas localidades, no productores.

En cuanto al Registro de Productores Familiares, Verme evaluó que hay diferencias a la hora de considerar quién pertenece o no a esta categoría. Aunque en área explotada la superficie de los predios es similar, en cuanto a mano de obra contratada no puede decirse lo mismo. En Brasil se cataloga como productor familiar a unidades productivas que en Uruguay no calificarían como tales, y sería necesario lograr criterios homogéneos en los países de la región en lo referido a superficie explotada, jornales de asalariados, residencia en el predio, ingresos económicos extraprediales, para tener una definición equiparable de productor familiar.

El acceso a la tierra en Brasil, Verme narró algunos casos puntuales, que considera lo más común, en los que los productores obtuvieron líneas de crédito otorgadas por las propias organizaciones o por el sistema Cresol, agregando que existe también un programa similar al uruguayo Mevir, gestionado por las organizaciones de productores, para resolver el problema de la vivienda. La diferencia, señaló Verme, es que “es más individual y opera solamente a nivel predial”.

El entrevistado remarcó que no existe en Brasil una instancia similar a las Mesas de Desarrollo Rural (MDR). Las MDR son un instrumento de política pública para el desarrollo rural y territorial creado a través de la Ley Nº 18.126 promulgada el 12 de mayo de 2007. Son un espacio de diálogo entre quienes implementan y diseñan las políticas públicas y la población objetivo, permiten ajustes a través de la co-construcción y la evaluación de las políticas, medidas e instrumentos.

De todas formas, Verme describió que las organizaciones de la producción familiar tienen mucho peso político, social y económico, en tanto las gremiales acumulan un gran número de afiliados, como por ejemplo, la Federação dos Trabalhadores na Agricultura em Santa Catarina (FETAESC), con tres millones de socios.

No obstante, en la última administración de gobierno se suprimió el Ministerio de Desarrollo Rural creado bajo gobiernos del Partido de los Trabajadores, como parte de un proceso de disminución de los apoyos a la producción familiar. Al respecto, “todos los productores y los técnicos de las organizaciones nos decían que años atrás había muchas más políticas públicas para los productores familiares, eran mucho más accesibles, y que de una manera u otra se ha cortado con eso. Todos nos dieron a entender que antes los productores familiares estaban mucho más beneficiados que ahora”, sostuvo Verme, afirmando que “de alguna manera las políticas públicas (en Brasil) han ido para otro lado y no se están enfocando en la producción familiar”.

Leonardo Verme destacó que “esta fue una experiencia muy enriquecedora, quedamos con mucha información, e incluso, manejamos la posibilidad de profundizar los vínculos realizando nuevas giras o pasantías para los jóvenes. A pesar del idioma, son más las cosas que nos unen que las que nos separan”.

“Quedamos muy agradecidos con los productores y las organizaciones que nos recibieron, y ni que hablar con COPROFAM”, concluyó Leonardo Verme.