La organización y férrea disciplina de comunidades Asháninkas evitan contagio de Covid-19

Las comunidades indígenas Asháninkas ubicadas en la región de la Selva Central del país han logrado mantenerse a salvo de la infección del Covid-19, gracias a la organización y la férrea disciplina que vienen aplicando desde que se decretó la cuarentena en el mes de marzo y al liderazgo de sus dirigentes.

Así lo destacó Ruth Buendía Mestoquiari, vicepresidenta de la Central Asháninka del Río Ene, CARE, que reúne a 18 comunidades y pueblos que a la fecha resisten encerrados en sus territorios para evitar que el mortal coronavirus ingrese y afecte a sus pobladores como ha ocurrido con otros pueblos indígenas amazónicas y que les ha costado la vida a importantes líderes.

La lideresa asháninka explicó que la sólida organización de sus pueblos y comunidades que se dedican a la caza, data desde la época de la violencia política cuando tuvieron que defenderse de los grupos alzados en armas que pretendieron imponer el terror en sus territorios.

Esa misma organización ha servido para que desde el mes de marzo que se decretó la emergencia tomaron drásticas medidas para proteger a la población de sus 16 comunidades ubicadas en la cuenca del río Ene, la que ha sido fundamental para que hasta la fecha, casi cinco meses de la emergencia, no registren ningún caso de Covid-19.

Explicó que para evitar que sus pobladores se contagien como ocurre en otras comunidades amazónicas los comités de autodefensa ejercen un estricto control de sus territorios para evitar que los pobladores que ingresen puedan contagiar el virus. Para ello, explicó que cualquier persona que llega de pueblos aledaños son sometidos a una cuarentena por 15 días en una isla ubicada en una isla del río Ene.

Ruth Buendía, quien es también dirigente de la Asociación Interétnica de la Selva Peruana, AIDESEP, viene coordinando permanentemente ante las autoridades sanitarias de la provincia de Satipo, en la región Junín, para que capaciten a la población en las medidas preventivas que evite que el virus afecte a sus habitantes.

La lideresa asháninka ha sido galardonada con diversos reconocimientos nacionales e internacionales por su lucha contra la construcción de dos plantas hidroeléctricas en la cuenca del río Ene que ponían en peligro territorios tradicionalmente pertenecientes al pueblo asháninka, entre ellos, el Premio Medioambiental Goldman en el año 2014.