Producción orgánica, la agricultura del futuro de la humanidad impulsada por una joven visionaria que transforma vidas en una comunidad campesina
La Agricultura Familiar Campesina en el contexto actual
La AFC contribuye considerablemente en la alimentación, pero en el contexto actual está siendo amenazada por la falta de compromiso del Estado para garantizar el arraigo y la defensa del territorio campesino. La AFC genera frutas, cereales, granos en una importante proporción, y es la base de la alimentación popular en Paraguay. La producción de la AFC se da actualmente en el marco de un progresivo proceso de abandono del Estado, especialmente en el gobierno 2013-2018, que ha apoyado al sector económico del agronegocio y atacado de diversas maneras, velada o abiertamente, a los asentamientos y las comunidades campesinas para propiciar el acaparamiento de sus tierras.
El nivel de rendimiento alcanzado por la AFC en la producción de diferentes rubros está por debajo de los niveles de rendimiento medio por hectárea. La crisis productiva y social campesina generada por la progresiva pérdida de tierras y la ausencia de una política integral de apoyo a la agricultura familiar ha sido enfrentada a través de programas de asistencia social como Tekoporã, y de entrega de insumos, semillas, animales domésticos. Estas intervenciones han sido fragmentadas, desintegradas, incompletas, de baja cobertura y mala calidad.
La producción campesina se da entonces en un contexto de alto riesgo frente al cambio climático, de empobrecimiento del suelo, pérdida creciente de las semillas nativas, escasa inversión en tecnologías agropecuarias y manejo postcosecha, bajas coberturas de asistencia técnica y crediticia, y una casi nula intervención para el acceso a mercados y precios de referencia.
A esta situación se suma la escasa asistencia técnica recibida. Por una parte, conforme datos del CAN 2008, solamente 25.178 productores reciben asistencia técnica, lo que en términos relativos se acerca al 10% del total de productores. A esto se adiciona la limitada cobertura que realiza la Dirección de Extensión Agraria (DEAG), conforme a su misma fuente, que asiste a tan solo a 29.932 familias, de acuerdo a los últimos datos del Registro de Agricultores Familiares Asistidos por la DEAG (RAFA). Según el MAG/SIGEST (2014, p. 31), «globalmente, la asistencia técnica abarca a unas 44.000 fincas, es decir, en torno del 15% del total de fincas censadas en el 2008»; lo que muestra que, con algunas diferencias según fuentes, la cobertura no pasa del 15%.
El desafío de producir suficiente para generar ingresos necesarios en un ambiente hostil

La Colonia 26 de Febrero, ubicada en el distrito de Capiibary, departamento de San Pedro, es una comunidad campesina tradicional con población conformada por 142 familias agricultoras. Antes de llegar a la comunidad, la tierra colorada transmite la primera impresión de fertilidad con alta productividad del suelo, sin embargo, también la zona sufre el problema de bajo rendimiento de la producción a consecuencias de la degradación sostenida de sus recursos naturales por varios factores como la pérdida del mayor parte de la cobertura boscosa, el monocultivo asociado a la agricultura tradicional, el abuso en el uso de agroquímicos, falta de asistencia técnica, entre otras.
En esta localidad, se encuentra ubicada la finca de la familia González Rojas de 10 hectáreas de superficie, que sirve de fuentes de ingresos y de alimentación para los miembros de la familia, actualmente compuesta por nueve personas. La agricultura es la principal actividad económica de los González Rojas, quienes en un sistema de unidad productiva cultivan todas las variedades de alimentos con forme al ciclo de producción destinados para la generación de recursos y para el consumo al fin de garantizar la seguridad alimentaria de la familia. Además, los González Rojas complementa la actividad agrícola con la cría de animales menores como gallina, pato y cerdo.
Pero, los años de extensivas explotación de la finca, con el empleo de un sistema de producción rudimentario basado en técnicas empíricas, empezaron a pasar facturas con la drástica disminución de la productividad registradas en las cosechas de los últimos tiempos. En el modelo de la agricultura tradicional es normal la sobreexplotación de una parcela de la finca familiar hasta convertirla en una zona muerta. Cuando una parcela pierde totalmente la capacidad de producir simplemente se pasa utilizar otra fracción del terreno empleando la misma metodología, sin ninguna planificación productiva orientada a la conservación del suelo, que produce el mismo resultado que la parcela anterior.
