MINISTRO DE AGRICULTURA SE REÚNE CON AGRICULTORES Y ALCALDES DE O’HIGGINS PARA ENFRENTAR CRISIS HÍDRICA Y ALZA DE INSUMOS

Producto del estado del arte de la alimentación, el cambio climático, la escasez de precipitaciones, la crisis sanitaria, las oleadas migratorias, la explosión demográfica sistemática y los efectos de la guerra, son razones muy poderosas para articulaciones plurales y alianzas multidisciplinarias, de amplio espectro y radio social, factores que afectan e impactan en el desarrollo agropecuario.  En lugar de habernos fortalecidos como comunidad humana, nos hemos hecho más frágiles y vulnerables. Episodios que se creían superados adquieren insólita vigencia.

Y, como una amenazante espada de Damocles, transitamos de la sociedad del conocimiento a la sociedad del cansancio de Byung-Chul, filósofo nacido en Seúl, Corea del Sur. Cada época ha tenido sus enfermedades. Según el filósofo, en el pasado se debían a las bacterias o virus, pero en el siglo XXI, las enfermedades son neuronales: depresión, trastorno por déficit de atención con hiperactividad, trastorno límite de la personalidad o el síndrome de desgaste ocupacional. El motivo de estas enfermedades se debe al exceso de positividad, es decir, la libertad de poder hacer lo que uno quiera. La desaparición de lo viral implica la desaparición de la otredad; lo que ataca al hombre no viene del exterior, sino de su interior- como lo comenta Gabriela Quintero Camarena de la Universidad Autónoma de Baja California.

La degradación de los suelos es en parte el resultado de dicho proceso, es decir, de pensar y utilizar el suelo solo con intereses económicos utilitaristas. Los sistemas de conservación basados en el interés económico producen desequilibrios irremediables, pues tienden a ignorar y a eliminar a muchos elementos de la comunidad de la tierra carentes de valor comercial, pero esenciales para su funcionamiento saludable. Se han eliminado selvas y cambiado el curso de los ríos, y valles y sabanas fértiles se han convertido en monumentos de cemento.  Y, desde este sitio de confort, entramos decididamente a la sociedad del rendimiento.

Para Hannah Arendt, la sociedad moderna es la del trabajo. En su libro La condición humana, el ser humano está reducido a ser un animal laborans, porque éste, a lo largo de su vida y ejerciendo la acción posible, abandona su individualidad y se concentra en funcionar. “Para que el sujeto de rendimiento tenga que estar tan al pendiente de su propia existencia, como si sólo él viviera en el mundo, necesita cuidar su cuerpo y cumplir con todas las expectativas de su vida, porque al prescindir de poderes que se ejercen del exterior, como Dios, la vida se vuelve lo más valioso y las acciones que se lleven a cabo atienden a la individualidad, por eso el sujeto de rendimiento lleva a cuestas su propio campo de concentración”- señala la misma comentarista.

Sin marcos de esta naturaleza armonizada, que no es excluyente de otras formas de mirar, resulta improbable entender mucha de la información de la cual se dispone y a la cual se tiene acceso privilegiado. Desde la ampliació0n de las fronteras y derribamiento de muros que impedían esa emancipación, regresamos a mirarnos el ombligo, a buscar en la localidad las respuestas que requerimos y ser autosuficientes de manera sustentable, en lo posible, con nuestros propios consumos. De la velocidad que impone la competencia, nos refugiamos en la seguridad que brinda la colaboración. Y desde esa forma, más contemplativa y humana, se vuelve a mirar el mundo. Y, como en muchas

A este marco conceptual sintético obedecen las acciones que el ministro de agricultura ha asumido en la Región de O’Higgins. Esteban Valenzuela conversó con decenas de representantes de la Agricultura Familiar Campesina y autoridades municipales de 5 comunas.

