Detrás de las frías estadísticas sobre la situación de las mujeres indígenas hay múltiples historias de dolor, sufrimiento e injusticia

La responsable de la Adjuntía para los Derechos de la Mujer de la Defensoría del Pueblo, Alicia Abanto Cabanillas afirmó que las cifras sobre la actual situación de las mujeres indígenas no solo muestran la exclusión de la que son víctimas, sino que detrás de los fríos números existen múltiples historias de dolor, sufrimiento, injusticia y discriminación.Así lo afirmó al presentar el Informe sobre la Situación de las Mujeres Indígenas en el Perú, el mismo que da cuenta de este sector de la población peruana sigue sufriendo la violación sistemática de sus derechos humanos, frente a lo cual el Estado, los funcionarios públicos y la sociedad civil no pueden seguir indiferentes.

“Es importante y urgente que a través de este informe visibilicemos esta dura situación para lograr un cambio desde el Estado y la sociedad civil; las brechas y barreras que sufren estas mujeres son muy grandes y, por lo tanto, la lucha para superar vencerlas también tiene que ser fuerte”, remarcó Alicia Abanto.

Agregó que lo más duro de todo esto es que dentro de las mujeres indígenas que sufren esta situación de injusticia, son las niñas indígenas las más vulnerables de todo el país, como lo ponen de manifiesto las más de cinco mil niñas madres de 12 y 14 años, muchas de ellas víctimas de violación.

Más adelante agregó que si bien desde el Estado y el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables se han implementado una serie de acciones para que las mujeres indígenas, andinas y quechuahablantes puedan recuperar sus derechos, es necesario seguir mejorando estas políticas en el aspecto social, cultural, político y económico. “Hay que recordar que, en nuestro país, la pobreza extrema todavía sigue teniendo nombre y apellido de mujer indígena”, remarcó la representante de la Adjuntía para los Derechos de la Mujer de la Defensoría del Pueblo.