“Las mujeres rurales debemos tener en mente que somos mucho más importantes de que lo normalmente la sociedad y nosotras mismas lo creemos”, dice la vicepresidente de COPROFAM, Elga Angulo
En este Día Internacional de la Mujer Rural, 15 de octubre, nuestra vicepresidenta y coordinadora de Mujeres de COPROFAM, Elga Angulo, deja un mensaje contundente e inspirador a todas las compañeras que se dedican a la labor de producir alimentos en sus territorios, así como a todos los demás trabajos que se ajustan a la jornada de una mujer rural.
Elga, quien también es dirigente de la Confederación Campesina del Perú (CCP), recuerda el esfuerzo e exito de estas mujeres aún sin todo el apoyo necesario, habla un poco de la realidad en el campo para ellas y enfatiza la importancia de una mayor valoración política de las agricultoras familiar, campesinas e indígenas por parte de los gobiernos de sus países, a través de políticas públicas diferenciadas.
Escuche el mensaje de audio de Elga Ângulo (transcripción a continuación):
“El Día Internacional de las Mujeres Rurales nos sirve para hacer recordar a los gobiernos el rol fundamental que jugamos las mujeres a parte de somos quienes conservamos y protegemos nuestras semillas, luchando contra los transgénicos.
Las mujeres rurales somos quienes garantizamos una alimentación sana y orgánica a toda la población, a pesar de no contar con el apoyo necesario.
También podemos decir que las mujeres rurales celebramos nuestro día cuando nuestras cosechas son buenas. Nos sentimos satisfechas porque nuestro esfuerzo, dedicación y entrega a nuestro trabajo es recompensado.
Por otro lado, la invisibilidad de la contribución que las mujeres rurales realizan a la economía, surgen de las concepciones más tradicionales, ubicándolas equivocadamente en el sector inactivo de la población, negando el aporte que realizan a los ingresos familiares.
La especificidad de las mujeres rurales es evidente en el conocimiento, uso y preservación del medio ambiente, la seguridad alimentaria, la conservación de suelos y semillas y el manejo del recurso hídrico, que por cierto es un trabajo no remunerado directamente, a pesar de que realizan múltiples actividades.
Asimismo, las mujeres rurales tenemos que tener en mente que somos mucho más importante de que lo normalmente la sociedad e nosotras mismas lo creemos. El aporte del trabajo de las mujeres rurales es decisivo para mejorar los ingresos económicos y mantener a nuestras familias fuera de la pobreza o por lo menos disminuirlo.
Finalmente las mujeres rurales tenemos también comprender que somos agente clave para conseguir los cambios económicos, ambientales y sociales que son necesarios para el desarrollo sostenible y la productividad en general.
Por lo tanto, la celebración del día internacional de la mujer rural debe ser permanente.
Para finalizar, aún en estos momentos críticos, reciban un abrazo de unidad y trabajo.
¡Viva a las mujeres rurales de la COPROFAM!”


