Culminará la ejecución de exitoso programa de apoyo a la quesería familiar artesanal

A fines de agosto está previsto el cierre del segundo tramo de ejecución del proyecto de desarrollo productivo, formalización e inclusión en la cadena de valor de los productores queseros artesanales familiares, más conocido por su nombre abreviado “Acuerdo interinstitucional para el desarrollo de la quesería artesanal” (AIDQA Fase II). Las instituciones involucradas en su ejecución evaluaron de manera preliminar que esta iniciativa dio muy buenos resultados.

Mediante la extensión y transferencia de tecnología el acompañamiento social y la capacitación continua; el AIDQA Fase II buscó la permanencia y desarrollo sustentable de los productores familiares queseros artesanales, a través del incremento de los parámetros de calidad de vida, la mejora de los sistemas de producción, el fortalecimiento de su organización, la inclusión en las cadenas comerciales y el cumplimiento de las normativas de habilitación e inocuidad y formalización empresarial.

Ernesto Triñanes, técnico de Instituto Nacional de la Leche (INALE) y coordinador del AIDQA Fase II, explicó que los organismos públicos e instituciones privadas que llevaron adelante esta iniciativa fueron la Oficina de Planeamiento y Presupuesto de Presidencia de la República (OPP), el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), el INALE, los gobiernos departamentales de San José, Colonia, Soriano, Flores, Florida y Canelones, y la Asociación del Queso Artesanal. Además, contó con el apoyo de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República, el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) y la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (URSEA).

Con un presupuesto cercano a los 24 millones de pesos para los 3 años de ejecución, el AIDQA Fase II brindó apoyo logístico y técnico, a partir de la participación de veterinarios, ingenieros agrónomos, técnicos especializados en lechería, y también asistentes sociales, que dieron seguimiento cercano a cada una de las familias involucradas, para asegurar el desarrollo de buenas prácticas vinculadas a la cadena de la quesería artesanal.

Triñanes destacó que los resultados fueron muy buenos, no solamente en lo referido a los objetivos específicos del proyecto, sino también en el ejercicio de la coordinación interinstitucional, y entre las instituciones y los técnicos, lo que redundó en una mejor atención a los productores participantes.

Una de las características del proyecto, fue que las actividades realizadas no se enfocaron solamente en el sector productivo, sino que también se orientaron la promoción de los quesos en el ámbito de los compradores minoristas. La organización de varias ediciones de “Master Cheese” es un ejemplo de ello. “Master Cheese” es una instancia de capacitación que se desarrollaba bajo la modalidad de taller, organizado y creado por INALE junto al AIDQA Fase II, que tiene el objetivo de proporcionar herramientas de análisis para que compradores y consumidores conozcan los signos de calidad de los quesos. Las cuatro ediciones de la actividad contaron con el apoyo del Centro de Almaceneros Minoristas, Baristas, Autoservicistas y Afines del Uruguay (Cambadu), la gremial que nuclea a este tipo de comerciantes.

Fueron aproximadamente 420 queserías artesanales las atendidas por el AIDQA Fase II, en diferentes modalidades y en diferentes lapsos, según la demanda de los productores. La población objeto eran productores queseros de tamaño pequeño, que explotaban un área de 30 a 35 hectáreas en promedio en donde atendían un número similar de vacas.

La ejecución de la segunda fase del AIDQA “fue muy bien evaluada, obviamente con algunas cuestiones a corregir, pero se rescata que se logró una muy interesante gobernanza, un modelo de manejo de los dineros públicos acertado, y una buena dinámica de trabajo del equipo técnico”, afirmó Triñanes. Por su parte, desde el sector productivo, se afirma que sería necesario darle continuidad al AIDQA.

Quesería artesanal en Uruguay
Esta actividad se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, cuando los inmigrantes provenientes de regiones productivas de Europa, como las de Piemonte, en Italia, o las de Berna, Tirol, Appenzell y Valais, en Suiza (Borbonet, 2001), trajeron consigo la cultura campesina de los Alpes europeos y, como parte de ella, la cultura quesera.

Según la estimación de la última encuesta lechera del Instituto Nacional de la Leche (INALE), existen 939 establecimientos dedicados a la quesería artesanal en todo el país, y el 80% de ellos se ubican en los departamentos de Colonia y San José (INALE, 2014). La quesería artesanal elabora cerca del 5,3 % de la producción total de leche y representa el 26 % de los establecimientos lecheros del país (INALE, 2014). El volumen de queso artesanal que se vuelca al mercado interno es de 9 millones de kilos anuales, lo que equivale al 50% del total del consumo de queso en Uruguay (Palau y Mesa, 2007).

Los queseros artesanales son productores lecheros de pequeña a mediana escala, que poseen entre 10 y 100 vacas y producen diariamente de 100 a 3000 litros de leche. En la producción de quesos artesanales encuentran una alternativa para mejorar los ingresos familiares, al transformar una materia prima como la leche en un producto de mayor valor.

Video “Hacia la profesionalización de la quesería artesanal”: https://youtu.be/SRIrZO-Oxys