“Agua para el Desarrollo”, una experiencia de mejora de la gestión social del riego para fortalecer la agricultura familiar en comunidades de altura

A manera de resumen
En el año 2013, se dio inicio en la provincia de Angaraes, en la región Huancavelica, una de las más pobres del país, un ambicioso programa que, con un enfoque de desarrollo territorial, logró contribuir al desarrollo integral de más de 40 comunidades campesinas ubicadas en un promedio de los 3,500 metros de altura.

El agua constituye el recurso principal para impulsar el desarrollo de las familias productoras

Uno de los proyectos o componentes de este programa se denominó “Agua para el Desarrollo”, y tenía como objetivo contribuir a mejorar de manera sostenible a la gestión social del riego y de la producción agropecuaria de las familias de dos microcuencas de la provincia de Angaraes, en la región Huancavelica.

El programa fue financiado con recursos de la cooperación técnica internacional sobre todo de la Junta de Andalucía a través de la Asociación Madre Coraje, ambas entidades de España, así como con importantes aportes de la municipalidad provincial de Angaraes y las municipalidades distritales. Además de “Agua para el Desarrollo”, el programa también abarcó otros componentes que buscaban darle un enfoque integral a la propuesta de desarrollo, incluyendo el enfoque de género.

Sin embargo, “Agua para el Desarrollo”, implicaba un reto mayor, en la medida en que muchos de los objetivos de los otros componentes estaban de alguna manera condicionados a las posibilidades de que las familias campesinas puedan disponer del recurso hídrico como elemento motor de su desarrollo.

La participación de las mujeres productoras ha sido muy importante en el proyecto

En una región como Huancavelica, considerada como una de las pobres del país, y dentro de ella, la provincia de Angaraes, con los más altos índices de pobreza dentro de la región; con los más bajos índices de su producción agropecuaria que dependía fundamentalmente de las lluvias; y con escasos recursos públicos para inversiones productivas por parte del gobierno local, “Agua para el Desarrollo”, implicaba un reto muy ambicioso.

Y lo era, pues no solo se planteaba optimizar los escasos recursos hídricos, sino iniciar un proceso de gestión social del riego que exigía organizar a cientos o miles de familias campesinas y comuneras que carecían de una cultura de riego y que desconocían las potencialidades del riego tecnificado. Por ello, al inicio del proyecto, uno de los elementos a vencer era la incredulidad de las familias productoras frente a los objetivos que proyectaban.

Luego de cuatro años de un trabajo sostenido, unos 1,500 familias productoras de las comunidades de las dos principales microcuencas de Angaraes como son Sicra y Atuna, lograron mejorar su productividad en base a la instalación de pequeños y funcionales sistemas de riego tecnificado, luego de pasar por todo un proceso de capacitación y organización.

En este proceso se constituyeron 21 Comités de Usuarios de Agua para Riego, CUAR; en más de la mitad de los CUAR, las juntas directivas contaban con al menos dos mujeres jefas de hogar; se implementaron cerca de 1,500 módulos familiares de riego tecnificado, lo cual les permitió incrementar en un 20% el rendimiento de sus principales cultivos; y al mismo tiempo, se construyó un reservorio piloto con el aporte de mano de obra comunal.

Asimismo, este proyecto ha servido de base para que el gobierno local de la municipalidad provincial de Angaraes y municipalidades distritales como Santo Tomás de Pata y Secclla, gestionaran nuevos proyectos para mejorar la disponibilidad de agua para el desarrollo, y también incidió para que que el gobierno central priorizara un proyecto de siembra y cosecha de agua en Angaraes como parte del Programa “Sierra Azul”.

El Enfoque Territorial: antecedentes e incredulidad

Las familias comprendieron la importancia del Enfoque Territorial para el desarrollo

A pesar de ser considerada una de la provincia más de pobres de Huancavelica, Angaraes no concitó el interés de las principales instituciones promotoras de desarrollo que canalizaban fondos de la cooperación técnica internacional. La entidad de cooperación que apostó por el desarrollo de la provincia fue la Asociación Madre Coraje, de España, la misma que en alianza con ONG locales de Huancavelica, gestionó recursos de diferentes ayuntamientos españoles. Una condición para implementar proyectos de desarrollo, era justamente comprometer el aporte de los gobiernos locales.

Por ello, en el año 2013 cuando se da inicio al Programa de Desarrollo Integral Integrado de la Provincia de Angaraes, Huancavelica, PDTI, uno de los principales compromisos fue comprometer aportes de la municipalidad provincial de Angaraes y de varios distritos en los que se ubicaban las comunidades beneficiarias. De todos los componentes del programa PDTI, el proyecto “Agua para el Desarrollo”, era el que no solo concitaba mayor expectativa, sino que también generaba cierta incredulidad.

