Pasó un septiembre diferente para los federados, pero seguimos teniendo nuestras convicciones claras

Achetoni, en el Congreso Anual Ordinario de 2019

Nuestra entidad cada año en el mes de septiembre realiza su Congreso Anual Ordinario en la ciudad de Rosario. Allí se define la política gremial anual, es decir que para nuestra vida institucional tiene un valor enorme esa fecha.

Este evento tan representativo para los federados, no pudo realizarse, debido a los efectos de la pandemia de Covid-19 y al decreto presidencial que determina el aislamiento social, preventivo y obligatorio. Por eso, hasta tanto sea revocado el mismo, no podremos comunicar la fecha de realización.

Son miles los problemas que aquejan a nuestro sector en cada rincón de la República Argentina, pues somos un sector tan abarcativo, tanto de producciones como de demandas. La agricultura familiar tal como fue concebida durante años por el sector político como palabras vacías o slogans de marketing que repetían, pero nunca entendieron qué significa. Y no es, ni más ni menos, que lo que se hizo desde que se fundó este país: familias produciendo para poder cumplir con sus obligaciones y necesidades como de salud, alimentación, educación, fiscales, compra de insumos, etc.

En estos últimos 20 años parece que hemos perdido el rumbo como sociedad. Mucha gente no sabe sembrar una semilla de lechuga, tomate, o de otras producciones hortícolas que podrían hacer en un cantero para incorporar a la dieta de las familias, pues son alimentos de bajo costo económico. Nosotros como productores es lo que hacemos en cada época de siembra. Pero esto no es algo nuevo, es lo que hacemos, porque así nos inculcaron en nuestra crianza.

En paralelo, la sociedad se volvió presa del sistema monopólico más perverso que puede existir, que es el gubernamental. Este, año tras año, en vez de crear puestos de trabajo sólo genera más miseria y la única solución que se les ocurre es dar planes sociales, sin trabajar. Esto hará que en 20 años existan millones de jóvenes que no tendrán en su memoria registro de ver a sus padres, abuelos o tutores trabajar para traer alimento a su familia. Esto es gravísimo desde el punto de vista social y moral, porque estamos formando una sociedad sin guía. Y peor aún, la contrapartida de esto es que el resto de la sociedad ya no da más pagando impuestos para aguantar tremendo desfasaje fiscal.

El poder político sólo nos apena y avergüenza, a nivel local y también internacional, sorprendiéndonos con noticias que nada tienen que ver con poner a la Argentina de píe, con generar empleo, con bajar impuestos, con bajarse su dieta como un gesto a la sociedad en momentos tan difíciles o con armar un fondo real y suficiente para la reparación histórica de la agricultura familiar para que en cada rincón del país vuelva a ser lo que fuimos, con un desarrollo real productivo.

Al finalizar este año, más del 50 por ciento de la población se encontrará bajo la línea pobreza. Habrá más de 8,3 millones de niñas y niños inmersos en una deficiencia nutricional que afectará su desarrollo. Es por ello que los partidos políticos en su conjunto deberían mirar hacia atrás y analizar cuáles fueron las políticas que se implementaron consecutivamente para que nos encontremos como país con datos estadísticos tan duros, pese a tener tanta riqueza natural.

En la actualidad, nuestro sector está siendo muy castigado por la sequía, si bien llovió en un área de Pampa húmeda milímetros bastante considerables, en otras zonas productivas todavía siguen esperando para ver si salvan su cosecha. Como consecuencia de ello, los productores ganaderos y tamberos, se encuentran sin forraje para darles alimento a sus animales. La peor cara de la seca la estamos viendo, además, con la proliferación de focos de incendios en diferentes puntos del país; la más dura, sin ninguna duda, es la que están atravesando las provincias de Entre Ríos y Córdoba.

En cuanto a los incendios, es necesario darle un orden legislativo a lo que está pasando. Como entidad, nos preocupa el fuerte desconocimiento de la realidad, vemos muchos de los proyectos que están en el Congreso en los que hay una tendencia de los legisladores a posicionarse desde una mirada ideológica, donde lo que impera es “el prohibir”.

