Paraguay se pregunta que pasó de los USD 1.600 millones

En Paraguay, la política de restricción social sigue vigente en forma ininterrumpida a 56 días. La medida sanitaria de aislamiento fue adoptada para frenar la rápida propagación en el territorio nacional del nuevo coronavirus (Covid-19) , con el fin de evitar el colapso del sistema de salud pública. Con la premisa de que es inevitable el contagio masivo de la población por el virus, el objetivo principal de la cuarentena es ganar tiempo mientras se adecua el sistema de salud para tener capacidad de dar atención a grandes números de pacientes al mismo tiempo cuando haya un nivel elevado de contagiados por el Covid-19.

En la época, el sistema de salud pública presentaba grandes falencias para asistir a enfermos por el Covid-19, ya que solamente contaba con apenas 15 camas de internación con capacidad de recibir a pacientes infectados por el muevo coronavirus. Así también, el Ministerio de Salud no contaba con insumos de higiene para los centros asistenciales y equipos de protección personal para los trabajadores de la salud. Para hacer frente a estas falencias y minimizar el impacto de la crisis provocada por el Covid-19, el Estado paraguayo, como no disponía de ni un peso en su caja, recurrió a préstamos internacionales por un valor total de USD 1.600 millones.

Los recursos provenientes del préstamo de emergencia servirían para fortalecer el sistema de salud para la lucha contra el brote del Covid-19 en el país. Con ese fin, se debía destinar más de USD 500 millones al Ministerio de Salud para la duplicación de camas para terapias intensivas; inversión para insumos hospitalarios; adquisición de más reactivos para aumentar las pruebas que detectan el Covid-19 y bonificaciones para los trabajadores de blanco. Además, otros US$ 300 millones se destinaria para los sectores sociales donde se brindará asistencia a aproximadamente a 1.500.000 trabajadores afectados y los restos para otras instituciones.

Se pasaron casi dos meses desde la imposición de las primeras medidas restrictivas, en que se registraron pocos infectados, pero la situación del sistema de salud sigue igual o aún peor aparentemente sin recursos disponibles, ya que no hubo grandes adquisiciones de equipos hospitalarias, principalmente de respiradores. Las adquisiciones realizadas estuvieron hiper sobre facturadas. Una cama que en el mercado local cuesta alrededor de USD 180, durante la crisis el Ministerio de Salud pagó USD 685 por cada una y la empresa adjudicada adquirió en China por USD 100 aproximadamente. Hasta el momento todavía no se realizó grandes avances en el área que justifique la inversión de alrededor del USD 600 millones, es el total de recursos extraordinario aprobados para mejorar el sistema de salud.

Los USD 1.600 millones debía ser destinados para minimizar el impacto del Covid-19 en el sistema de salud, en la economía y en lo social. En el sistema de salud no hubo grandes avances. En lo económico, la mayoría del mini, pequeña y medianas empresas se fueron a la quiebra y en lo social la población no muere de hambre gracias a ollas populares, que funciona gracias a la solidaridad de los humildes entre sí. Los programas de asistencia del gobierno a los afectados por la imposición de las medidas sanitarias presentan grandes falencias, que hacen surgir más preguntas que respuestas.