Cabe destacar que en los últimos tiempos la situación ha empeorado en las colonias campesinas a consecuencias de la trágica combinación de la agricultura tradicional con productos químicos, principalmente por la utilización de herbicidas. Una asociación fatal para la fertilidad de los suelos. El uso sin discreción de productos químicos en las fincas familiares ha acelerado el proceso de la pérdida de productividad de la tierra, que tiene varios resultados negativos de efecto dominó a muy corto plazo, como la imposibilidad de producir en la finca aplicando la agricultura tradicional, el empobrecimiento del suelo que resulta en menos productividad que a la vez disminuye los ingresos familiares.
La difícil situación obligó a la familia González Rojas a plantear varias posibilidades, entre ellas pensaron en abandonar la colonia y buscar mejorar la condición de vida en otros lugares, ya que algunos miembros jóvenes de la familia también migraron a la ciudad con el objetivo de trabajar y estudiar alguna carrera universitaria. La idea de dejar el lugar en donde nacieron y crecieron no fue bien recibida además de rechazada por los miembros más jóvenes de la familia, quienes consideraban que todavía hay posibilidad de ganar la vida en el campo, pero que la actividad productiva familiar debe adecuarse a las nuevas tendencias de la generación del nuevo siglo.
El contexto social: la generación paraguaya del nuevo siglo

La generación del nuevo siglo son aquellas personas que nacieron a finales de los años 80 del siglo pasado; llegaron a la mayoría de edad en los últimos años de la primera década del 2.000 en adelante. Este segmento de la población se caracteriza por la grande influencia que ejerce en su vida la tecnología y las redes sociales, además demuestra tener mayor sensibilidad sobre los problemas ambientales, exigente en la alimentación, reaccionaria para defender sus derechos y también muestra tener gran afectividad hacia los animales, en comparación con las generaciones anteriores.
Fidelina es la segunda hija de la familia González Rojas, también forma parte de la generación del nuevo siglo. Apasionada por la vida en el campo, enamorada por la agricultura, dedicada trabajadora rural, defensora ambiental y promotora de las buenas prácticas agrícolas, es testigo de la problemática de disminución de la productividad del suelo por la explotación intensiva con el monocultivo y la aplicación indiscriminada de productos agroquímicos. Además, experimentó en carne propia las consecuencias de la disminución de la producción, razón por la cual algunos miembros de la familia tuvieron que dejar el campo y buscar nueva forma ganar la vida en la ciudad.
La joven comprendió los cambios de los estándares en los hábitos alimenticios de la nueva generación de la población paraguaya, quienes consumen comidas para alimentarse no simplemente para no tener hambre. «En la actualidad, la juventud exige la calidad e inocuidad desde el origen de los alimentos que van a consumir, también se preocupa por la cuestión ambiental. En la jerga de los jóvenes, ellos no comen sino se alimentan. Ingieren comidas no porque sienten hambre más bien para alimentar el cuerpo con nutrientes necesarios para la buena salud. Para estos nuevos consumidores, tratándose de alimentos la calidad no está solamente en la estética del producto», resalta.
Por otro lado, también supo entender que la agricultura tradicional es incapaz de satisfacer las exigencias de los nuevos consumidores, además de no generar beneficios en lo económico e insostenible en lo ambiental. También consideró que con el sistema tradicional la familia se encaminaba a quedar fuera del mercado, entonces era necesario tomar providencias al fin de producir alimentos para satisfacer las demandas y cumplir con las exigencias de los consumidores en calidad y ganar competitividad. Para permanecer en el campo, necesitaban adoptar un nuevo sistema de producción.
Transición a la agricultura sostenible y apuesta por la agroecología
Abandonar un sistema y adoptar otro representa un cambio en la vida de una persona. También significa emprender un viaje al desconocido con resultado incierto y renunciar a un estado de confort. Pero, Fidelina, obstinada de permanecer en el campo, movida por la fuerza de voluntad e impulsada por los anhelos de superación, entonces ella decidió emprender el largo recorrido por el camino de la transición hacia la agricultura sostenible, a sabiendas que durante la travesía encontraras muchas piedras y no existe un atajo para llegar al objetivo. Así, iniciaba la etapa de reinvención personal como el proceso de adaptación todo por el bien estar familiar en el campo.
