Osadía y rebeldía, condimentos recetados a la ONAC por lideres de bases
La ONAC no apoya ni hace apología al delito, pero ante los acontecimientos protagonizados por autoridades, nuestra organización debe ser atrevida y rebelde, no compasiva. Todas clases de barbaries de patoterismos y vandalismos que se puedan imaginar vemos en el comportamiento de nuestros honorables representantes, que demuestran que el Estado está en manos de personas no idóneas para trazar un mejor futuro para el país y recurren a show mediáticos para distraer la atención, afirman dirigentes de bases, durante la reunión realizada el pasado 20 de enero.
El año pasado, fue vergonzoso presenciar riña callejera entre parlamentarios de varios sectores. La pelea no es por defender la presentación de proyectos para mejorar el sistema educativo, de salud o para mejorar la vida de miles de paraguayos/as que viven en la extrema pobreza, sino la pelea es por la defensa de sus intereses personales e intereses sectoriales. En medio de la pelea, como espectador a distancia están las clases pobres del país, entre ellas la Agricultura Familiar Campesina (AFC), el sector más perseguido y criminalizado de la sociedad paraguaya. En Paraguay, la AFC sufre un exterminio —silenciado— a un ritmo acelerado, señalaron.
Las instituciones del Estado claves para mejorar la condición de vida de ciudadanos/as son manejadas como cuota política, razón por el cual son dirigidas por personas que no tienen la mínima preparación para estar al frente de una cartera estatal, aunque existen algunas raras excepciones. Y estas instituciones son las que tienen mayores cantidades de presupuestos designados. La mayoría ni si quiera conocen la misión y función institucional, por eso en la actualidad Paraguay se ubica entre los países más corrupto del mundo. La mala administración tiene un alto precio. En 2019, el Estado paraguayo malgastó USD 1.560 millones, conforme al estudio publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), precisaron.
Recalcaron que la cuestión siempre fue manejada de esta manera, por eso la historia de lucha de las organizaciones campesinas está marcada con sangre. Las pocas políticas de Estado que funcionan —o que funcionaron en el pasado— costaron sangre, lágrimas y sudor a la clase campesina. En Paraguay, las pocas políticas públicas existentes se construyeron y se conquistaron en las calles, a diferencias de los sinnúmeros programas o proyectos de sucesivos gobiernos, que fueron redactados en secreto, entre cuatros paredes y sirven como pantalla para malversar los recursos, subrayaron.
Últimamente, el sector de la AFC no es respetado y no es tenido en cuenta por las autoridades. Los sectores empresariales: por ejemplo, los transportistas de área Asunción cada año reciben subsidio estatal no reembolsable de USD 10 millones por la prestación de servicios. Además, tienen otro regalo del Estado de USD 30 mil por la compra de cada ómnibus y subsidio combustible. Estos datos demuestran que hay recursos, pero falta voluntad con nuestro sector. Perdieron el respeto por el campesinado, entonces la ONAC debe actuar con osadía y rebeldía sin emplear métodos violentos, plantearon.