El Ing. Javier Ravelo, impulsor del riego tecnificado, una tecnología al servicio del desarrollo de la agricultura familiar

Uno de los principales objetivos del programa era sensibilizar a las comunidades y sobre todo a las autoridades en torno a la necesidad de conocer, comprender y aplicar el Enfoque Territorial, que se resumía en la transformación de la producción y la economía del territorio, así como de las instituciones y organizaciones sociales que actuaban en dicho territorio.

Este enfoque tenía, entre otros, un elemento vital articulador: el uso adecuado y racional de los escasos recursos hídricos, para lo cual se requería transformar los usos y costumbres tradicionales en el manejo del agua tanto para la producción como para consumo humano.

La labor de sensibilización no fue una tarea sencilla, sobre todo cuando se trataba de un proyecto cuyos resultados se verían plasmados en el mediano y largo plazo, y cuando había que convencer autoridades locales que, por sus propias expectativas políticas, priorizaban los logros inmediatos, aunque estos carecieran de sostenibilidad. Por ello, en la ejecución de las actividades del proyecto se fue aplicando diversas metodologías y estrategias, que también fueron replanteándose y reajustándose con la finalidad de lograr mayor efectividad y procurar el logro de los resultados y objetivos que den sentido al Enfoque Territorial.

Los ambiciosos retos de “Agua para el Desarrollo”

La población destinataria del proyecto la constituían familias campesinas de más de 40 comunidades de siete distritos de Angaraes, en su mayoría quechua hablantes y que mantienen muchas de sus costumbres y tradiciones culturales y comunitarias, a pesar de la fuerte influencia de los sectores urbanos. Hay que remarcar que, debido a la migración temporal, los varones muchas veces tenían que buscar empleos fuera de sus comunidades y las mujeres eran las que debían asumir la responsabilidad de conducir la familia y sus actividades productivas.

El proceso de sensibilización que se desarrolló a través de reuniones y asambleas, permitió que la gran mayoría de las familias asumieran con un alto grado de compromiso los trabajos impulsados por el proyecto, con una destacada participación en las diferentes actividades, en los procesos de fortalecimiento de capacidades, así como para cumplir con sus aportes o contrapartidas familiares.

Las familias campesinas fortalecieron sus capacidades en la gestión social del riego

El equipo encargado de acompañar el proyecto estuvo constituido por profesionales y técnicos de diversas especialidades, liderados por el ingeniero Javier Ravelo Chávez, director de la ONG Sicra, quienes fueron los encargados de compartir con las familias las ambiciosas metas del proyecto que partían de aprovechar adecuadamente las pequeñas fuentes de agua para la instalación de los sistemas de riego por aspersión; y la construcción de una represa comunal en la comunidad de Paitancucho, como parte de la estrategia de siembra y cosecha de agua que impulsaba el proyecto.

Asimismo, se planteaba impulsar un proceso de fortalecimiento de capacidades técnicas para la gestión social adecuada del riego tecnificado, así como de las prácticas agrícolas para contribuir a mejorar la gestión de las Chacras Integrales Sostenibles y Saludables, CHISS, muchas de las cuales son conducidas por mujeres, lo cual se complementaba con la entrega de insumos agrícolas y otros materiales para contribuir a mejorar la base productiva de las familias campesinas.

Otro reto era el aspecto organizativo de los beneficiarios, que consistía en conformar y apoyar la formalización de los Comités de Usuarios de Agua para Riego, CUAR, y fortalecerlos para un adecuado manejo y gestión social y equitativa del riego, así como gestionar el apoyo que se requiere de los gobiernos locales para el acompañamiento técnico permanente que contribuya a la sostenibilidad de los trabajos a realizar.

Para asumir estos retos, se priorizó la relación con las autoridades comunales a través de la participación en las asambleas comunales en las que se compartían las propuestas de trabajo y se generaban compromisos de las familias destinatarias; de igual manera, se generó la relación interinstitucional con los gobiernos locales para comprometer el apoyo con contrapartidas y apoyo logístico para los trabajos de riego.

Los principales y alentadores logros

Al cabo de cuatro años de intenso y sacrificado trabajo de las familias, las directivas comunales, los Comités de Usuarios de Riego, CUAR, y con el aporte de los gobiernos locales de la municipalidad provincial de Angaraes, y los distritos de Lircay, Secclla, Santo Tomás de Pata y Anchonga, se han logrado importantes resultados que constituyen la base para seguir impulsando en el futuro el desarrollo sostenible de la provincia de Angaraes.

