Avances con políticas públicas segmentadas, en beneficio de los pequeños y medianos productores
Los argentinos hemos sufrido varias crisis. Nuestro país las ha atravesado en distintas oportunidades, aunque la que estamos padeciendo en los últimos meses es inaudita, inesperada y previsible a la vez. Inaudita e inesperada por la Pandemia a nivel mundial, que no esperábamos, que no podíamos prever. Una crisis sanitaria que hay que afrontar, gestionar y superar. Por otro lado, una crisis económica y social previsible, devenida de una seguidilla de malas decisiones tomadas. Transitamos una crisis institucional preocupante, empezando por el Poder Judicial, que alarma al demorar decisiones judiciales que, muchas veces, llegan tarde. Y como dice el refrán, una justica tardía no es justicia. A eso hay que sumarle un Poder Ejecutivo que se entromete en decisiones de los otros poderes, poniendo en riesgo el sistema Republicano. Por último, un Poder Legislativo que parece no tener la suficiente madurez para trabajar fuerte en políticas públicas que generen desarrollo y porvenir en la sociedad. La tan famosa “grieta” no es más que el reflejo de una sociedad sin rumbo, sin posibilidad de diálogo sincero y sin ideas programáticas, donde lo que prima es el personalismo, el populismo, el fanatismo.
En lo personal, creo que seguir hablando de la “grieta” no permite pensar en espacios de cambio trascendente, genuino, democrático, así que debemos desterrar esa idea, desde los distintos lugares. Y, digámoslo, esa “grieta” no solo atraviesa las instituciones de la República, sino también lo hace en cada organización de base, cada entidad intermedia, cada familia, cada grupo de amigos. Está en nuestra responsabilidad ciudadana y cotidiana aportar para una superación.
Claramente las responsabilidades son distintas, de acuerdo al lugar que ocupa cada persona en esta sociedad. Por ello esperamos, imploramos, que desde el Gobierno Nacional (máxima autoridad institucional de la República Argentina) comiencen a tener esos gestos que necesitamos.
El Presidente de la Nación nos dijo al comenzar su gestión que no iba a tomar decisiones que afecten a nuestro sector sin consultarnos, sin antes escucharnos y escuchar nuestras propuestas. Pero en los hechos, todas las medidas más trascedentes o menos importantes, se han tomado sin escucharnos, por lo que nos enteramos a través de los medios de comunicación, por una conferencia de prensa o, con suerte, horas antes de algún anuncio, cuando nos piden que acompañemos.
Los pequeños y medianos productores, los agricultores familiares, somos los que ponemos el hombro todos los días, generamos movimiento económico, desarrollo, arraigo y alimento. Esos alimentos que no han faltado en esta pandemia gracias a nuestra labor.
¿Podemos crecer? O más aún, ¿podemos desarrollarnos? Claro que sí, somos capaces, somos tenaces, somos hombres y mujeres comprometidos, con ganas de hacer. Pero para ello también necesitamos criterios previsibles, reglas de juego claras, políticas públicas de fomento y promoción, que sean verdaderos motores de un segmento casi siempre postergado por los grandes intereses. Necesitamos un cambio de paradigma en el modelo productivo, que no se siga privilegiando a los grandes jugadores de la economía, concentrando poder, en desmedro de los más vulnerables.
Necesitamos un sistema tributario progresivo, por el que pague más el que más tiene, pero también que pague quien especula financieramente y no aporta al sistema productivo argentino. Tenemos una gran deuda como sociedad que es otra ley de entidades financieras, que revoluciones el sistema financiero y lo convierta en una herramienta de apoyo al emprendedor, al productor.
Los “del campo” no somos todos los mismo, como tampoco lo son los “del gobierno” ni “los políticos, ni “los empresarios” ni “los trabajadores”, en cada universo somos diferentes; lo importante es tener en claro que modelo de país queremos, y entonces los beneficios irán para un lado o para otro. Estamos convencidos desde la Federación Agraria, que la salida es con todos, pero promoviendo un modelo de desarrollo rural nutrido de familias agricultoras, con jóvenes trabajando la tierra, con arraigo y con dinamismo en la ruralidad.
Por todo esto, es que aún en esta situación compleja que nos toca atravesar como país, es que desde la entidad hemos celebrado la decisión tomada por el gobierno nacional en los primeros días del mes de noviembre (y, esperándola, por esa razón hemos demorado algunos días la salida de esta publicación), que es un primer paso en la concreción de lo que nos habían anunciado. El ministro Basterra nos convocó para anticiparnos lo que al día siguiente se publicaría en el Boletín Oficial: finalmente, tras casi 10 meses de demora, se efectivizaría en dos partes el pago de las compensaciones a los pequeños y medianos sojeros.
Y como dijimos, si bien no resuelve la tan delicada situación que atraviesan los productores, viene a dar una ayuda al segmento de los agricultores más chicos, que tanto esperaron por esta concreción. Esos pagos (que se concretarían durante noviembre y diciembre, en los casos de los que comercializaron antes de septiembre, y en fecha a definir para los que lo hicieron luego) serán de gran ayuda para tantos productores federados que luchan por sobrevivir, por cumplir con sus deudas, con mantener a sus familias, por continuar en los campos que los vieron nacer.
