Cooperativa de agricultura familiar de Ceará adapta su forma de comercialización en la pandemia y sigue garantizando ingresos a los cooperativistas
“Adaptación” es la palabra clave para la resiliencia de prácticamente todos los sectores económicos, ante los impactos de las medidas de seguridad impuestas por muchos gobiernos para prevenir la contaminación de la población por el nuevo Coronavirus. Y el sector de la Agricultura Familiar no es una excepción. En Brasil, la pesadilla de los pequeños productores comenzó repentinamente, a mediados de marzo, con el cierre por decreto gubernamental de restaurantes, bares, escuelas y otras instituciones y negocios que compraban regularmente de las cooperativas de agricultura familiar para abastecer sus reservas y servicios.
La Cooperativa Agroecológica da Agricultura Familiar do Caminho de Assis (Cooperfam), en el municipio de
Maranguape, Ceará, fue una de estas cooperativas que sufrió un golpe repentino en el flujo de pedidos y ventas. “Fue una semana de pánico cuando cesaron las compras de nuestros productos, estábamos extremadamente preocupados por cómo mantendríamos nuestras obligaciones financieras”, dice el presidente de la cooperativa, Airton Kern.
La Cooperfam es una de las cientos de cooperativas de agricultores familiares en Brasil que acceden al Programa Nacional de Alimentación Escolar (PNAE) y al Programa de Adquisición de Alimentos (PAA), ambas políticas públicas de compra estatal de producciones que se destinan al suministro de alimentos a escuelas y otras instituciones públicas, u otros programas sociales, dependiendo de la modalidad del Programa. Dentro del marco de ambos, la Cooperfam trabajaba, antes de la pandemia, con contratos con 25 escuelas estatales, 4 prefecturas y 2 institutos federales. En los 10 años de su existencia, la cooperativa se ha especializado en la venta al por mayor y lo ha mantenido como su principal foco de trabajo.
Pero los cambios de la pandemia llevaron a Cooperfam a buscar otras formas de vender la producción de sus miembros, con el fin de mantener el caja general y los ingresos de las familias cooperadas. Y así comenzaron a desarrollar estrategias para las ventas minoristas, directamente a clientes finales. Airton cuenta más sobre este proceso:
“Reunimos al directorio y los cooperados y cooperadas para discutir estas estrategias, y almacenamos las casi 100 toneladas de producciones de pulpa de fruta, nuestro principal producto, que estaban listas hasta el momento en cámaras frigoríficas, para no perderlas. Juntos hicimos una lista de los más de 50 productos que teníamos para ofrecer, y también de todos los contactos que habíamos hecho en los últimos 10 años, para luego seguir promocionando el trabajo en plataformas como Whatsapp y Facebook. También preparamos un servicio de entrega para atender los pedidos entrantes. Tuvimos que adaptarnos rápidamente y funcionó”, dice. Con este trabajo, la cooperativa logró mantener los 16 empleos formales y todos los productores asociados en la mesa, que actualmente cuenta con 200 agricultores familiares registrados.
A pesar de no recibir apoyo financiero del gobierno para superar la crisis, la Cooperfam estableció una alianza estratégica para desarrollar mejor el trabajo de contactar a los clientes y recibir pedidos. Este apoyo provino del Instituto Federal de Maranguape, que desarrolló un sistema digital de recepción de pedidos.
Aún con la preocupación de tener un servicio online más completo para atender a los clientes, la cooperativa está en proceso de establecer un comercio electrónico (e-commerce), para facilitar aún más la comercialización de alimentos. Incluso después de la pandemia, esta estructura seguirá utilizándose. El sitio web del e-commerce ya está online y se puede acceder a través del enlace: https://maragoa.com.br/
Las primeras semanas fueron de mucho aprendizaje para toda la cooperativa, y con el tiempo y
adaptacionesrealizadas para actuar en el nuevo escenario, lograron estabilizar las entregas semanales de unos 600 kg de pulpas de fruta, 400 kg de banano plateado, 300 kg de papaya, 200 bandejas de huevos, entre otros productos. Con este trabajo, Cooperfam pudo garantizar ventas semanales en promedio de R$ 32 mil y R$ 35 mil brutos (sin descontar costos de producción y distribución). “Ampliamos nuestro radio de entrega y pusimos un valor mínimo de R$ 50 para la entrega compensar el desplazamiento. En la primera semana teníamos casi 80 pedidos, pero iban en aumento y logramos llegar a unos 300 pedidos semanales”, explica Airton. Con el fin de proteger a sus empleados de contaminarse con Covid-19 en el trabajo, y también para garantizar la seguridad de sus clientes, la cooperativa es muy estricta con los protocolos de higiene de los productos y con la dinámica de entrega sin contacto físico.
“Ya nos preparábamos para expandir nuestras ventas al mercado privado y la pandemia nos hizo anticiparnos a este proceso. Todo esto nos ha enseñado mucho, y pretendemos seguir haciendo ventas en esta dinámica de e-commerce y delivery incluso cuando toda la situación de la pandemia haya terminado”, concluye Airton sobre la experiencia.

“El Cooperativismo funciona”
El cooperativismo y el asociativismo han sido vistos por las organizaciones de agricultura familiar como la CONTAG, principal representante de los pequeños productores en Brasil, y por cada vez más agricultores familiares como una forma muy estratégica de organizar la producción, acceder a los mercados y generar ingresos para las familias productoras.