Las mujeres jefas de hogar fortalecieron su liderazgo en la gestión del agua

Si bien el camino no ha sido fácil, los logros son alentadores y compensan las largas jornadas de sensibilización y capacitación para comprender la importancia de gestionar social y sostenidamente el escaso recurso hídrico y empezar a incorporar el riego tecnificado; así como de la necesidad de impulsar el proceso de conformación, fortalecimiento y formalización de los Comités de Usuarios de Agua para Riego, CUAR, afrontando incluso el tedioso burocratismo de la Autoridad Nacional del Agua, ANA.

Y mucho más alentador fue el fortalecimiento de capacidades para que las familias asimilen las bondades del riego por aspersión, el mantenimiento básico de sus módulos de riego, en talleres prácticos donde muchas mujeres jefas de hogar mostraron su liderazgo; así como el entusiasmo con el que empezaron a gestionar sus Chacras Integrales Sostenibles y Saludables, CHISS.

Y lo mismo se puede decir de las largas jornadas de trabajo para la construcción de la represa de Paitancucho en la comunidad de Huaraccopata en el distrito de Anchonga, cuya mano de obra corrió a cargo de las comunidades que serían luego las beneficiarias de este represamiento que iría a servir después como modelo para la construcción de nuevas represas y “qochas” del programa Sierra Azul.

Las familias incrementaron su producción agrícola

Las familias campesinas de las microcuencas de Sicra y Atuna, en la provincia de Angaraes mejoraron la eficiencia de sus sistemas de riego (conducción, almacenamiento, distribución y aplicación en las chacras) con la implementación de 1480 módulos familiares de riego por aspersión implementados y rehabilitados con funcionamiento eficiente, así como con un adecuado mantenimiento.

Esta disposición de riego tecnificado ha permitido que 1,600 familias de las comunidades ubicadas en ambas microcuencas, no solamente cuenten con agua todo el año, sino que incrementaron los rendimientos de sus cultivos como quinua, en un 15% (707.7 kg/ha); de haba, en un 13% (1,246.4 kg/ha.); de arveja en un 13.5% (1,146.4 kg/ha); de papa nativa en un 10% (6.050 kg/ha); de papa blanca en un 15% (9,200 4 kg/ha.; y lograron introducir otros cultivos como el tarwi, con rendimientos de más de 1,000 kg/ha.

Para afianzar la oferta hídrica y disponer de agua durante todo el año para alimentar los módulos familiares de riego por aspersión, se construyó la represa de Paitancucho, ubicada en la comunidad de Huaraccopata, en el distrito de Secclla, ubicada a más de 4,000 metros de altura sobre el nivel del mar. Esta represa tiene una capacidad de almacenamiento 60,000 m3 de agua, y en su construcción se contó con la participación de las familias de diferentes comunidades del distrito de Secclla que aportaron con mano de obra no calificada. Asimismo, se tuvo el aporte de las maquinarias de las municipalidades provincial de Angaraes y distrital de Secclla.

Represa de Paitancucho, construida con aporte de todos los actores sociales

Al contar con una mayor disposición de agua durante todo el año, las familias también mejoraron las condiciones de crianza de ganado en las microcuencas Sicra y Atuna. Las familias ubicadas en las zonas altas de la cabecera de las microcuencas mejoraron sus cobertizos para proteger el ganado, con apoyo del proyecto y de la municipalidad de Santo Tomás de Pata; asimismo, unas 300 familias incrementaron la oferta forrajera lo cual optimizó las condiciones para la crianza de ganado lechero mejorado.

La participación de las mujeres fue muy importante en la experiencia. De las 367 jefas de hogar que participaron en los talleres de capacitación de riego tecnificado, 225 (61%) implementaron sus módulos de riego por aspersión. Asimismo, incorporaron en sus chacras prácticas innovadoras como la construcción de fitotoldos o invernaderos familiares, cobertizos para el mejor cuidado del ganado y mejoraron sus cercos vivos.

Otro aspecto a destacar en el que jugaron un rol muy importante las mujeres jefas de hogar fue que al contar con agua disponible todo el año, empezaron a diversificar la producción agrícola incorporando sobre todo el cultivo de hortalizas como lechuga, col, cebolla, zanahoria y betarraga y algunos frutales como el aguaymanto, lo cual ha contribuido a mejorar la calidad de alimentación familiar, además de incrementar sus ingresos pues también las comercializan en sus mercados locales.

