Se avecinan nuevos vientos para el futuro del Perú

Escribe Wilder Sánchez Chávez, Secretario General de la CCP

En Perú se viene un nuevo periodo, una esperanza, una nueva posibilidad de hacer realidad el sueño anunciado por el Amauta José María Arguedas de lograr que al fin nuestra tierra, sea de veras nuestra tierra, nuestros pueblos sean de veras nuestros pueblos; y a eso agregar, que la democracia y nuestros recursos naturales sean realmente nuestros.

Con la proclamación del maestro Pedro Castillo Terrones, un sencillo maestro, campesino y rondero, ingresamos a un nuevo periodo histórico. Este triunfo que coincidentemente se produjo en el emblemático Bicentenario de la proclamación de la Independencia de nuestro país, se plasmó con su proclamación en una fecha histórica para el calendario de conmemoraciones populares, como el 19 de julio.

Recordemos que fue un 19 de julio del año 1977 en que se produjo el histórico Paro Nacional que marcó el inicio de la derrota de la dictadura militar de Francisco Morales Bermúdez y se le obligó a replegarse y a programar un retorno a la democracia representativa a través de la convocatoria de la Asamblea Constituyente que se instaló en 1978.

Es decir, 41 años después, en las puertas del Bicentenario, en otro 19 de julio, se produce un nuevo y simbólico triunfo de los olvidados y marginados del Perú Profundo, con la proclamación del profesor Pedro Castillo, luego de derrotar todas las maniobras del fujimorismo y los sectores más recalcitrantes de la derecha y ultraderecha que pretendieron desconocer su elección pretextando un fraude que solo existió en su nefasta imaginación.

Luego de la proclamación del Presidente Castillo y su próxima asunción de la primera magistratura del país, se inicia un largo camino para hacer realidad las aspiraciones de Arguedas, camino que ya sabemos, no será nada sencillo de lograr como ya se han encargado de advertir los grandes derrotados de la derecha y la ultraderecha.

Sin embargo, estas aspiraciones, no serán posibles si es que no logramos, si no construimos la unidad nacional de los pobres del campo y de la ciudad; y aquí hay una gran responsabilidad de los movimientos sociales y del pueblo organizado de constituirse en el sostén y soporte para lograr los cambios que la mayoría del pueblo peruano viene exigiendo hace muchos años.

Esta unidad sólida, amplia y democrática se hace mucho más necesaria para contribuir con el gobierno del profesor Castillo para frenar a las mafias que en este proceso han mostrado su cara más fascista y que no cejarán en sus intentos de boicotear un proceso conquistado por el pueblo peruano. Por ello, toca ahora enarbolar más que nunca el lema el Perú Unido jamás será vencido.

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