Microcrédito Rural cumple 15 años brindando acceso a crédito con la palabra como garantía

Los grandes números del Programa Microcrédito Rural señalan que desde marzo 2004 al último cierre registrado, setiembre 2019, se entregaron más de 45.000 créditos a habitantes del medio rural y pobladores de localidades pequeñas, por más de 780 millones de pesos, unos de 21 millones de dólares al tipo de cambio actual. Desde octubre 2018 a setiembre 2019, se entregaron más de 3.600 créditos, por casi 96 millones y medio de pesos.

La cartera activa de créditos al 30 de setiembre de 2019 es de 3.678 créditos, por alrededor de 57 millones de pesos, con un 96,5% de créditos al día.

El Programa Microcrédito Rural es una herramienta financiera para el desarrollo rural inclusivo. Está pensado para atender las necesidades de capital de personas que, por la causa que fuere, no pueden acceder a un crédito convencional.

Otros de sus objetivos son generar organización a nivel local que defina el uso de los fondos basándose en la confianza, el conocimiento y el control social; y generar fondos locales que cubran las necesidades de las familias y de la producción a nivel local.

Este Programa se ejecuta y articula entre la Dirección General de Desarrollo Rural del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, DGDR-MGAP, y la Fundación Uruguaya de Cooperación y Desarrollo Solidarios, Fundasol, conjuntamente con la población integrante de los Comité de Crédito Local, quienes hacen posible su instrumentación.

Fundasol es la entidad financiera sin fines de lucro que permite operar la herramienta. Es quien entrega y recupera el dinero. Además, es responsable de la contratación de los analistas de crédito que trabajan en territorio. Cada analista de crédito gestiona las solicitudes, realiza el seguimiento de los créditos otorgados y realiza la gestión de cobro, además de convocar a los comités de Crédito Local, y divulgar el Programa.

En este momento hay 17 analistas de crédito y 154 Comités de Crédito trabajando en los departamentos de Artigas, Salto, Paysandú, Rivera, Tacuarembó, Cerro Largo, Rocha, Treinta y Tres, Lavalleja, Florida, Canelones, San José y Soriano, 13 de los 19 en los que se divide el país.

Los Comités de Crédito están integrados por vecinos que se reúnen todos los meses para dar el aval a los solicitantes de crédito. Son la base de la herramienta, en tanto aportan el conocimiento de la localidad, sus pobladores y las necesidades de la zona.

Otra instancia de decisión es la Asamblea de Comités de Crédito, que se reúne una vez al año para evaluar esta herramienta financiera.

Los recursos económicos del Microcrédito Rural tuvieron como fuente original el Proyecto Uruguay Rural, que contó con financiamiento del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, FIDA. Después, el programa pasó a ser una herramienta permanente de la Dirección General de Desarrollo Rural, por lo cual este capital se complementa con el Fondo de Desarrollo Rural.

Quiénes pueden acceder
Productores, asalariados y habitantes de las poblaciones de menos de 5.000 personas; ser mayor de edad; tener cédula de identidad vigente; firmar el formulario de solicitud de crédito; y contar con el aval del Comité de Crédito Local.

Más monto, más plazo
El Programa Microcrédito Rural incrementó los montos máximos a los que se puede acceder un solicitante, y extendió el plazo de pago en dos de sus tres líneas de trabajo. En este sentido, Gregorio Martirena, encargado de la División Financiamiento Rural de la Dirección General de Desarrollo Rural (DGDR/MGAP), informó que se agregó una modificación a las líneas Productiva y de Vivienda.

La nueva línea de crédito a largo plazo, con financiamiento a 18 y 24 meses, tiene un tope máximo de 60.000 pesos, el equivalente a unos 1.500 dólares, considerando que un dólar cotiza a 38 pesos uruguayos, aproximadamente. La nueva modalidad está disponible para aquellas personas que ya hayan operado al menos cuatro veces con el Programa Microcrédito Rural y hayan cumplido en tiempo y forma con las obligaciones asumidas.  Esta línea especial “se aplica desde este año en las líneas Emprendimientos Productivos y Vivienda, y es solamente para inversiones y refacciones. No se otorga como capital de giro”, informó Gregorio Martirena.

Las líneas clásicas
Hasta el momento, el Programa Microcrédito Rural opera en tres modalidades, la primera, la de Libre Disponibilidad, orientada a satisfacer las necesidades de las familias, como por ejemplo, “útiles escolares, un colchón, arreglarse la dentadura, hacerse lentes, ir de vacaciones, o un electrodoméstico”.

En segundo término, la línea Emprendimiento Productivo atiende actividades agropecuarias y no agropecuarias. Martirena explicó que “puede cubrir la compra de fertilizantes, semillas, animales, productos veterinarios, laboreo de suelos, si el solicitante es productor. También puede utilizarse para que un asalariado compre el apero, herramientas, o una motosierra. El almacenero del pueblo puede utilizarlo para comprar mercadería; una peluquera para surtirse de productos e implementos para trabajar; una costurera para comprar una máquina de coser. O sea, cualquier cosa que le vaya a generar ingresos y que le permita repagarlo con esos ingresos”.

En la línea de Vivienda los montos a solicitar son para pequeñas refacciones, reparación de techos, pintura, ampliaciones, o mantenimiento. La diferencia de esta línea con las otras consiste en que para obtenerlo se necesita que el vale sea firmado por todos los integrantes del núcleo familiar mayores de 18 años que tengan ingresos.

