Entre la incertidumbre y la oscuridad: la presidencia del país se tendrá que decidir en segunda vuelta

Los sorprendentes resultados de las elecciones generales de este último domingo 11 de abril en las que un candidato provinciano inesperadamente obtuvo la primera votación, se tornaron más imprevisibles aún al confirmarse que una de las más cuestionadas candidatas por su vinculación con la corrupción, tendrán que dirimir quien asumirá la presidencia del país el próximo 28 de julio.

De acuerdo con los resultados oficiales de Oficina Nacional de Procesos Electorales, ONPE, Pedro Castillo Terrones del partido Perú Libre, obtuvo la primera mayoría con casi el 19%, seguida por Keiko Fujimori del partido Fuerza Popular quien logró poco más del 13%, suficiente para pasar a la segunda vuelta.

Pedro Castillo tuvo apoyo en las regiones más pobres del país

Estos resultados han generado diversas reacciones en el ámbito político del país pues hasta dos semanas antes de las elecciones, Pedro Castillo, un maestro rural de una comunidad de la región de Cajamarca, catalogado como un radical de izquierda, apenas aparecía en las proyecciones de las principales encuestadoras con una mínima intención de voto.

Castillo deberá enfrentar en la segunda vuelta a Keiko Fujimori, una de las políticas más rechazadas del país por representar y ser la heredera de la corrupción de su padre, el dictador Alberto Fujimori, y sobre quien pesa una seria investigación por haber recibido dinero de la corrupta empresa Odebrecht y del poderoso banquero Dionisio Romero.

Con relación a estos resultados, en destacado analista Carlos Reyna ha señalado que “nuestra política parece devorada hasta los huesos por la incertidumbre y la oscuridad. Los resultados de ayer solo nos han hundido más en las fauces de esos demonios perturbadores. Tanto que ya es casi universal en el Perú preguntarse si somos o no capaces de gobernarnos, si nuestra democracia es viable”.

Keiko Fujimori tiene una investigación en curso por graves hechos de corrupción

Las perspectivas de Reyna en torno al futuro político del país son sombrías. Sostiene que “Si sale elegido Pedro Castillo, el tridente Keiko – De Soto – López Aliaga hará de todo por poner su cabeza en un cesto. Bajo el mando de la señora K, sus bancadas serán implacables. A su entrenada mano dura no le faltará talento para cohesionarlas y reclutar congresistas de otras bancadas para sus fines, pues tiene patentado el copyright del transfuguismo.”

Agrega que “si sale elegida Keiko, las pulsiones vengadoras de la hija del recluso no se detendrán con su indulto. Su mano dura querrá más y más poder. Y López Aliaga, Villa Stein, el Almirante Montoya, y los fujimoristas enrolados con De Soto, también pedirán lo suyo, sembrando polarización y confrontación en los cuatro puntos cardinales. Sus adversarios, por supuesto, no se quedarán impávidos y el Perú será, otra vez, un campo de batalla sin desenlace previsible”.

Concluye Carlos Reyna, enfatizando la incertidumbre y la oscuridad de lo que vendrá como resultado de estas elecciones en las que “el primer lugar lo ocupa un radical de izquierda que más me parece un populista de derecha por sus posturas respecto a derechos, género e impuestos y lo escolta ese trío de fujimoristas que segregan autoritarismo, conservadurismo y discursos discriminatorios repletos de mentiras”.