La Tierra pide más cuidado y conciencia a todas las personas que la habitan

El 22 de abril es el Día de la Tierra, nuestra Pachamama, este hermoso planeta que ha sido el hogar de la humanidad durante miles de años, y que durante todo este tiempo ha resistido con valentía las acciones humanas que dañan los ecosistemas naturales y generan daños a la naturaleza en todo el mundo.

Pero esta resiliencia lleva tiempo mostrando signos de desgaste, desgaste que se intensifica cada año en varias partes del mundo, y se refleja en cambios de estaciones, olas de calor, lluvias muy intensas, aumento del nivel del mar, desertificación de áreas enteras y otros serios problemas ambientales.

La agricultura familiar, campesina e indígena, naturalmente conectada con la Tierra y sus ciclos desde el inicio de sus actividades agrícolas, lo sienten intensamente. Lamentablemente, año tras año se incrementan los casos de pérdida parcial o total de la producción de pequeños agricultores de diferentes regiones a causa del cambio climático, hecho que genera intensas pérdidas económicas y sociales, e incluso casos en que las familias rurales desisten de seguir produciendo en sus territorios. Los que pierden con esto no son solo estas familias, sino toda la sociedad, que también está perdiendo las opciones de alimentación saludable que la AFCI ofrece con su trabajo.

Ante esto, luchamos, con todas nuestras posibilidades, por políticas públicas específicas para la AFCI que traten de mitigar los impactos del cambio climático en la vida de los agricultores familiares. Pero más que eso, también estamos luchando por un cambio de paradigma en la forma en que la sociedad trata con la naturaleza, comenzando por la forma en que produce sus alimentos.

Con la urgencia que emerge de la naturaleza, que clama ayuda ante cada emergencia ambiental, ya no hay lugar para sistemas alimentarios exploratorios y excluyentes, que no respetan la tierra y desprecian formas más saludables de producir alimentos y hacerlos más accesibles a las personas. Este es un gran debate en el que participa nuestro movimiento, integrado con tantas otras organizaciones de agricultura familiar alrededor del mundo, que perciben este problema y luchan políticamente por la transformación de los sistemas alimentarios de la lógica actual a una más sostenible.

El Decenio de las Naciones Unidas para la Agricultura Familiar, por ejemplo, es una de las formas en las que estamos tratando de alertar a todos sobre la importancia de fortalecer la AFCI, dado todo su potencial para colaborar en esta transformación de los sistemas alimentarios con producciones respetuosas con el medio ambiente y que generen alimentos nutritivos que puedan alimentar a la sociedad de una forma más sana y equitativa.

La humanidad tiene metas globales que cumplir al 2030, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), colocados por Naciones Unidas como una forma de revertir los daños causados ​​hasta el momento e iniciar una nueva lógica de vida y consumo de la humanidad. El desafío es inmenso, requiere un gran compromiso de la sociedad y estrategias para lograr las 17 metas establecidas en esta agenda. Creemos en el Decenio de la Agricultura Familiar como una de estas estrategias, que a través de las acciones previstas en su Plan Global, colaboran principalmente con el logro de metas de seguridad alimentaria, preservación del medio ambiente y reducción de la desigualdad social.

El cuidado de la Tierra es una tarea de todos los sectores de la economía y de la sociedad, y también de cada individuo que la habita. Esto requiere revisar los hábitos de consumo y estilo de vida, y entre ellos, sugerimos que las personas, así como los gobiernos de los países, apoyen más su agricultura familiar local y reconozcan su valor frente a la sustentabilidad que demanda hoy el planeta. Con pequeños cambios conscientes, podremos tener un mejor planeta Tierra para las presentes y futuras generaciones.

 

Alberto Broch, presidente de COPROFAM