Paraguay Solidario, la campaña de donación de alimentos de la ONAC en el inicio de la pandemia, impulsada exitosamente por el sistema de comunicación del gremio y aplicada por el gobierno
- Categorías Prácticas exitosas
- Fecha 26 febrero, 2021
Antecedentes
El 7 de marzo del 2.020, Paraguay confirmó el primer caso positivo del coronavirus Covid-19 en su territorio. La confirmación del virus en el país obligó a las altas autoridades de los tres poderes del Estado a realizar una reunión de emergencia, a fin de tomar las decisiones políticas, que permitan a las instituciones estatales adoptar todas las medidas necesarias para evitar a toda costa la rápida propagación de la enfermedad entre la población, mientras se condiciona el sistema de salud público para tener suficiente capacidad de prestar asistencias a grandes cantidades de personas infectadas por el virus al mismo tiempo. La primera medida adoptada fue la suspensión de eventos públicos o privados de concurrencia masiva y actividades educativas presenciales en todos los niveles por 15 días.
Tras pasado algunos días, el brote del virus en el mundo ganó mayores proporciones cuando, profundamente preocupada por los alarmantes niveles de propagación de la enfermedad y por su gravedad, y por los niveles también alarmantes de inacción, la Organización Mundial de la Salud (OMS) determina en su evaluación que la Covid-19 puede caracterizarse como una pandemia. La situación generada por la evolución del virus hizo resaltar la necesidad de adoptar medidas de prevención y contención extraordinarias para las autoridades paraguaya de salud púbica, estableciéndose como prioridad, limitar la propagación, reforzar el suministro de equipos médicos, y hacer frente a las consecuencias socioeconómicas en todo el país.
El 16 de marzo del 2.020, enmarcado en las acciones de prevención del contagio y mitigación del impacto de la pandemia del coronavirus en el país, el presidente de la República, Mario Abdo Benítez, dispuso mediante Decreto Nº3456/20, la declaración de Estado de Emergencia Sanitaria en todo el territorio nacional, para el control del cumplimiento de las medidas sanitarias dispuestas en la implementación de las acciones preventivas ante el riesgo de expansión del coronavirus. A través de la Resolución S.G. N° 99, el Ministro de Salud Pública dispone el aislamiento preventivo general de la población en carácter de cuarentena sanitaria en el territorio nacional, en el horario de 20:00 a 04:00, hasta el 24 de marzo de 2.020.
Las primeras medidas sanitarias adoptadas para combatir la propagación del virus, además de obligar a la población a permanecer en su domicilio, también implicaron la suspensión de todas las actividades no esenciales relacionadas al comercio, educación, industrias, turismos, recreación, deportes, culturales y religiosas. En apenas ocho días después de la confirmación del primer caso positivo, el país estaba paralizado. Esta situación propició el agravamiento principalmente entre la población urbana de un problema que siempre existió en Paraguay: la falta de acceso sostenible de las familias paraguaya a alimentos. El hambre empezaba a formar parte del día a día de la mayoría de los habitantes de la nación, cuyas fuentes de ingresos fueron afectadas por las medidas sanitarias.
Inicio de la campaña
A mediados de la segunda quincena de marzo, el drama de la población paraguaya aumentaba con el agravamiento de la problemática del hambre, a consecuencia de la implementación de la cuarentena obligatoria y la ampliación de la vigencia de la medida de aislamiento social hasta la mitad del mes de abril del 2.020. Y también la falta de alimentos empezaba afectar a aquellas familias que en las estadísticas oficiales son consideradas como personas fuera de la pobreza. En esa época, no había un panorama claro sobre la gravedad de la pandemia y el gobierno paraguayo todavía no tenia un plan de contingencia trazado para hacer frente a las consecuencias sociales y económicas de las medidas sanitarias adoptadas, principalmente por falta de recursos.
Cabe resaltar que la situación llegó a un punto muy grave en tan poco tiempo por el nivel socioeconómico del Paraguay. La población en la realidad es mayoritariamente de clase baja, compuestas por familias con grandes dependencias de los recursos generados a diarios o semanal para superar el umbral de la extrema pobreza. La suspensión de las actividades económicas imposibilitó a millones de estas personas, que son trabajadores dependientes, cuentapropistas o informales, a seguir generando recursos para satisfacer las necesidades alimentarias. Además, en muchos casos, especialmente en las pequeñas ciudades del interior del país, una única persona representa la fuente generadora de ingresos de la familia.
