Un agricultor exitoso en el negocio de las semillas orgánicas y tradicionales

Por Francisca Eade

Soy Ángel Reyes Valerio, tengo 54 años y soy el hijo menor de doce hermanos. Partí mi negocio agrícola cuando era pequeño, mi papá siempre fue agricultor. Sin embargo, estudié mecánica porque antes los padres no veían en el campo una alternativa económica de futuro para los hijos. Mi papá siempre quiso que no fuéramos agricultores pero a mi siempre me gustó el tema agrícola y siempre estudié para salir afuera”

Ángel es un productor hortícola de la comuna de Rengo, ubicada en la VI región del Libertador General Bernardo O’Higgins, quien a lo largo de los años ha sabido aprovechar los instrumentos de apoyo de INDAP e insertarse de manera exitosa con la agroindustria en términos comerciales. 

Quedarse en el campo 

El negocio agrícola de Ángel comenzó desde cero: “ Empecé a trabajar el tema a nivel de la casa siempre pero cuando tenía 20 años decidí que quería dedicarme a ser agricultor”. Cuando decidió eso se dirigió al Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), desarrolló un presupuesto de trabajo y lo presentó. 

No fue tomado en cuenta esa vez ya que, de acuerdo a palabras de Ángel “ instituciones como INDAP siempre trabajan con un círculo muy cerrado y esa es una de las cosas que hoy le falta, abrirse a otros escenarios. Hay muchas personas que estudian técnico agrícola u otra cosa, pero cuando van al INDAP no les dan la mano porque no son hijos de agricultores o porque las bases de INDAP están hechas para gente que viene del campo, pero hoy la mayoría de la gente que está en el campo no quiere seguir ahí, por lo que hay otras posibilidades para el Instituto”, explica. 

Luego de eso fue a Rancagua, habló con la dirección regional y desde ahí lo derivaron a Rengo nuevamente. En esa ocasión contó cosas sobre su vida y sus proyecciones y esta vez sí fue tomado en cuenta. Empezó a trabajar con un crédito que en ese tiempo era de 700 mil pesos (US$ 917). Desde entonces empezó a trabajar la tierra por su cuenta con los recursos que había en su propia casa. Puso tomates y no le fue tan mal, luego creció y tuvo más campo y en ese tiempo trabajaba solo. “Comencé con una hectárea, después tuve 4 hectáreas y ahí empecé a hacer que mi negocio creciera. Hacía todo yo eso sí: era regador, cosechero, plantador, etc”, señala Reyes. 

Ángel estaba feliz en el campo pero quería crecer, por lo que empezó a buscar alternativas de apoyo para sus ideas. En el año 1980 hubo un concurso de mejoramiento de maquinaria agrícola de parte de INDAP y la familia de Ángel tenía un tractor muy viejo que era de la reforma agraria en los años 70. Frente a la oportunidad, Ángel intentó conseguir agricultores para que lo apoyaran con el programa de mejoramiento de maquinaria, pero no encontró a nadie que quisiera ser parte de su proyecto. “Esa vez en INDAP me dijeron ‘sabe don Ángel, ¿por qué no postula usted con su hermano y hacen un proyecto?’”. Al proyecto le llamamos “los cinco hermanos”.

Ese proyecto iba enfocado a lo que hoy en día es el FOGAPE de Banco Estado, que apoya a los agricultores que tienen iniciativas, pero que no tienen cómo respaldar un crédito. El Fondo de Garantía para Pequeños Empresarios (FOGAPE), es un Fondo estatal destinado a garantizar un determinado porcentaje del capital de los créditos, operaciones de leasing y otros mecanismos de financiamiento que las instituciones financieras, tanto públicas como privadas, otorguen a Micro/Pequeños Empresarios, Exportadores, Sostenedores y Organizaciones de Pequeños Empresarios elegibles.

Ángel explica la situación en la que se encontraban cuando comenzaron ese plan familiar. “En ese tiempo nosotros no teníamos nada, éramos agricultores sin suelo. Hablé con mis hermanos y nos ganamos el proyecto. Fue un proyecto histórico dentro de la región porque eran cerca de 100 millones (US$ 130.000). Pasamos de andar en un vehículo a pedal a subirnos a un avión”, señala con orgullo. “Teníamos maquinaria nueva y eso yo creo que nos sacó de lo lento que veníamos, porque teníamos maquinaria para trabajar un suelo que en ese entonces no era tan caro”, afirma. 

