En política agropecuaria, en Argentina cerramos el 2021 con un “deja vu” del 2014

Finalizamos el año 2021 y con él se fueron dos años de un Gobierno Nacional que no cumplió ninguna de sus promesas hacia nuestro sector, por el contrario articuló todos los medios necesarios para entorpecer nuestra actividad agropecuaria.
Vimos a lo largo de este tiempo cambiar varias caras de funcionarios nacionales y particularmente del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación; Pero lo que no vimos aún es cambiar la concepción de como este Gobierno diagrama la política agropecuaria. No hay duda que para ellos solo somos materia de recaudación, esquilmando a los pequeños y medianos productores. Que de ninguna manera se trazan líneas de desarrollo y fomento de nuestra actividad.
El daño realizado durante este periodo, no fue solo económico sino también moral, funcionarios nacionales no dejan de denostar a nuestro sector, permanente es la campaña de desprestigio hacia nuestra actividad y hacia nuestro esfuerzo, que paradójicamente es uno de los sectores mas dinámicos de la economía, que mas empleo directo e indirecto genera en el interior, desarrollo local, vida a los pueblos y aporta mas divisas a nuestro país para luego aplicarla en políticas publicas que nos benefician a todos los argentinos.
Cada día estoy más convencido que hoy en día, nada tenemos que admirarnos de los contratos leoninos de 1912 cuando se produjo la huelga agraria del Grito de Alcorta, las retenciones son en la actualidad lo que para los arrendatarios le significaba trabajar todo un año para solo quedarse con deudas; hoy los impuestos y derechos de exportación que pagamos son voraces y no diferencian escala.
Lo que más indigna es que nada de esos impuestos vuelve en obras o beneficios para nuestro sector, estamos llegando al año 2022 y todavía hay lugares que no hay señal telefónica, ni hablemos de conectividad que ya es una herramienta fundamental para el desarrollo humano y sobre todo de la juventud; caminos y rutas destrozados, hospitales en estado de abandono, escuelas públicas deterioradas y muchas del interior sin los servicios básicos para sus maestros y alumnos. Como siempre digo lo que sale del campo va a parar a un costal roto, y nunca alcanza ya que siempre quieren recaudar más; pero sacando lonja del mismo cuero. Porque los derechos de exportación, que no son para el productor (son para el exportador), sabemos muy bien todos que impacta en nuestro producto, que terminamos pagándolo nosotros, y además no es un tributo de carácter federal, que luego los estados provinciales y locales puedan volcar en políticas de cercanía con la producción. Por eso seguiremos sosteniendo siempre que es necesaria una reforma de la política tributaria progresiva, federal y redistributiva.
Durante este periodo anual, los hechos de robos en campos no dejaron de ser noticia, tuvimos la suerte de que los federados damnificados no perdieran la vida, pero los ultrajaron y golpearon salvajemente para llevarse lo poco que tenían. La impunidad es un modus operandi de trabajar para cada uno de los delitos del país donde se producen robos, abigeatos, entraderas a casas y torturas despiadadas. La policía no tiene herramientas como móviles en condiciones, combustible y personal capacitado para actuar e evitar este tipo de delitos. Gente de trabajo tiene que aguantar que le lleven todo lo que tiene y aparte que los torturen para que les den lo que no tienen. Claramente este punto también influye para que la gente se traslade del campo a la ciudad.
Desde que asumió su mandato el presidente Fernández, hubo aumento de las retenciones, cerraron las exportaciones de carne, pusieron cupos a la exportación de maíz y trigo, cepo al dólar con una infinidad de cotizaciones irracional, con ecuaciones de conversión en el que los productores somos presos de un sistema perverso que nos hace comprar insumos con la cotización más alta y vender con la más baja.
A pesar de los ingresos permanentes del campo a las arcas del Estado, existen los problemas de falta de divisa Estadounidense y con las reservas casi por el piso. Esto también nos perjudican en la falta de insumos para trabajar, cuesta muchísimo conseguir cubiertas, repuestos e insumos en general. Las fábricas tienen problemas de ingresos de insumos básicos para producir, lo que conlleva a sin fin de dificultades para todas las pymes del país.
