La Historia de don César Alejandrino Valenzuela y Los Blancos de Laja-Diguillín

“Mientras tenga vida voy a seguir luchando por Los Blancos del Diguillín”- dice César Valenzuela a manera de legado y herencia, Lleva 21 años trabajando para que el agua llegue a futuros pequeños regantes, En ese período algunos dirigentes han muerto, unos pocos se han rendido y el mismo ha perdido la vista.

“Quien conoce su aldea conoce el universo” – atribuida a León Tolstoi y don César Alejandrino la conoce como la palma de su mano. Cada historia tiene su peso en un contexto determinado. El contexto determina la historia, en gran medida y la propia historia se enriquece con ese marco histórico que la contiene. La épica surge de ese contexto y las historias de esfuerzos, perseverancia, tenacidad adquieren mayor valor. La construcción social de las grandes épicas que modifican las estructuras del mundo, son la suma de estas pequeñas historias, algunas colectivas, casi nunca individuales porque siempre hay una familia que impulsa el alcance de ese logro. Tampoco se trata de exaltación del individualismo y culto a la personalidad, pero hay personas que dejan su impronta social en las comunidades donde viven.

Territorio Laja-Diguillín: se localiza en el sector centro oriente de la Región y está compuesto por 7 comunas Bulnes, Yungay, Pinto, Pemuco; El Carmen, San Ignacio y Chillán Viejo. Posee alrededor de 100 mil habitantes.

La provincia de Diguillín es una provincia de la región de Ñuble, en Chile. Tiene una superficie de 5.229,5 km². Su capital es la ciudad de Bulnes. Han pasado muchas autoridades y muchas promesas quedaron sobre sus escritorios. El curioso nombre de “Los Blancos” surge de nuevos lugares susceptibles de riego del mapeo del proyecto Laja-Diguillín que carecían de obras para para recibir el agua y sus roles quedaron en blanco.

En la cámara alta, el senador Girardi advierte: El calentamiento global es la crisis más profunda que enfrenta la humanidad, y en nuestro país estamos viviendo parte de sus efectos. Chile va a ser una de las naciones más afectadas del planeta en lo que respecta al calentamiento global y sus consecuencias en materia de alteración de la biodiversidad, en sequía o escasez de agua. Chile exhibe una megasequía desde el norte hasta la Región de Los Ríos. Pero la megasequía es global, porque también las zonas australes o patagónicas empiezan a ser afectadas con la disminución de su pluviosidad tradicional. En Santiago, hace diez años la lluvia superaba los 300 milímetros anuales; incluso teníamos épocas en que se registraban 500 milímetros al año. Y en 2019 solo hubo 82 milímetros de agua caída en todo el año, que es casi la pluviosidad que presenta un ecosistema semidesértico.

Regar un territorio en el marco de esa mega sequía descrita en el párrafo anterior, es parte del contexto y épica de la comunidad de Los Blancos. Tienen algunos logros que exhibir: cerca de 750 hectáreas de Los Blancos de Diguillín han podido incorporar o mejorar la seguridad de agua gracias a los recursos aportados con el convenio, que actualmente se está ejecutando entre el Gobierno Regional de Ñuble y la Comisión Nacional de Riego, CNR. En forma paralela, se están desarrollando 46 proyectos de obras civiles con una bonificación pública de $2.979 millones lo que favorece a otras dos mil personas, según informaron las autoridades.

Adicionalmente, el convenio ha permitido desarrollar el Estudio Diagnóstico para el desarrollo del riego en las comunas de Trehuaco, Coelemu y de San Fabián; el Programa de transferencia para el fortalecimiento de las organizaciones de usuarios de agua en el río Chillán; el Programa de saneamiento y regularización de los derechos de aprovechamiento de aguas en el Río Cato y sus afluentes y el Programa de transferencia para organizar Junta de Vigilancia del Río Itata. Como son familias campesinas que llevan más de una década tratando de incorporar a riego seguro una superficie de 10 mil hectáreas distribuidas en Bulnes, San Ignacio y El Carmen, entienden que no es poco lo logrado, pero saben también que lo logrado es insuficiente.

“La agricultura es clave para la economía de Ñuble y mientras más hectáreas regadas tengamos en nuestra región más dinamizamos su economía” Y, como consecuencia lógica, mejora la calidad de vida de sus habitantes. Y eso lo recitan como el abc todos los agricultores de la comunidad serán o no de la agricultura familiar campesina, pero con especial énfasis don César Alejandrino Valenzuela Riquelme, quien es uno de los dirigentes emblemáticos de Los “Blancos del Diguillín” un grupo de potenciales nuevos regantes del sistema Laja Diguillín, que llevan más de dos décadas presionando para que se cumpla el compromiso del Estado de Chile de incorporarlos al riego.

“Mientras tenga vida, salud y vida, pueda caminar, escuchar y pensar, seguiré luchando hasta que logre dejar un legado. Hasta que logre conseguir que este sueño fructifique. Me conformaría con al menos, dejar dos o tres canales ya priorizados y que la gente, algún día, no mañana ni pasado, pero a lo mejor en cinco años, pueda regar”, comenta el dirigente y agrega: “Que la gente pueda regar es muy importante y el mejor ejemplo es ver cómo les ha cambiado la vida a la parte alta de San Ignacio, a los pocos Blancos que ya cuentan con agua”.

Su actual condición de pérdida creciente de la vista en los últimos cinco años – debido a daños en la retina macular que han ido acentuando la fuerte miopía que lo acompaña de toda la vida – no ha sido impedimento para su buen desempeño como dirigente social y productor agrícola. Apoya la administración agrícola de su grupo familiar y es hábil apicultor, aunque tiene claro que no se hará rico con la actividad. Señala venir de una familia campesina pobre. “Hemos pelado el ajo, pero los campesinos sabemos que con agua las cosas mejoran”.

Pese a la adversidad hay que seguir adelante señala: “Nos falta apoyo técnico y recursos, pero hay que ir avanzando. Hay que dar un corte para terminar. De aquí a 5 años, varios no vamos a estar, pero lo que importa es que la gente se quede en el campo. Es muy importante producir alimentos”.

El dirigente considera que es un buen signo que a nivel de la Gobernación de Ñuble la reactivación de la Mesa de los Blancos, que, en su próxima reunión a mediados de marzo, que se realizará este viernes, comenzará a elaborar una propuesta para el Gobierno de Gabriel Boric. “Esperamos, por la rentabilidad social de este proyecto que apoya la agricultura familiar campesina y por tratarse de un compromiso asumido por el Estado, el nuevo Gobierno ayude a sacarlo adelante”.

Entre los emblemáticos dirigentes sociales de Los Blancos que han asumido esa épica, el dirigente César Valenzuela destaca a otros productores que también han contribuido a llevar agua a la comunidad, entre ellos: Myriam Alcarruz, Zenobia Reyes, Adolfo Quilodrán, Cesar Baeza, Luis Ortega, Luis Bocaz, Joel Moncada y Miguel Ocares entre otros.