Siguieron trabajando en forma individual durante ese tiempo, luego llegó la crisis asiática pero lograron pagar ese crédito y desde ahí Ángel saltó a un escenario muy distinto ya que comenzó a trabajar con la agroindustria. Entre los años 95 y 98 empezó a tener más campo y aparecieron oportunidades con la agroindustria lo que permitió que Reyes se desarrollara bastante en ese ámbito. Empezó a crecer su maquinaria y mi oficina porque en esos años contrató a una secretaria y a un contador. El proyecto comenzó a tomar un ritmo más de empresa. 

Cuando trabaja con INDAP también recibió un subsidio de para bodegas y luego, cuando ya había crecido, recibió un IPRO de la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) para la construcción de una bodega y oficina lo que para Ángel es un orgullo “para recibir a las visitas, para que mi gente trabaje ordenada en un local donde he implementado baños, un comedor y estacionamiento. Es un espacio bonito donde la gente llega y se siente cómoda. por ese lado CORFO me ayudó”, destaca.

El programa IPRO es la Línea de Apoyo a la Inversión Productiva, un instrumento de CORFO que te ayuda con el 40% de una inversión en que el subsidio no puede superar los 30 millones de pesos (US$ 39.000) por proyecto de inversión. En paralelo, Reyes asistió a unos cursos de contabilidad financiera de la Cámara de Comercio, lo que ayudó a su formación durante este tiempo. Con eso aprendió cómo manejar su negocio y sus relaciones con la banca. De esta forma, destaca que la autoformación y la búsqueda de oportunidades personales es fundamental a la hora de potenciar tus habilidades

La empresa 

Este productor hortícola siempre quiso hacer del negocio algo más empresarial. Quería pasar de una agricultura de existencia a una agricultura de negocios. Frente al desarrollo que tuvo su trabajo a lo largo de los años tuvo que egresar de INDAP, siendo uno de los pocos agricultores que lo ha hecho. Aquí comenzaron las ofertas ya que a Ángel le ofrecieron hacer agricultura de más precisión, por lo que comenzó a trabajar con agricultura orgánica. Eso no anduvo bien porque en ese tiempo los productos orgánicos no estaban muy en boga en el mercado. “Lo que hoy en día se vende bien en China puede que aquí en Chile no se venda pero en 10 años más se va a vender como furor” explica.

Como ese nicho no funcionó empezó con el tema de plantines a nivel de suelo y luego dio paso al trabajo con semillas. Bastante tiempo estuvieron trabajando con semillas convencionales, pero estos últimos cinco años se le ha dado vuelta el escenario ya que está trabajando más con agricultura agroindustrial para materias primas y apareció la semilla orgánica. Hoy en día tiene el 50% de su negocio en producción de semilla y agroindustria orgánica y otro 50% de semillas y agroindustria convencional.

Después de que él egresara de INDAP tuvo que irse a la banca privada y apareció el famoso FOGAPE. “Fueron créditos corfo que me ayudaron bastante porque cuando partí necesitaba $700.000 y hoy día necesito $700.000.000. Mis ventas están cercanas a los 2 millones de dólares en el año. Es importante para mí porque antes los bancos no te prestaban dinero porque no tenías patrimonio y después apareció el FOGAPE, lo que mejoró las prestaciones de dinero de la banca”. Hoy en día tiene bastante financiamiento a nivel de banca porque tiene muchas ventas y hoy la banca te mide más por tu renta que por tu patrimonio, de acuerdo a Ángel. Durante el invierno trabaja con hortalizas de hoja (betarragas, acelgas, espinacas y repollos) y en verano hace tomates y semillas. 

Este empresario agrícola inició con una hectárea y en estos últimos 30 años ha logrado tener 100 hectáreas con un promedio de 130 personas trabajando por temporada. Su negocio hoy está 100% en agricultura de hortalizas, no tiene agricultura frutales. Ha trabajado con empresas como Nestlé, Agrozzi, Sugal, Ianza y en cuanto a semillas está trabajando con Rijk Zwaan y Monsanto. Tiene negocios con empresas francesas, japonesas y holandesas. También tiene proyectos con universidades. Tiene un negocio diversificado.

“Estoy orgulloso de haber logrado lo que he logrado en poco tiempo, con mucho sacrificio, ya que no es fácil”. Cuenta que tiene un equipo confiable y capaz para que el negocio funcione sin que él esté presente necesariamente. 

Para Ángel, las políticas públicas son importantes. “A mi me hubiera costado mucho más lograr todo lo que logré sin todos estos instrumentos públicos. Lo hubiera logrado, pero me hubiera costado mucho más”, señala. Así, un pequeño agricultor que comenzó con una hectárea de tierras en la pequeña comuna de Rengo se transformó en un empresario agrícola de talla internacional.