Crece la indignación ciudadana y la exigencia para que la transnacional REPSOL responda por el desastre ecológico

A más de una semana del desastre ecológico  por el derrame de petróleo ocasionado por la transnacional REPSOL, se incrementa no solo la indignación ciudadana nacional e internacional, sino también la exigencia para que la empresa responda por los daños ocasionados en el mar peruano, cuyas consecuencias son incalculables.

El desastre calificado como un ecocidio o crimen ecológico se produjo el pasado sábado 15 de enero con un derrame de petróleo durante el proceso de descarga de un buque petrolero la refinería La Pampilla, propiedad de la transnacional REPSOL. Se calcula que por lo menos se han vertido 6 mil barriles de petróleo, aunque en un inicio la empresa trató de minimizar los hechos brindando información inexacta.

A la fecha se calcula que el derrame petrolero en el litoral peruana ha afectado un área de aproximadamente dos millones de metros que han afectado varios ecosistemas y contaminado el mar haciendo impracticable la pesca artesanal de la que despenden cientos de familias peruanas de la zona norte de Lima.

De acuerdo a los especialistas e instituciones ecologistas, las insuficientes medidas de contención, así como la demora en actuar por parte de la empresa REPSOL han agravado las consecuencias de lo que es considerado el desastre ambiental más grave de los últimos años en nuestro país.

A la indignación ciudadana que se ha expresado con manifestaciones de protesta frente a las instalaciones de la refinería La Pampilla, en Ventanilla, se han sumado instituciones como Ecologistas en Acción, así como el Movimiento Ciudadano Frente al Cambio Climático, MOCICC, las mismas que vienen exigiendo a REPSOL que asuma su responsabilidad, haga público su Plan de Contingencia y rinda cuenta por la ineficacia de las medidas desplegadas.

En ese sentido, exigen a REPSOL dar explicaciones sobre por qué continuaron con la descarga de petróleo a pesar de saber que se habían presentados oleajes anómalos, así como las razones por las que no desplegaron oportunamente un plan de contingencia más eficiente desde el inicio del derrame petrolero.

Asimismo, las organizaciones ecologistas han recordado que este desastre ambiental no es un hecho aislado, pues REPSOL tiene un amplio historial de impactos socioecológicos, denuncias de malas prácticas y violaciones de derechos como los que se producen por los impactos de la extracción de hidrocarburos en la región amazónica de nuestro país.

De acuerdo a las últimas evaluaciones, se estima que el derrame petrolero ha causado daños en unos 18 mil kilómetros cuadrados de zonas protegidas que contienen una gran variedad de plantas y animales. Según el Servicio Nacional Áreas Naturales Protegidas por el Estado, Sernanp, el petróleo se está desplazando con la corriente hacia el norte, afectando las áreas de la Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras en 512 hectáreas y la Zona Reservada Ancón en 1.758 hectáreas.

La Confederación Campesina del Perú, CCP, expresa también su indignación por estos irreparables daños al ecosistema y se solidariza con las familias afectadas por la irresponsabilidad de una empresa transnacional como REPSOL, y espera que las autoridades investiguen y sancione ejemplarmente a los responsables de este crimen ecológico cuyas consecuencias son aún imprevisibles.