Vacunas, renta y empleo: prioridades sindicales para afrontar la crisis sanitaria y económica
Todos queremos previsibilidad frente a esta gravísima crisis sanitaria, económica y social. Para tener una perspectiva positiva frente a enormes incertidumbres, es necesario que, en la actualidad, se tomen decisiones e iniciativas correctas, capaces de construir la perspectiva favorable deseada. Lamentablemente, Brasil ha seguido los peores caminos, especialmente por parte del Gobierno Federal, al no coordinar acciones entre entidades públicas, al negar la ciencia y las directrices de los organismos de salud para proteger la vida y evitar el estrangulamiento de la salud del sistema, al no lograr planificar y articular cómo afrontar los graves impactos económicos y sociales de la crisis sanitaria.
Los casos que se multiplican solo nos permiten vislumbrar malas perspectivas. El caos en Manaos se está extendiendo a la región amazónica; la falta de un plan de preparación y aplicación de vacunas; los terribles ejemplos y pronunciamientos del presidente; el fin de las ayudas de emergencia y el aumento de la pobreza y la miseria; desempleo y cierre de micro, pequeñas, medianas y grandes empresas; ejemplos que se multiplican y generan inseguridades, más muertes, estrés en el sistema de salud, caída de la actividad económica, entre otras innumerables consecuencias perversas.
Ante este contexto de agravantes adversidades, los Centros Sindicales definieron cinco prioridades de actuación inmediata:
La primera es actuar para que toda la población tenga, efectivamente, acceso a la vacunación, con prioridades declaradas e implementadas de manera efectiva, labor que debe ser coordinada por SUS – Sistema Único de Salud y PNI – Programa Nacional de Inmunizaciones. Las desigualdades económicas y políticas ya señalan, una vez más, las injusticias en el acceso prioritario a la vacunación, noticias que aparecne en los primeros días de acceso extremadamente restrictivo a las vacunas. En este sentido, también se buscan articulaciones nacionales o internacionales, como la realizada con la Federación de Trabajadores de China, para exigir la atención de ese país al flujo de insumos para la producción de vacunas en Brasil, a pesar de la diplomacia destructiva del Gobierno Federal.
La segunda prioridad es mantener el flujo de acceso y pago de la Ayuda de Emergencia de R$ 600,00 a todos los que se encuentran sin trabajo y sin ingresos, medida que debe extenderse mientras dure la pandemia. Esta misma prioridad incluye proteger los puestos de trabajo y los salarios de los trabajadores que tienen sus contratos de trabajo suspendidos o la reducción de su jornada laboral, ya que muchas empresas todavía están y permanecerán con sus actividades severamente afectadas, especialmente en el sector de servicios.
La tercera prioridad es la creación de empleo. Una amplia articulación del Estado en todos los niveles debe movilizar iniciativas que van desde la generación de millones de empleos de emergencia, la realización de obras públicas y de interés local; la reanudación de miles de obras detenidas en todo el país; la recuperación de estrategias de inversión en infraestructura económica y social; la racionalización de las concesiones públicas, entre otras iniciativas estructurantes para una salida organizada de esta crisis.
Para que estas medidas se implementen, será necesario revisar las normas de la Ley que imponen límites inaceptables al gasto público, especialmente en el contexto de esta crisis. El equilibrio fiscal debe buscarse en un entorno de crecimiento económico, con reglas inteligentes que favorezcan la inversión, garanticen el desempeño contracíclico del Estado y la protección social.
La cuarta prioridad es trabajar con las bases sindicales y en la articulación institucional nacional e internacional para favorecer la solidaridad interna y externa con el objetivo de atender las demandas del área de salud, brindando protección alimentaria y de ingresos a las personas, especialmente a las más vulnerables.
La quinta prioridad es proteger las instituciones y el Estado de derecho democrático que están bajo ataque continuo. En este contexto, la valorización de los sindicatos y la negociación colectiva son parte de la musculatura institucional que debe fortalecerse y mejorarse para resistir los ataques y, sobre todo, construir para superar esta situación absurda en la que se encuentra el país.
Estas prioridades deben ser impulsadas para tener una perspectiva capaz de colocar como desafío colectivo la formulación de un proyecto de desarrollo nacional, las estrategias para su implementación y las formas de consensuar esta construcción.
FUENTE: Clemente Ganz Lúcio – Sociólogo, ex director técnico del DIEESE, consultor sindical y asesor del Foro de las Centrales Sindicales.
http://www.contag.org.br/index.php?modulo=portal&acao=interna&codpag=101&id=14234&nw=1&mt=1&in=1