Los montos de crédito se escalonan según la cantidad de veces que el solicitante haya operado con Microcrédito Rural y su grado de cumplimiento. Martirena explicó que “a medida que se va ganando la confianza del Comité de Crédito Local se puede ir aspirando a acceder a montos mayores”.

En la línea de Libre disponibilidad se pueden solicitar hasta 7.500 pesos la primera vez. La segunda vez se puede pedir hasta 10.000 pesos; la tercera, hasta 12.500 pesos; y desde la cuarta vez, hasta 15 mil pesos.

Los montos a los que se puede acceder a través de las líneas Emprendimientos Productivos y Vivienda clásicas también se escalonan. La primera vez se puede solicitar hasta 15.000 pesos; la segunda hasta 24.000 pesos; la tercera hasta 30.000 mil pesos; y desde la cuarta vez, hasta 40.000 pesos.

Todos estos créditos de las líneas clásicas son a tres, seis o doce meses, con pagos mensuales de interés y amortización. En el caso de los destinados a Emprendimientos Productivos se puede ajustar el pago de la amortización al tipo de producción para la que esté destinado. “El pago de la amortización puede ser trimestral, cuatrimestral, semestral o anual, o puede haber dos, tres, cuatro meses de gracia. Por ejemplo, en los créditos otorgados para horticultura, solamente se pagan mes a mes los intereses. La amortización del crédito comienza a pagarse una vez iniciada la cosecha”, informa Martirena.

La tasa de interés es del 30% efectivo anual, pero si se cumplen todos los pagos en fecha, hay una bonificación, que “se recalcula en la última cuota para se reduzca al 25%”. Estas tasas de interés son más bajas que las de los créditos disponibles en el sistema financiero convencional. Como cualidad adicional, “la garantía del crédito es la palabra del solicitante”, sostuvo Martirena.

“Estamos muy agradecidos con los créditos”
Gissel Perdomo vive en Villa Nueva, Sauce, en el departamento de Canelones. Tanto ella como su esposo, José Acosta, han recibido créditos del Programa Microcrédito Rural: “Estamos muy agradecidos por este sistema de créditos, porque nos ha ayudado mucho”, afirmo Perdomo.

Ya han recibido tres créditos, “el primero fue uno pequeño, para terminar un sombráculo; el segundo porque teníamos que techar la casa y nos faltaba para las chapas y eso nos ayudó. Y después, yo crío gallinas para vender huevos y necesitaba plata para terminar la crianza para que las gallinas empezaran a poner. El crédito me ayudó para comprar ración”, enumeró la productora familiar.

“Los créditos son muy buenos porque hay varias opciones, y si por casualidad se te complica el pago, uno llama a la analista, le dice el problema y siempre tiene una solución”, explicó.

Perdomo recuerda que “nos enteramos (de la existencia del programa Microcrédito Rural) porque vamos al almacén, a lo de Betina, y ella nos comentó de los créditos, que estaban muy buenos para nosotros que somos productores rurales chicos, que a veces nos falta dinero para algo. Nos decidimos a llamar a Graciela (la analista de crédito de la zona) y así empezamos”.

“La forma de pago depende de lo que uno pueda”, dice Perdomo. “Además no hay que moverse, uno llama a la analista o le comenta por WhatsApp qué es lo que uno necesita, después ella viene, te visita y te pregunta cuánta dinero precisás y cómo lo pensás ir pagando… Es sólo con la cédula y teniendo el aval y ya está”.

En cuanto al aval social otorgado por el Comité de Microcrédito Local, Gissel Perdomo dice que “es muy bueno porque entre todos nos conocemos y sabemos que todos estamos para trabajar y para salir adelante”.

La mujer rural siente que este tipo de herramienta “es muy importante. Si en una cierta época precisás comprar plantines, uno llama a la analista, le dice y después vas pagando por mes, o de lo contrario, cuando empezás a cosechar también podés saldar el crédito de una y ya está, después tenés el crédito para otra vez”.

Según Perdomo, “a otra gente le diría que se animen, que se acerquen, que conversen, que la verdad que está muy buena la propuesta. Mi esposo y yo estamos muy agradecidos con los créditos y con Graciela, la analista, que es muy buena persona, que entre risas, conversaciones y mates, siempre te busca una vuelta”.

Los socios
Fundasol es una fundación constituida el 21 de diciembre de 1979. Obtuvo su personería jurídica del Poder Ejecutivo de la República Oriental del Uruguay el 1 de julio de 1980. Sus socios fundadores fueron Central Lanera Uruguaya, CLU; Comisión Nacional de Fomento Rural, CNFR; Federación de Cooperativas de Producción del Uruguay, FCPU; y Manos del Uruguay. Fundasol es socia de Oikocredit, Sociedad Cooperativa Ecuménica de Desarrollo.

La DGDR se crea como una Unidad Ejecutora del MGAP por Ley Nº 17.930 del Presupuesto Nacional 2005-2010, y comenza a funcionar en abril de 2008. Es la responsable de diseñar las políticas diferenciadas para la actividad agropecuaria -enfocadas especialmente en la producción familiar- con el objetivo de alcanzar el desarrollo rural con una nueva concepción de modelo de producción basado en la sustentabilidad económica, social y ambiental, con la participación de los actores en el territorio.

 

Fuente: Elaboración propia en base a datos proporcionados por la DGDR-MGAP