El actual presidente de Cooperfam, quien también es cofundador de la cooperativa y se desempeñó como presidente también en los primeros años de la entidad, dice que antes, a mediados de 2008, los agricultores del municipio de Maranguape ya habían accedido a políticas como el PAA de manera individual, vendiendo a la prefectura local y al de un municipio vecino. Sin embargo, a menudo se enfrentaban a problemas tales como dificultades para suministrar y transportar la producción y burocracia para emitir facturas de venta.
En ese momento, los agricultores de la región ya estaban debatiendo formas de superar estas dificultades, y el Cooperativismo señaló como una de ellas. Fue con la constitución del PNAE, en 2009, que se vio con más seriedad la posibilidad de crear la Cooperfam, dadas las oportunidades que ofrecía este nuevo programa. Pero fue en 2010 que la idea realmente despegó, con la formalización de la documentación de la cooperativa.
“Al principio, solo 26 agricultores aceptaron participar en la fundación de Cooperfam. El cooperativismo en la región Nordeste todavía es visto con cierta sospecha, debido a historias de cooperativas que no cumplieron con las expectativas y frustraron a sus socios. Pero Cooperfam planteó una propuesta muy seria de utilizar el cooperativismo para centralizar productos, mejorar las burocracias y facilitar las negociaciones con los compradores, y en ese mismo año 2010 comenzó a gestionar el acceso de sus primeros miembros al PAA y PNAE, un hecho que ayudó a financiar la implementación de la cooperativa ”, explica Airton.
En estos 10 años de historia y trabajo, Cooperfam ha logrado prosperar mucho. Además de seguir accediendo al PNAE o PAA (en Donación Institucional Simultánea por la Companhia Nacional de Abastecimiento – CONAB, y Reservas CPR), también estableció alianzas con agencias federales y estatales, y se unió a los dos principales sistemas de Cooperativas en Brasil – Unicafes y OCB. Estos logros hicieron posible que Cooperfam hoy tenga su propia industria de producción de pulpa de frutas, clientes en otros estados, y esté preparando un gran proyecto para la transición orgánica de la producción, con el fin de seguir las tendencias del mercado. Además de contar con los 200 socios activos ya mencionados.
“Si antes teníamos dificultades para ganarnos la confianza de los productores, hoy vemos más interés de los agricultores en unirse a nuestra cooperativa. Estamos logrando demostrar que el Cooperativismo funciona y es una mejor manera de producir, de relacionarse con el mercado y de practicar la economía solidaria”, dice Airton. A lo largo de los años, ha visto a muchas familias cooperativas lograr construir una casa, comprar un automóvil, pagar los estudios de sus hijos y ampliar la producción con los ingresos generados por trabajar con Cooperfam.
“Si antes teníamos dificultades para ganarnos la confianza de los productores, hoy vemos más interés de los agricultores en unirse a nuestra cooperativa. Estamos logrando demostrar que el Cooperativismo funciona y es una mejor manera de producir, de relacionarse con el mercado y de practicar la economía solidaria”, dice Airton. A lo largo de los años, él ha visto a muchas familias cooperadas lograr construir una casa, comprar un automóvil, pagar los estudios de los hijos y ampliar la producción con los ingresos generados por trabajar con la asociación a la Cooperfam.
Relación con los sistemas cooperativos
Además del acceso a las políticas públicas, otro factor que contribuyó al crecimiento de Cooperfam fue su afiliación a la Unión Nacional de Cooperativas de Agricultura Familiar y Economía Solidaria (Unicafes) y a la Organización de Cooperativas Brasileñas, dos redes referenciales sobre el tema de las cooperativas en Brasil. Fue de ellos que Cooperfam pudo adquirir más conocimientos sobre el trabajo cooperativo, con las actividades de capacitación y desarrollo de potencialidades ofrecidas por estas redes, y formar alianzas con otras cooperativas.
“Esto es muy importante para nosotros y estamos agradecidos de formar parte de estas redes, ya que nos dan espacio para discutir nuestro negocio, entender la dimensión de nuestro trabajo y encontrar alternativas de crecimiento para todos los que formamos parte de Cooperfam”, concluye Airton.
Políticas públicas y cooperativas
Como fue evidenciado por la Secretaría de Agricultura Familiar del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento (SAF-MAPA) en la Reunión Especializada de la Agricultura Familiar del Mercosur (REAF) bajo la presidencia pro-tempore de Brasil, realizado en Chapecó en noviembre de 2019, es interés del gobierno brasileño en estimular el cooperativismo en el país.
Una acción observadas al respecto está relacionada con el mencionado PAA, que este año ofrecerá más puntos para proyectos presentados por cooperativas de agricultura familiar, lo que aumenta las posibilidades de ingresar al programa. En 2020, el PAA tiene un presupuesto de R$ 200 millones distribuidos en todo el país, y prevé un tope máximo de R$ 320 mil por cooperativa aceptada en el programa. El PNAE, por su vez, atraviesa un momento de inestabilidad por la suspensión de clases por la pandemia.
Para tener una mejor idea de la importancia del PAA para la agricultura familiar brasileña, en sus primeros 10 años de ejecución (entre 2003 y 2013) se invirtieron R$ 5,3 mil millones para la compra directa de aproximadamente 4 millones de toneladas de productos de la agricultura familiar. Datos del ex Ministerio de Desarrollo Social, institución que monitoreó los impactos sociales del programa, señalan que 388 mil agricultores familiares fueron beneficiados por la política de compras del Estado en este período de 10 años.
Contactos de la Cooperativa
Sitio web: http://cooperfam.com.br/
Facebook: https://www.facebook.com/cooperfamce
E-commerce: https://maragoa.com.br/
Presidente Airton Kern – (55 85) 8126-5430