Creo que hay que dialogar e incluir a las asociaciones civiles, para que se pueda continuar con la producción ganadera, apícola y otras que llevan adelante los agricultores familiares de la zona, que lo hacen de manera sostenible y respetuosa con el ambiente, pues viven allí.

No hay sólo “un tipo de humedal”, sino muchos. Por lo que sus realidades diversas (en lo biológico, en lo social, en lo productivo) ameritan una discusión y un debate minucioso y específico, que no comprenda esas alternativas.

Como dijo hace unos días el vicepresidente 1°, Elvio Guía: “estamos convencidos de que el camino a transitar no es el de prohibir. Los gobiernos deberían ver de qué manera podemos utilizar ese recurso de manera consciente y sustentable, desarrollando quizá un sello de distinción. La política es en fin, contribuir a cambiar las realidades adversas y alcanzar el desarrollo equitativo, para ello se necesita de diálogo, articulación, planificación, acuerdos, inversión y decisión del gobierno trabajando con las instituciones en el territorio. Este tema merece un debate serio y responsable.  Para poder avanzar en una armonía en la que convivan de manera sostenible los elementos centrales de esta discusión: desarrollo social, económico y la sostenibilidad ambiental”.

Para finalizar, quiero transmitirles un hecho que me indigna y muestra de plano cómo el poder borra con el codo lo que escribió el Poder Legislativo, fue publicado en el boletín oficial y anunciado con bombos y platillos por el ejecutivo en la Asamblea Legislativa de este año. Estoy haciendo referencia a la compensación de retenciones para los pequeños y medianos productores.

En este sentido quiero resaltar lo siguiente, no sólo el Gobierno no cumplió con su promesa sino que haría todo lo contrario a lo que dijo. En estos últimos días del mes de septiembre el gobierno analiza bajar las retenciones, pero la misma es una reducción temporal con el único fin de que el sector liquide sus granos y, por ende, ingresen divisas. Esta rebaja temporal la repudiamos desde la entidad, ya que es una transferencia de recursos del pequeño y mediano productor quien liquidó sus granos con una reducción de retenciones y ahora el gobierno favorecería a los sectores exportadores de gran escala generándole una reducción arancelaria en derechos de exportación a la hora de liquidar.

Es una medida totalmente desacertada, que seguramente afectará las próximas campañas, ya que nuestros representados vienen muy complicados, desfinanciados y padeciendo sequias, inundaciones y cuanta otra inclemencia climática haya, además de los distintos embates que les propina la política y la economía nacional.

En los anuncios, el gobierno también indica que establecería un sistema de compensaciones por hasta 11.500 millones de pesos, que beneficiaría más a quienes están más alejados de los puertos, con una perspectiva federal. Sin embargo, no queda claro en qué momento se implementará realmente, así como tampoco se efectiviza la devolución de las retenciones que se comprometieron a dar en el mes de marzo pasado. Así, las medidas que beneficiarían a los pequeños y medianos productores hasta el momento no tienen correlato en la realidad. Esperamos verlos vigentes pronto, pues muchas familias lo necesitan para seguir produciendo.

Por todo esto reiteramos que la política agropecuaria debe ser definida y programada, y no puede manejarse con parches coyunturales. Porque así, solo sigue generando cada vez más desconfianza en producir y también le da de lleno al entramado productivo del interior del país que preserva el pequeño y mediano productor. Al golpear a éste, lo hace salir del circuito y generar mayor concentración. Vemos que el Gobierno solo actúa con nuestro sector en modo recaudación, y nada los hace reaccionar ni responder a nuestras demandas.

Con el fin de trabajar en desarrollar la política gremial de la entidad hasta que podamos realizar nuestro 108° Congreso Anual Ordinario, insisto en la utilización de las plataformas virtuales para darnos los debates internos. Porque estoy convencido de que hoy, más que nunca, los Federados de todo el país debemos debatir y buscar el accionar gremial necesario para que nuestras políticas públicas se conviertan en realidad.

 

Por Carlos Achetoni, presidente de Federación Agraria Argentina.