El frío ni el coronavirus obliga a las mujeres campesinas a parar
“La Agricultura Familiar Campesina (AFC) no puede parar a consecuencias del frío o del coronavirus para no faltar alimentos en la mesa de la familia de la ciudad”, afirman un grupo de mujeres agricultoras mientras cosecha la producción de alimentos, en la Colonia Ko´ê Pyahu, departamento de Caaguazú. Actualmente, el país se encuentra paralizado a consecuencias del coronavirus (Covid-19) y normalmente la llegada del frío también obliga a las personas a quedarse en su casa. No obstante, en las comunidades campesinas el escenario se presenta en forma diferente, aunque el virus todavía no afecta a la población rural, pero es inevitable salvarse del frío.
La llegada del frío representa todo un desafío para la población paraguaya, acostumbrada a temperatura superior de 30ºC durante la mayor parte del año. Para las autoridades sanitarias, el descenso de la temperatura también significa otro factor a más para tener en cuenta en la lucha contra el coronavirus, porque alegan que los virus en general son más resistentes al frío. En los últimos meses, el clima del Paraguay se caracteriza por la inestabilidad con bruscas ascenso y descenso de la temperatura. A inicios de mayo los termómetros marcaron 35ºC en la mayor parte del país, pero a los pocos días bajo a 4ºC.
En años anteriores, con la llegada del frió literalmente el país se paralizaba, con poca circulación de personas por las calles, principalmente por la noche. Quédate en casa es una regla voluntaria cumplida durante la temporada de baja temperatura. La mayoría de las familias paraguaya prefieren permanecer en su domicilio con sus seres más cercanos y solamente en caso de extrema necesidad sale a la calle para realizar actividades indispensables. El aislamiento social durante la época estimula la práctica de artes culinarias, sobresaliendo la preparación de comidas típicas. El mal del frío se combate con cocido quemado acompañado con mbeju o chipa de almidón.
Sin embargo, en este 2020 el país se detuvo mucho antes de la temporada del frió. Esta vez el culpable no fue el descenso de la temperatura sino la llegada al territorio paraguayo del coronavirus. Paraguay tuvo que parar en pleno fin de verano, periodo de mayor auge de actividades sociales y movimientos económicos del año. Igual que el frío, quédate en casa también es la regla impuesta para luchar contra el Covid-19, con el fin de evitar la propagación del virus. El aislamiento social en este caso fue impuesto por las autoridades para toda la población para evitar aglomeraciones de personas en un lugar. Las calles en las ciudades están vacías, prácticamente son ciudades fantasmas.
“Parar no está en nuestras naturalezas ni en nuestro estilo de vida. Vivir en el campo significa trabajo contante, a veces no hay fin de semana o feriados. El tiempo no se detiene y las plantas tienen su época de siembra y los alimentos su punto de cosecha. Trabajar durante la temporada del frió representa un desafío al igual que en esta época del coronavirus, pero es posible realizar nuestras tareas diarias tomando las medidas adecuadas. Las claves contra el frío y el coronavirus son las mismas: adaptarse y protegerse”, sostienen.