La falta de acceso a alimentos impulsó el surgimiento de la cocina en sociedad entre familias en todas las ciudades del país, que consiste en preparar la comida en la casa de unos de los vecinos de la calle o cuadra, con ingredientes aportados por dos o tres familias, para que los miembros de las familias ‘‘socias’’ puedan comer una porción entera. La cocina societaria surgió no por solidaridad sino por necesidad. A pasar los días, las provisiones de las familias escaseaban además enfrentaban serias dificultades de acceder a los productos de primera necesidad para recomponer el stock, el grupo pierde la capacidad de reunir los ingredientes necesarios para preparar la comida. Entonces, el número de vecinos aportantes va aumentando y la cocina societaria se transforma en la olla popular.
El hambre avanzaba a un ritmo acelerado sobre la población y el Estado demostraba ser incapaz, por falta de recursos, de dar respuestas adecuadas al agravamiento de la problemática. Los grandes esfuerzos realizada hasta ese momento por el pueblo para frenar la rápida propagación del virus estaban en peligro, a partir de la situación generada por la falta de acceso a alimentos. Ante este escenario, la Organización Nacional Campesina (ONAC) tomo la decisión política de promover una campaña de donación de alimentos en las comunidades rurales, para ser destinados a las personas o familias de zonas urbanas, que se encontraban con grandes dificultades de satisfacer las necesidades alimentarias a consecuencias de la suspensión de las actividades económicas. El objetivo principal de la iniciativa es evitar que el hambre obligue a la población a abandonar masivamente la cuarentena propiciando la rápida propagación del virus en el país.
El impulso a la campaña por el sistema de comunicación de ONAC
La ONAC, gracias al apoyo recibido de la COPROFAM, a finales de febrero de 2.020 aprueba el sistema de comunicación de la organización, adecuado conforme a las características de la sociedad paraguaya para responder a las necesidades políticas y sociales del sector de la Agricultura Familiar Campesina (AGC) en área de información en el país. El sistema fue diseñado y ejecutado solidariamente por el corresponsal de COPROFAM en Paraguay. En la época, el sistema de comunicación de la organización se encontraba en modo de ajustes finales para estar totalmente operativa, aunque la pandemia aceleró el proceso.
Por otro lado, en las comunidades campesina base de la ONAC hubo una gran aceptación y adhesión a la iniciativa de la organización de donar de alimentos a las personas, que estaban pasando necesidades alimentarias por la suspensión de las actividades económicas, a consecuencias de las medidas adoptadas dentro del marco de la declaración de emergencia sanitaria por el gobierno. Las familias campesinas demostrando mucha alegría, amor al prójimo y entusiasmos realizaban las donaciones de todo tipo de alimentos, para ser destinadas a las familias de escasos recursos que residían en las ciudades del distrito donde estaba ubicada el asentamiento. Las o los dirigente de cada asentamiento fueron designados como coordinadores para llevar adelante la campaña en el territorio.
Al mismo tiempo, el secretario general de ONAC, Gabino Medina, emitió instrucciones a la secretaria de comunicación del gremio de difundir la iniciativa llevada a cabo por la organización, con el fin de atenuar las penurias de las familias de escasos recursos en la cuarentena agravada por la falta de acceso sostenido a alimentos. El área de comunicación con mucho esfuerzo empezó a difundir, a través de las redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea, la acción social llevada adelante por la organización en forma conjunta con las bases, para cumplir con las expectativas de la sociedad sobre la familia campesina. Paraguay tiene una gran particularidad, cuando se presenta una grave crisis política, económica o social, la población deposita las esperanzas y mucha fe de solución al problema sobre las organizaciones campesinas.
En el inicio, la campaña ni si quiera tenía un nombre, más bien se resumía en el llamado de la ONAC a las familias que forma parte del gremio para donar alimentos para ser destinados a los prójimos que estaban pasando necesidades. El nombre ‘‘Paraguay Solidario’’ fue acuñado por el sistema de comunicación de la organización con varias finalidades, observando el contexto social. Primero, para enviar una señal de esperanzas a las familias que enfrentaban el problema de acceso a alimentos: no están solos y todos somos soldados en la guerra contra el coronavirus; también somos pobre, pero no vamos a dejar que se mueran de hambre. Segundo, para responder a las expectativas de la sociedad sobre el sector de la agricultura familiar campesina y, en ese sentido, de la ONAC siempre se espera algunas respuestas, porque sus acciones en situaciones de emergencia se caracterizan por tener finalidades puramente humanitarias.
Una corriente de solidaridad que conquistó al país y seguida por el gobierno
En pocos días, la iniciativa generó grandes movilizaciones de personas solidarias por todo el país. La campaña dejaba de ser sectorial de la ONAC para transformarse en una causa nacional. A lo largo y ancho del territorio paraguayo, en las comunidades campesinas y en las pequeñas ciudades del interior, se multiplicaron la acción de colecta de alimentos para las personas necesitadas. Una familia realizaba la donación con forme a sus posibilidades, sin importar la cantidad o la variedad, cualquier clase de alimentos era bien venida. Lo importante era participar; aportar un granito de arena en la misión del combate al coronavirus.

