La vida tranquila del campesino no fue alterada por el coronavirus

El 7 de marzo de este año, Paraguay registró el primer caso del nuevo coronavirus (Covid-19), desde entonces otras 837 personas dieron positivo a la enfermedad. No obstante, el mayor número de casos confirmados son personas provenientes de otros países. La pandemia obligó a las autoridades paraguayas a tomar una serie de medidas al fin de evitar la propagación del virus en el territorio nacional. En los primeros días, el virus fue detectado a personas residentes en Asunción y áreas aledañas, que constituyen la mayor urbe del país. Al día de hoy ya se habla de una circulación comunitarias del virus, es decir la enfermedad se ha extendido en otras ciudades del interior.

El agricultor familiar y miembro del Comité Ejecutivo de la ONAC, Antoliano Aguiar Ortiz, quien reside con su familia en la Colonia María Auxiliadora, ubicada en el distrito de Moisés Bertoni, departamento de Caazapá, explica de como la pandemia del Covid-19 impacta en la zona. El dirigente resalta que directamente el virus todavía no ha afectado a la población, sino que en el campo se siente las consecuencias en el área económica, por la disminución de las actividades comerciales por las cuales enfrentan dificultades para comercializar la producción derivados de la ganadería y para adquirir los insumos que necesitan para la plantación de alimentos y para uso en el hogar.

Señala que la dificultad de comercialización también se debe a la política de aislamiento total decretada por el gobierno con el objetivo de evitar la propagación del virus en el territorio nacional, por la cual la mayoría de los comerciantes no se arriesgan a salir de sus casas debido al riguroso control por parte de las autoridades en cada ciudad del interior para observar el cumplimiento de las medidas sanitarias. Agrega que en los pequeños pueblos del área rural las personas tienen miedo para circular por la calle por temor a ser sometidos a tratos denigrante por las autoridades policiales y fiscales.

Por otro lado, recalca que, como en todas las colonias campesinas del país, la población de la zona no sufre por falta de alimentos, porque la tierra provee todo los necesarios para la subsistencia y alimentación para la familia campesina. En la misma línea, manifiesta que el acceso a alimentos no forma parte de la prioridad de las personas del lugar porque tienen para satisfacer sus necesidades alimenticias diarias, ya que cada familia produce suficientes alimentos para el consumo. Subraya que para una familia campesina la tierra significa vida.

Igualmente, aclara que en las comunidades rurales las actividades cotidianas siguen realizando normalmente como alimentar a nuestros animales, producción de queso o ir a la pesca, pero recalca que los agricultores han aprendido a adoptar las precauciones correspondientes, principalmente a lo que se refiere a la aglomeración y se suspendieron todas las actividades sociales. Destaca que mientras en la ciudad la pandemia generó caos sin embargo en el campo la vida tranquila de la gente no fue alterada por el Covid-19.