La fortaleza principal de la joven como motor para el cambio fue tener conciencia sobre los problemas originados por la agricultura tradicional en lo social, económico y ambiental además de comprender el cambio generacional de la sociedad paraguaya, que posibilitó a ella realizar una predicción sobre el destino de la familia si continuaba con el viejo sistema productivo. Además, la familia ya tenía dos capitales esenciales para la agricultura, que son la tierra y la mano de obra, más bien faltaba adoptar y aplicar un sistema sostenible a largo plazo para la explotación de la finca en armonía con la naturaleza, produciendo alimentos para satisfacer las exigencias de los consumidores. Entonces, ella se decidió por la producción orgánica con el fin de aprovechar al máximo los recursos disponibles en la finca y recuperar la fertilidad del suelo.
Las debilidades fueron identificadas desde el inicio de la iniciativa, como la falta de recursos financieros para aplicar en el proyecto. En el país no existe una política financiera que concede créditos diferenciados en cantidad suficiente para los emprendedores y a pequeñas y medianas empresas. La media anual del interés cobrados en el país por las entidades financieras es de 38% sobre la cantidad del préstamo. Otros de los obstáculos encontrado es la falta de asistencia técnica, ya que la agricultura sostenible es el opuesto del sistema agrícola promovida por las instituciones del Estado.

La oportunidad —afirma la joven visionaria— está justamente en el proceso de cambios que atraviesa la humanidad, el país y el mundo en general. La clave está en adaptarse y acompañar las nuevas tendencias. Aquellas personas que no se adecuan a los nuevos paradigmas sociales, ambientales y productivos no podrán permanecer en el campo por mucho tiempo. Por el cambio climático, dentro de poco el cuidado del ambiente durante la producción será un requisito fundamental para comercializar los productos agrícolas. Los nuevos consumidores que surgen van a estar más preocupado con la alimentación. El sistema orgánico cumple con los nuevos estándares de calidad y con las nuevas exigencias medioambientales.
La amenaza real para el plan enfrentada por la joven proviene de la propia familia. Reacio al cambio, resultó difícil convencer a los miembros de la familia aplicar otro sistema diferente que implementaron durante toda la vida. A mediano plazo, el uso extensivo de agroquímicos en la comunidad también representó un desafío a ser superado para implementar el sistema agroecológico en la zona. Mantener la calidad de la producción y productividad del suelo son las amenazas identificadas a largo plazo. Recalca que para ganar el mercado es difícil, pero para perder credibilidad apenas basta la contaminación de un producto por algunos agentes químicos.
Superación de las limitaciones
Iniciar un emprendimiento siempre trae consigo una serie de limitaciones. El éxito de la iniciativa depende de la capacidad del líder para conducir el equipo para superar los problemas. Teniendo estos factores bien claros, la joven comprendió que el cambio no solo implica introducir un nuevo sistema de producción, sino que implica una etapa de transformación y de superación personal, entonces pasó a esquematizar el proceso para la adopción del sistema sostenible. Los miles de palabras de desaliento o de burlas que escuchó, sirvieron como fuente de fortaleza para seguir adelante con su proyecto, con la convicción de que otro mundo mejor es posible de construir y depende de cada una de nosotros.
La primera decisión tomada por ella tiene como objetivo permitir a la familia el acceso a la asistencia técnica calificada, entonces decidió capacitarse y formase en el área de la agricultura orgánica. Decidió seguir la carrera de técnica agroecológica, a pesar de las limitaciones económicas de la familia, no obstante, la convicción de la joven permitió superar las falencias de recursos para proseguir sus estudios. Fueron varios años de dedicación y sacrificio para cumplir ese propósito, a veces enfrentando temporales, frio y mucho calor para asistir a las clases. Hoy en día, a pesar de su corta edad ella es una reconocida profesional técnica agroecológica.
