Es esencial fortalecer las organizaciones de agricultura familiar para enfrentar las dificultades de la pandemia

La pandemia de Covid-19 está afectando profundamente a varios sectores productivos, incluida nuestra agricultura familiar, campesina y indígena. Este impacto ocurre tanto en la rutina laboral como en la vida de las familias, a quienes les resulta difícil llevar a cabo acciones como la comercialización de su producción, y en las organizaciones de agricultura familiar, campesina e indígena (OAFCIs), que ven sus planes y programación afectados por los cambios causados por la pandemia.
Sin embargo, las OAFCIs, especialmente las afiliadas a COPROFAM, no se desaniman y se adaptan a las dificultades para continuar el trabajo de recibir las demandas de la AF en ese momento y buscar soluciones prácticas. Además de estar muy conectadas con sus organizaciones de base, nuestras asociaciones se han esforzado por establecer negociaciones con los gobiernos locales sobre cuestiones que satisfacen las necesidades más urgentes identificadas por los agricultores y agricultoras familiares.
Uno de estos temas es la salud de las comunidades rurales, ya que la preservación de las vidas es la máxima prioridad frente a la amenaza Covid-19, y para eso debe haber políticas claras para la prevención, la conciencia y la atención médica de calidad en estos territorios. Otra demanda de emergencia es la posibilidad de renegociar las deudas y pagos de los agricultores relacionados con su producción, y extender los plazos, ya que el flujo regular de generación de ingresos se ha visto modificado por las medidas de aislamiento establecidas en muchos lugares. Otro de los frentes para el diálogo político satisface la necesidad de políticas públicas para recuperar el sector y garantizar su continuidad, como nuevos créditos para inversión en producción.
Nuestras organizaciones de base están mejorando en la escucha a las familias agricultoras y haciendo el trabajo de cerrar la brecha entre ellos y los funcionarios del gobierno. También supervisan la implementación de las políticas conquistadas, de modo que realmente lleguen a los territorios rurales, satisfaciendo las necesidades más urgentes. Las OAFCIs juegan un papel clave en la resiliencia de la agricultura familiar y, por lo tanto, deben fortalecerse. Tanto internamente por líderes empoderados, para dialogar y defender las demandas ante las instituciones gubernamentales de sus países, como en términos de representación con credibilidad ante las autoridades y la sociedad.
Esta agenda para fortalecer las OAFCIs es permanente, y es aún más necesaria en la situación actual y desafiante que estamos experimentando con la pandemia, donde el papel importante del Estado en la protección y el desarrollo social es cada vez más evidente. En este sentido, fortalecer las OAFCIs en este momento es ayudar a abrir más espacio para negociaciones sobre políticas de Estado más democráticas y participativas de la sociedad civil.
Incluso el Decenio de las Naciones Unidas para la Agricultura Familiar, una campaña global que COPROFAM ayuda a promover en nuestros países, tiene uno de los pilares de su Plan de Acción Mundial, el Pilar 4, destinado a fortalecer las capacidades de los OAFCI para generar conocimiento, representar familias agrícolas y prestar servicios inclusivos en el entorno urbano-rural. De esta manera, invita a todos a dar más valor a las organizaciones y su potencial.
En vista de todo esto, creo que es un momento oportuno para acercar a las OAFCIs y sus redes. Momento para reafirmar las líneas de acción, debatir y compartir estrategias, y trabajar duro en las articulaciones con los gobiernos para lograr conquistas para la agricultura familiar, campesina e indígena, que se convertirán en conquistas para la sociedad en su conjunto.
Alberto Broch – Presidente de COPROFAM

