El Día Mundial de la Alimentación de este año es un llamado a erradicar el hambre y cambiar las formas de producción para un futuro con mejor calidad de vida

El 16 de octubre es una fecha importante para el calendario de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, ya que es el día establecido por las Naciones Unidas como “Día Mundial de la Alimentación”. También es el aniversario de la creación de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), importante agencia de la ONU creada en 1945 para monitorear la seguridad alimentaria mundial y liderar los esfuerzos políticos para asegurar que la alimentación y la nutrición sean derechos garantizados para todas las naciones.
Desafortunadamente, estos esfuerzos no son suficientes para evitar que el hambre se propague rápida y seriamente por los continentes en la actualidad. En parte, el problema es consecuencia de las crisis provocadas por la pandemia de Covid-19 en muchos países. Pero también se debe al apoyo que muchos gobiernos aún brindan a los sistemas alimentarios con medios de producción, industrialización, distribución y otros aspectos que aún refuerzan las desigualdades y dificultan el acceso de muchas personas a alimentos saludables y de calidad, dejándolos en situaciones de desnutrición o inseguridad alimentaria.
El tema se expresa en estadísticas recopiladas en los estudios de la propria FAO en relación con el hambre en el mundo. En el último informe publicado por la agencia, con datos de 2020, se estima que más de 700 millones de personas pasan hambre, con al menos 14 millones de este grupo ubicados en América Latina y el Caribe. Una vergüenza para los gobiernos de nuestra región y un lamento para la sociedad.
Otra estimación que nos preocupa es que gran parte de estas personas se encuentran en zonas rurales, lo que refuerza la contradicción de que el medio que podría estar produciendo alimentos saludables para la subsistencia de sus habitantes y también para el abastecimiento de las zonas urbanas, está siendo infrautilizado en su potencial. Y sabemos por qué: faltan políticas que apoyen la producción familiar. Políticas de acceso a la tierra y al agua, que brinden crédito y asistencia técnica, que promuevan un acceso más fácil a los mercados y otras condiciones esenciales para el desarrollo de una agricultura familiar de calidad.
Es en esta clave que siempre acertamos nuestras articulaciones y propuestas que llevamos a todos los espacios de diálogo político locales, regionales e internacionales en los que incidimos como COPROFAM y sindicatos afiliados. Con el mensaje principal de que las políticas públicas diferenciadas para la AFCI no son un lujo, sino imprescindibles para el desarrollo del sector y para alcanzar la meta global de erradicación del hambre, presente en la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Incluso contamos con una agenda, también establecida por Naciones Unidas y con gran envolvimiento de la FAO y el FIDA, otra agencia de la ONU, para reforzar para los gobiernos de más de 190 naciones de este organismo sobre las prioridades de la AFCI y el rol estratégico del sector para garantizar la soberanía de estos países en términos de seguridad y buena nutrición para sus poblaciones. El Decenio de la Agricultura Familiar es una campaña muy seria que debe ser asumida y trabajada por más gobiernos que los pocos que están realmente comprometidos hoy.
Con todo este contexto mencionado, es fácil reconocer que la AFCI está muy conectada con el tema del Día de la Alimentación en el año 2021: “Nuestras acciones son nuestro futuro. Mejor producción, mejor nutrición, mejor ambiente y mejor calidad de vida”. La agricultura familiar quiere contribuir a este futuro deseado, y es capaz de ofrecer producción, nutrición, medio ambiente vivo y calidad de vida, desde que sea más valorada y apoyada por las autoridades y la sociedad.
Entonces, este 16 de octubre es otro día de lucha por el reconocimiento y la valorización de la AFCI y los sistemas alimentarios más sostenibles y resilientes que queremos ayudar a construir para las generaciones presentes y futuras. No hay nada que celebrar en esta fecha mientras aún tengamos gente que no tenga nada para comer.
Alberto Broch, presidente de COPROFAM