“Aquí vinimos a discutir dolores, esperanzas y corresponsabilidad. Lo hemos hecho en el ánimo de lo que ha pedido el presidente Boric, grandes acuerdos para la reforma tributaria, la ley de riego, también para la comisión de soberanía y seguridad alimentaria”, sostuvo el ministro de Agricultura, Esteban Valenzuela, al reunirse con decenas de representantes de la Agricultura Familiar Campesina y los alcaldes de Coinco, Coltauco, Doñihue, Olivar y Quinta de Tilcoco, en la Región de O’Higgins.

La autoridad gubernamental destacó el rol agrícola de las comunas de la región luego de escuchar sus dificultades para paliar la crisis hídrica y el alza de fertilizantes: “Es tan importante reconocer que no han faltado alimentos en nuestras ferias libres, en nuestros mercados mayoristas. O’Higgins es una de las 3 regiones que más ayuda a la seguridad alimentaria del país y el valle del Cachapoal de manera muy significativa”.

En la cita, que se realizó en el teatro municipal de Coinco, el alcalde anfitrión, Juan Abarca, agradeció la presencia del ministro: “Queríamos hacer un llamado de lo que frecuentemente nos dicen los agricultores. Nuestra gente del campo hoy día está preocupada, eso lo traspasan a los líderes comunales y eso fue lo que hicimos hoy. Quiero agradecer al ministro la tremenda iniciativa de venir hasta a las comunas más pequeñas, donde son escuchados”.

Además de Abarca, en la actividad estuvieron presentes los alcaldes Félix Sánchez, de Coltauco; Pabla Ponce, de Doñihue; María Estrella Montero, de Olivar y Sebastián Rodríguez, de Quinta de Tilcoco.

Entrega de bioabono en Las Cabras

En la localidad de Valdebenito en Las Cabras el ministro de Agricultura participó de una entrega de biofertilizante, instancia que forma parte del Programa de Economía Circular, PADEC, desarrollado por Agrosuper en alianza con Prodesal de Indap. La iniciativa contempla la entrega de bioabono a agricultores y emprendedores agrícolas de Las Cabras, La Estrella y San Pedro (región Metropolitana).

El ministro Valenzuela, además, visitó a una agricultora, junto a autoridades de ChileCarne, Agrosuper y el municipio, para hacer la entrega: “Estamos siendo parte de una alianza entre Agrosuper, que genera aporte en bioabono desde la industria de las carnes blancas a más de 3600 familias (…) Esta es una colaboración con el municipio, los productores, y estamos en una casa donde se va a sembrar alfalfa de manera principal y también con la colaboración de Indap y los Prodesal. Vamos, sembremos; Chile requiere más que nunca a su familia agrícola en su diversidad con esta economía circular colaborativa, sembrar para la seguridad alimentaria”.

Juan Carlos Domínguez, presidente de ChileCarne, también resaltó el programa: “Estamos celebrando el esfuerzo que ha hecho Agrosuper hace ya más de 5 años en aportar a las comunidades vecinas con algo tan fundamental como es el abono, sobre todo en una situación de guerra y de pandemia en que los precios de los fertilizantes se han ido a las nubes. Los agricultores están muy complicados con poder volver a sembrar y producir por esta situación de precios”.

En tanto, Rafael Prieto, gerente de asuntos corporativos y sustentabilidad de Agrosuper, indicó que “este programa nos tiene infinitamente contentos. Es una manera de contribuir a las comunidades vecinas que están en torno a nuestras instalaciones. La verdad es que este es un proyecto maravilloso que partió en 2015, con 11 personas en la comuna de La Estrella y esperamos este año a llegar a más de 3 mil”.

El alcalde Juan Pablo Flores también destacó el impacto del programa: “Este es un gran avance, usted sabe lo que ha subido el precio de los abonos en Chile y este es gratuito para la gente. Más de 400 millones de pesos invertido en nuestra comunidad y eso como alcalde lo valoro muchísimo”.