Climatológicamente transitamos un año difícil, la falta de lluvias hizo estragos en algunas zonas con sequias prolongadas, el granizo y la helada se llevaron ciento de miles de hectáreas, los incendios por las altas temperaturas afectaron grandes áreas de varias provincias. Ante estos eventos, desde que asumí mi rol de presidente, plateo en cada mesa que me toca participar, el daño que nos provoca al sector productivo y la vergüenza que significa para el Estado Nacional tener un presupuesto de emergencia agropecuaria tan desactualizado de 500 millones de pesos, ya que, cuando se calculó ese presupuesto el dólar cotizaba a $3,80.Para muestra basta un botón dice el refrán, y esta es la muestra cabal de como la política sin distinguir colores ni ideologías, bastardea al sector más pujante del territorio Nacional.
Pasaron dos años de un gobierno que tuvo como eje de política agropecuaria una creciente presión impositiva, sin medidas de incentivo para el sector primario, ni mucho menos políticas públicas diferenciadas para la agricultura familiar. Todos los anuncios que realizaron fueron licuados por la vorágine política, tal es el caso de las compensaciones de retenciones para productores de soja, luego de más de un año siguen realizando pagos en pesos de ese monto fijo asignado, cuando menos este tipo de instrumentación de ese programa es vergonzoso, los beneficiarios son pequeños y medianos productores, que son parte del sangrado productivo que desplaza del sistema a 5.000 productores cada año.
Transitamos otro año más de pandemia, conviviendo completamente con el Covid – 19. Los estragos de este virus fueron tremendos, se llevó puesto la economía del país y lamentablemente termino con la vida de más de cien mil personas; aprovecho la oportunidad para recordar y elevar una oración por todos los federados fallecidos durante este año y expresarle nuevamente las condolencias a sus familiares y amigos.
Durante este periodo, el gobierno genero muchas mesas de diálogo, las misma son tanto técnicas como ejecutivas, pero dilatadas por un letargos de funcionarios con el acompañamiento de ciertos sectores que en periodos anteriores se vieron beneficiadas con políticas intervencionistas y ahora nos están queriendo hacer consensuar, en una mesa de 60 representantes, lo que antes cuatro o cinco personas decidieron en la mesa de un café.
Particularmente veo con gran preocupación, el accionar de algunos miembros del Consejo Agroindustrial Argentino en connivencia con el Gobierno Nacional y ante esto quiero ser claro, voy a pegar los portazos que tenga que pegar hasta que respeten nuestro sector y que se terminen los negocios para unos pocos a costillas nuestras.
Mientras este año el presidente anunció un proyecto de ley que beneficia solo a la industria de los amigos, el sistema crediticio para los pequeños productores sigue siendo una mochilas de plomo, en teoría existen miles de líneas de créditos, la realidad es que cuando vamos al Banco de la Nación Argentina nos siguen diciendo que, “no calificamos para esa línea o que de tal línea aún no fueron notificados”.
Me duele terminar el año sin haber conseguido las políticas públicas que necesitamos para el desarrollo de nuestra producción y con ella el bienestar de nuestras familias, pero no titubeo al decir que estamos frente a un gobierno que nos acaricia con palabras de justicia social, de soberanía, de desarrollo, de equidad; pero en la práctica nos están empobreciendo como país cada día más, sin un plan de generación de empleo, y con la cabeza puesta solo en planes sociales, asignaciones, y cuantos otros vericuetos que inventaron para no decir claramente que no les interesa el progreso nacional sino mantenerse en el poder a costa del mal que sea necesario para el pueblo Argentino. José Hernández en el Martin Fierro decía, “Hay hombres que de su ciencia tienen la cabeza llena; hay sabios de todas menas, más digo sin ser muy ducho, es mejor que aprender mucho, el aprender cosas buenas”. Traigo este estrofa ya que, lo que no aprendieron nuestros actuales gobernantes son valores básicos de la dignidad humana para con sus ciudadanos.
Ya terminando, quiero transmitirles que en política agropecuaria, cerramos el 2021 con un “déjà vu” del 2014, el Gobierno de Alberto Fernández nos está llevando a un retroceso que no podemos permitir, donde no solo debemos pensar en producir y pagar impuestos, sino que ahora tenemos que estar cada día mirando el boletín oficial atentos a las intervenciones. Lo único claro, es que cada medida que ellos aplican de una forma u otra la pagamos los productores.
Finalizamos un año de miles de intentos dialoguistas que no tuvieron buenos resultados. Insto a todos los federados a que este 2022 tengamos una presencia activa en las rutas para frenar tanto atropello indignante e inmerecido para con nosotros. La lucha continúa. Nunca claudicaremos nuestros principios y juntos triunfaremos.
*Por Carlos Achetoni, presidente de Federación Agraria Argentina.