Así que, como entidad, no podemos más que agradecer y decir que esto va en el camino que creemos es correcto. Porque, seamos claros, nadie quiere que existan las retenciones; pero no hay dudas de que mientras estén, lo justo es que haya escalas, que no paguen todos los actores por igual, porque como decimos desde hace años “no todo el campo es lo mismo”. Por eso, y mal que les pese a quienes nos han criticado, aplaudimos la decisión del gobierno de cumplir con sus promesas, esas que hicieron en diciembre, reiteraron en marzo y volvieron a anunciar hace algunas semanas. Desde FAA hemos gestionado incansablemente con el ministro Basterra y con los distintos funcionarios con los que nos reunimos para que se hiciera realidad, sabiendo que era muy necesario para nuestros socios.
No hay dudas de que aún hay un largo camino por transitar. Hay que profundizar el camino de las políticas públicas diferenciadas, generar mejores condiciones, acceso al crédito, al financiamiento, mejorar la infraestructura y atender a tantas necesidades que existen, por citar solo algunos ejemplos. Pero este es el sentido en el que creemos que se debe avanzar. Dando, como existen en toda la región, ayudas y estímulos a través de políticas públicas para los actores que más lo necesitan para sostenerse y crecer, pues ellos, con su trabajo, son los que dinamizan los pueblos del interior. Como dije en varias notas, la verdadera reforma agraria se dará cuando estén dadas las condiciones para frenar el éxodo de 5000 productores más chicos, cuando se frene la concentración y se permita el desarrollo de los agricultores. Creemos que esta medida es un paso, de tantos que hay que dar.
Hemos transitado muchos momentos, épocas diferentes en nuestros 108 años de historia, pero siempre hemos estado del lado de la democracia y del diálogo. Aún en los peores momentos en que le tocó a don Humberto Volando lidiar con la dictadura, en la época más oscura de la Argentina, la FAA estuvo con sus ideales intactos, luchando. Siempre vamos a estar del lado de la protección de los derechos de los más vulnerables, sin partidismo ni ideología política. Somos todos federados como decimos siempre, con compromiso, con honestidad, con nuestras banderas históricas, que están perfectamente vigentes, bien en alto.
En nuestro país, la concentración del poder económico y político se acrecienta, se favorece, por lo que debemos abordar con criterios y políticas públicas fuertes y reales las problemáticas que existen. De una vez por todas hay que dejar los relatos hermosos y concretar los cambios con acciones reales. El pago de las compensaciones de las retenciones, a nuestro entender, es un paso en este sentido. Y cuando los productores cuenten con el dinero en sus cuentas, será una realidad que ayudará a muchos. Porque como hemos dicho, la medida de la baja temporal de retenciones sólo benefició a los grandes exportadores que liquidaron o lo harán en estos meses, pero no a los productores genuinos que ya vendimos nuestra cosecha, o la vamos a vender cuando realmente la necesitemos para vivir o para reinvertir en producción. No nos vamos a cansar de decir que nosotros no somos los especuladores del sistema.
En relación con otro tema, en los últimos meses observamos con preocupación la toma ilegal de tierras. No hay dudas de que para nuestra entidad, la problemática de la tierra, del uso y tenencia de la misma, es y ha sido siempre uno de nuestros pilares fundacionales. Por eso es imprescindible para nosotros primero repudiar cualquier hecho delictivo que se cometa y vulnere el derecho constitucional de propiedad. Pero decimos, fuerte y claro, que estamos convencidos de que hay que democratizar y mejorar las condiciones actuales de acceso y uso de la tierra.
Sabemos que la inequitativa distribución de este recurso estratégico, sea en propiedad o por otros medios de tenencia, genera desigualdad social y económica. Hoy el poder económico está concentrado y sigue concentrándose. La tierra es un medio para que ello siga sucediendo. Por ello es imprescindible definir políticas públicas que preserven el derecho de uso y tenencia de la tierra para que los pequeños y medianos productores y los agricultores familiares que la trabajen, sean quienes tengan prioridad en su uso. Ya sea con medidas que fomenten la adquisición, el arrendamiento o el uso por cualquier forma legal. Estamos convencidos de que no alcanza sólo con eso. Y que también necesitamos que la pequeña y mediana empresa familiar cuente con recursos, infraestructura y posibilidad de acceder a créditos, financiación, maquinaria, mercados, infraestructura y demás condiciones que hagan viable la producción.
Es estratégico para el sector, y para el país proteger el recurso tierra, por la soberanía, por la sustentabilidad ambiental, social y económica.
Deben existir políticas públicas capaces de reasignar y permitir, a través de créditos blandos o accesibles, que tierras ociosas (como pueden ser algunas de las que posee el Estado) puedan ser cedidas a través de distintos mecanismos a los agricultores más chicos. Por ello hemos propuesto, mediante una ley de arrendamientos, la posibilidad de acceder con beneficios a los pequeños y medianos productores a la tierra. También pedimos que se avance en la creación de un banco de tierras fiscales que, a través de verdaderos procesos de colonización, permita que los productores y sus hijos accedan a unidades productivas. Esta propuesta ha sido presentada al ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Basterra.
Estamos en presencia de un momento histórico, por la crisis sanitaria en la que estamos pasando y todas las consecuencias que se derivan de ella, que acrecienta algunos problemas que veníamos teniendo y profundiza la crisis. Debemos ser inteligentes, capaces y responsables en la gestión de los problemas, por ello pedimos con más intensidad que sigamos desarrollando como país políticas públicas diferenciadas que modifiquen el modelo productivo argentino en beneficio de los pequeños y medianos productores, verdaderos pilares del desarrollo argentino.
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