El desesperante nivel de corrupción colmó el vaso y el hartazgo social se hace sentir con una gran movilización ciudadana

El paro por la pandemia sirvió a la ciudadanía paraguaya para reflexionar sobre situación en que se encuentra el Paraguay. La cuarentena total fue aceptada y respetada por la población, con el fin de fortalecer y evitar el colapso del sistema de salud. Para justificar la necesidad de las medidas de aislamiento social, el gobierno prometió equipar hospitales y dotar de insumos a todo el sistema sanitario obteniendo un millonario préstamo, de modo a hacer frente a la pandemia, pero con el transcurso del tiempo lo que la gente presenció fueron los innúmeros casos de corrupción.

El tiempo pasó, la deuda pública se disparó, la mayor parte de los miles de millones de dólares de los préstamos internacionales aprobados desde el inició de la pandemia supuestamente se invirtieron en la mejora del sistema de salud pública, pero en la actualidad en los centros asistenciales no hay insumos básicos para la asistencia a personas no solo a los infectados por el coronavirus sino también aquejadas por cualquier otra enfermedad, donde por falta de equipamientos mínimamente necesarios los médicos utilizan taladro de carpintería para llevar a cabo un procedimiento de cirugía de emergencia de cráneo a un paciente.

Desde el inicio de la pandemia en el país, las noticias relacionadas con el Covid-19 fueron relevadas a un segundo plano por informaciones sobre casos de corrupción en las instituciones públicas. También durante el periodo, la población se dio cuenta de los turbios manejos de las licitaciones en los estamentos estatales como direccionamiento de las adjudicaciones a favor de empresas amigas, la superfacturación en las adquisiciones de insumos en las instituciones y construcción de obras de infraestructura. Una simple pasarela peatonal de metal costó USD 2.500.000 a las arcas públicas.

Los despilfarros de miles de millones de dólares de recursos públicos en cuestiones considerados no esenciales en plena pandemia además de la comprensión de la existencia de un alto grado de corrupción en el país colmó la paciencia de la población paraguaya. El hartazgo social ante esta situación se hizo sentir el pasado viernes 5 de marzo de 2.020 cuando miles de personas, espontáneamente y autoconvocada por las redes sociales, salieron a las calles, principalmente de Asunción, el centro del poder político, para una gran movilización pacífica en contra del desesperante nivel de corrupción en el país.