Así, poco a poquito, en un día se lograba juntar varias toneladas de víveres en un asentamiento, donadas por personas de tercera edad, adultas, jóvenes y niñas/os de humildes familias campesina. Nadie quería quedar fuera de esta corriente de solidaridad, sin importar los obstáculos ni la distancia. Algunas personas tuvieron que caminar varios kilómetros, otras utilizaban motocicletas o montado en un caballo para acercar los alimentos en el lugar de recepción indicado. El sacrificio es grande, pero el esfuerzo vale la pena, consuela el alma y llena el corazón de alegría. Este sentimiento el sistema de comunicación de ONAC logró transmitir a la población
El área de comunicación de la organización tuvo gran protagonismo en el anonimato para el éxito de la iniciativa. El responsable de operar el sistema de comunicación diariamente dedicaba entre 18 a 21 horas de trabajos en la misión de difundir las acciones solidarias realizadas cada día por las personas voluntarias; responder consultas sobre cómo llevar adelante la campaña o donde una persona puede acercar la donación en una comunidad o en la ciudad del distrito. Un arduo trabajo de mucha resistencia y dedicación a la causa, que en el fondo tiene el objetivo de salvar vidas. No es cuestión de ganar reconocimiento sino de servir al prójimo.
A mediados de abril del 2.020, el gobierno, a través del despacho de la primera dama de la nación, anuncia una campaña denominada ‘‘Paraguay Solidario-Karu Guasu’’. La publicación decía que ‘‘durante la cuarentena estaremos enviando cada día 2.000 platos de comida a zonas vulnerables. Gracias al apoyo del Ejército, voluntarios y empresas privada’’. Además del nombre, la campaña estatal empleaba el mismo sistema implementada por la ONAC, buscando la donación de productos de primera necesidad por empresas privadas para asistir a familias de escasos recursos con dificultades para acceder a alimentos. Aunque, la campaña Paraguay Solidario fue lanzada por el despacho de la primera dama a finales de 2.018 con otras finalidades además estaba financiada con recursos de las instituciones estatales en forma de donación.
Conclusión
La ONAC, consciente de la precariedad del sistema de salud pública, incapacidad del Estado y el peligro que representaba el agravamiento de la problemática del hambre en la lucha contra la propagación del virus en el país, inicia la campaña de recolección de alimentos en las comunidades rurales para destinar a las familias con dificultades de acceder a alimentos a consecuencia de la implementación de la cuarentena obligatoria y la ampliación de la vigencia de la medida de aislamiento social, con el fin de evitar que el hambre obligue a la población a abandonar la cuarentena propiciando la rápida propagación del virus en el territorio nacional, escenario que provocaría el inevitable colapso del sistema de salud y la perdida de miles de vida.
Si bien no se puede precisar cuántas toneladas de alimentos fueron donadas, pero la campaña sirvió en un momento candente para dar tranquilidad a la población de permanecer en cuarentena, mientras el gobierno diseñaba los programas de ayuda de emergencia, que mucho posteriormente fueron ejecutados. En forma paralela, la organización inicia la difusión masiva de la campaña, a través del sistema de comunicación de la gremial, instaurada gracias al apoyo recibido de la COPROFAM, además de la colaboración en el diseño y aplicación del sistema de comunicación del corresponsal de la COPROFAM para responder a las necesidades políticas y sociales del sector de la Agricultura Familiar Campesina en área de información.
En un par de días, la campaña alcanzó proporciones que la organización no imaginaba, gracias al impulso recibida por el incipiente sistema de comunicación de la ONAC, implementada 22 días antes de promover la iniciativa de donación de alimentos en las comunidades rurales. Además, a través de la comunicación la campaña despertó el gran sentimiento de unidad del país para luchar contra la propagación del virus. El sentimiento de unidad que sirvió de aprobación social al gobierno a buscar recursos a través de prestamos para enfrentar las consecuencias de la crisis provocada por la pandemia y condicionar el sistema de salud pública con el suministro de equipos médicos.
Durante los siguientes meses de la pandemia, el sistema de comunicación de ONAC se convirtió en el principal medio de transmisión de información a las personas de bajo nivel socioeconómico, a raíz de las grandes falencias demostradas por los medios oficiales del gobierno y por las grandes corporaciones al momento de transmitir las informaciones a los sectores más carenciados del país. Gracias a los servicios prestados a la sociedad a través de la comunicación durante la epidemia del coronavirus, socialmente la ONAC está muy fortalecida, la COPROFAM ganó reconocimiento en el país y el sistema de comunicación experimenta un crecimiento sostenido.
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