En términos de organización social del riego, el proyecto logró organizar 32 Comités de Usuarios de Agua para Riego, CUAR, los mismos que fueron capacitados para que asuman no solo la representación formal de los regantes sino para organizar la distribución del agua de manera justa y equitativa, además de gestionar de manera constante el fortalecimiento de capacidades para el manejo de los sistemas de riego tecnificado. Hay que remarcar que todos los CUAR incorporan por lo menos a 2 mujeres en su junta directiva, quienes asumen cargos de presidenta, secretaria, tesorera o vocal.

La importancia de la alianza estratégica comunidad, inversión pública local y cooperación internacional

El ex alcalde provincial Balvino Zevallos brindó un importante apoyo al proyecto

Uno de los aspectos que los diferentes actores sociales del ámbito del proyecto lograron comprender fue que el Enfoque Territorial para ser tal requería del compromiso y aporte de cada uno de ellos, sobre todo de las autoridades locales. Esa comprensión posibilitó que a los aportes de la cooperación técnica se sumaran los recursos de la municipalidad provincial de Angaraes y de los distritos del ámbito del proyecto.

La participación y el compromiso de las familias, así como de las juntas directivas de las comunidades fue fundamental para alcanzar los logros del proyecto. No solo por sus aportes tan necesarios como la mano de obra, sus recursos productivos, y su tiempo para participar en asambleas, talleres, cursos; sino por su disposición a asumir nuevos mensajes, nuevos enfoques y nuevos desafíos para potenciar sus capacidades productivas y organizativas.

Hay que destacar la participación y compromisos de los gobiernos locales encabezados por el alcalde provincial de Angaraes, Balvino Zevallos, que se expresó en la práctica, respetando el compromiso de destinar recursos económicos para solventar a los técnicos que acompañaban el proyecto, maquinaria y otros aportes logísticos, además, de su participación en las asambleas y eventos de capacitación.

Las ONGs locales, como la Asociación Sicra, así como la Asociación Madre Coraje y la Junta de Andalucía, a las que se sumó el aporte de los equipos técnicos multidisciplinarios liderados por el Ing. Javier Ravelo Chávez, cuyo compromiso se expresaba más allá de largas y agotadoras jornadas de campo y la identificación con las familias beneficiarias, fueron también soportes fundamentales para los logros del proyecto.

Aportando a sentar las bases para un desarrollo sostenible e impulsar políticas públicas para la agricultura familiar

Las mujeres asumieron roles directivos en los CUAR

Más allá de los logros tangibles del proyecto, que se han expresado en términos de mejora de la producción y de avances importantes en el fortalecimiento organizativo, pilares fundamentales del Enfoque Territorial, el proyecto “Agua para el Desarrollo”, ha evidenciado no solo la importancia estratégica del recurso agua como soporte para una estrategia de desarrollo, sino también las capacidades de las familias para ser protagonistas de su propio desarrollo.

Ello se expresa en el convencimiento de Olga Rojas, presidenta del CUAR de la comunidad de Huamanyacu, cuando explica la importancia de cosechar el agua en pequeños reservorios para instalar sus módulos de riesgo por aspersión; o de Félix Taype, presidente del CUAR DE Chontacancha, hablando de los beneficios de poder contar con pasto todo el año para alimentar el ganado.

De igual manera, los testimonios de Ana María Cosinga, productora de la comunidad de Antamachay; o de María Lima Curo, presidenta de la Asociación de Mujeres Productoras de la comunidad de los Ángeles, en los que expresan cómo han mejorado la producción de sus Chacras Integrales Sostenibles y Saludables, CHISS, a partir de contar con riego tecnificado, son también expresiones concretas de los logros del proyecto.

Lo mismo se puede deducir de los testimonios de los directivos comunales de Huaraccopata y otras comunidades que participaron directamente en la construcción de una infraestructura tan valiosa como la represa de Paitancucho, como Laberiano Cárdenas, presidente del CUAR de Huaraccopata y Juan Eslava Huamaní, directivo de la misma comunidad, quienes ahora no solo valoran, sino que gestionan nuevos proyectos para ampliar la disponibilidad del agua.

En el 2017 el gobierno central dio inicio al programa “Sierra Azul” en la provincia de Angaraes

Estos aportes concretos del proyecto “Agua para el Desarrollo”, constituyen sin duda aspectos que en el futuro contribuirán a cambiar y bajar esa tasa de pobreza rural del 80% que todavía tiene la provincia de Angaraes y la región Huancavelica; y que ya vienen contribuyendo para seguir bajando ese 70% de las familias de Angaraes que no tienen acceso al agua segura para su consumo y su producción.