La crisis de Covid-19 y el gran empeoramiento del hambre en el mundo

La crisis de salud generada por el Coronavirus continúa creciendo en proporciones alarmantes en todo el mundo, causando muertes diarias por miles y despertando el temido efecto cascada de los impactos en diferentes sectores. El escenario de este agravamiento nos trae profundas preocupaciones, dadas las trágicas consecuencias esperadas de situaciones como el posible colapso de los sistemas de salud en varios países, el crecimiento de las tasas de desempleo y algo que hemos estado luchando valientemente para combatir en los últimos años: el aumento del mapa del hambre en el planeta.

Esta semana, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, una agencia humanitaria de la ONU que promueve iniciativas de suministro de alimentos para grupos vulnerables, publicó un informe que estima que los efectos económicos de la crisis actual podrían poner en peligro la seguridad alimentaria de hasta 265 millones de personas en varios países. Antes de la pandemia, los cálculos de la ONU indicaban que ya había alrededor de 135 millones de personas em situación de hambre, lo que ya era un índice vergonzoso y que estábamos buscando su redución, junto con los gobiernos y otras organizaciones compañeras de la agricultura familiar y de otras ramas del sector alimentario

La agricultura familiar, campesina e indígena tiene el compromiso permanente de contribuir a reducir esta tasa, producir alimentos y colocarlos a precios justos y asequibles en los mercados para que alimenten a más personas. Pero necesita apoyo y coordinación con los gobiernos para desarrollar este trabajo de manera digna, a través de políticas públicas que permitan el acceso a los recursos naturales, financieros y técnicos que son esenciales para la producción. Cada vez es más claro que las demandas de la agricultura familiar deben ser una prioridad para los gobiernos si quieren salvar a sus poblaciones de la inseguridad alimentaria, que, como con el Covid-19, también causa muertes sufridas.

Ya estamos viendo en nuestros países excelentes ejemplos a seguir, de la articulación de las organizaciones de FA con los gobiernos para hacer que los alimentos producidos lleguen a quienes más los necesitan. En Bolivia, por ejemplo, nuestro afiliado CIOEC está alineado con el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras (MDRyT) y otras instituciones importantes del país para llevar canastas de alimentos básicos de la agricultura familiar local a familias de bajos ingresos. Otra iniciativa valiosa en este país es involucrar a los agricultores familiares y otros sectores de la industria alimentaria afectados por la crisis, como la gastronomía, para llevar alimentos ya preparados con producciones de FA para alimentar a las personas en instituciones públicas y privadas.

En Uruguay, también tuvimos ejemplos de acciones para alimentar a las familias más humildes con alimentos saludables y nutritivos de la agricultura familiar. Nuestra afiliada uruguaya CNFR ha estado trabajando en una iniciativa con el Instituto Nacional de Alimentos (INDA) del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), para organizar canastas básicas de productores locales a precios asequibles para que el gobierno compre y distribuya gratuitamente a las familias necesitadas.

Acciones como estas demuestran que es absolutamente posible que los agricultores familiares y los gobiernos trabajen juntos para alimentar a la población en todos los niveles sociales, siempre que exista una articulación responsable con una asignación adecuada de recursos. Y nuestras organizaciones están dispuestas a contribuir en medio de estas acciones, ya que permiten la continuidad de la producción y el cumplimiento del compromiso final de la agricultura familiar para alimentar a todas las personas de una manera diversificada y nutritiva.

Aunque la perspectiva presentada por la ONU no es tan positiva, seguimos creyendo y fortaleciendo el potencial de la agricultura familiar para aliviar el problema de la seguridad alimentaria y la soberanía en el mundo.

 

Alberto Broch – Presidente de la COPROFAM