«La victoria está en la perseverancia», afirma tener como filosofía de vida. Desde el principio comprendió que era un gran desafió, que abarca no solo el seno familiar, pero también a la comunidad. Lograr convencer a la familia ya es una tarea difícil, más difícil aun es convencer a toda población de la colonia. En principio la idea no fue nada bien recibida, más al mismo tiempo logro la firma de cooperación con una empresa de exportación de cereales orgánicas en trabajar con agricultores familiares de la zona en la producción orgánica. Por sus méritos profesionales, la joven fue contratada por la empresa como técnica para asistir a los agricultores de la región en la implementación del sistema orgánica.
La cooperación con la empresa no fue por acaso, sino forma parte de la estrategia planeada por la joven para contrarrestar las debilidades y las amenazas identificadas. Ella agrega que mediante el convenio varios problemas fueron resueltos en un solo tiro, como convencer a la comunidad de cambiar el sistema productivo asegurando asistencia técnica y mercado a la producción a demás de apoyo financieros para la compra de insumos. Por otro lado, la integración de la comunidad al sistema de producción agroecológica representa neutralizar las amenazas a corto y largo plazo identificadas, porque para aplicar el sistema de producción orgánica primero se debe recuperar la fertilidad del suelo mediante las buenas prácticas agrícolas y renunciar al uso de agentes químicos.
Conclusión y principales resultados
La tierra de la familia de los González Rojas se transformó en un modelo de finca sostenible, donde nada se pierde todo se transforma, con el máximo aprovechamiento de los recursos disponibles en el lugar y con la explotación racional de los mismos, mediante la aplicación del principio de la sostenibilidad de «la basura de uno es el tesoro del otro, solo debe saber dar utilidad». Antes lo que eran desechos, ahora todos los residuos tienen una utilidad en la finca, ya sea para la producción de materiales orgánicos y reciclar los materiales elaborados para de alguna manera utilizar en los cultivos o en la finca.
El futuro es ahora, reflexiona la joven. Una persona, un pueblo, un país o la propia humanidad condena su destino, para el bien o para el mal, por las acciones que realiza en el presente. Nuestro presente en lo económico, ambiental y social no está nada bueno a consecuencias de las acciones realizadas en el pasado y muchos de estos modelos insostenibles todavía hasta la actualidad son aplicados. Sentenciar nuestro futuro con mejores condiciones de vida y un ambiente saludable, con alimentos producido aplicando sistemas menos dañinos y aprovechando en forma racional los recursos es posible, pero requiere realizar acciones ahora.
En su momento, en el «ahora» de entonces, la familia de los González Rojas decidió adoptar el modelo productivo orgánico pensando sobre el bien estar familiar para el futuro. La transición hacia la agricultura sostenible es un proceso que dura aproximadamente entre tres a cuatro años. Sin embargo, en la actualidad la mayoría de las 142 familias de Colonia 26 de Febrero han superado los pasos pasando de la agricultura tradicional al sistema agroecológico. El suelo de a poco recupera su fertilidad, aumentando la productividad de los cultivos, que significa mayores ingresos a las familias.
El mundo se cambia con tu ejemplo no con tu opinión, concluye la joven sobre el liderazgo. Por el cambio climático, un fenómeno de nuestra actualidad, nuestro planeta necesita de cambios en el sistema de producción para no colapsar y la humanidad necesita de cambios en el sistema de producción para consumir alimentos sanos. Nosotras, de la agricultora familiar campesina, necesitamos adoptar un nuevo sistema de producción para permanecer en el campo con el fin de satisfacer las exigencias de las nuevas generaciones en calidad e inocuidad de los alimentos, además de producir con responsabilidad ambiental. La producción orgánica es la agricultura del futuro de la humanidad.
En ese sentido, la perseverancia de la joven sirvió de ejemplo a muchas familias agricultoras para cambiar su mundo o mejorar su condición de vida mediante la construcción de un entorno favorable en lo económico, ambiental y social para permanecer en el campo. La adopción de la agroecología como sistema de producción, promovida por la joven, posibilitó a estas familias el acceso a asistencia técnica, créditos, mercado y recuperar la productividad del suelo, que permitió aumentar en cantidad y calidad la producción generando más ingresos.


