Los biofertilizantes y abonos orgánicos se posicionan frente a la incertidumbre y altos precios de la urea
A punto de iniciarse la campaña agrícola 2022 – 2023, y ante la incertidumbre de la compra de urea debido a las observaciones a la última licitación que convocada por Agro Rural que impediría que sea distribuida a tiempo, han surgido nuevas alternativas para atender a las demandas de los productores, y estos son los llamados biofertilizantes y los abonos orgánicos.

A todas estas dificultades que han surgido para la adquisición de las 65 mil toneladas de urea que ha sido observada por Contraloría General de la República y que hace que no exista todavía una fecha precisa para la llegada de los fertilizantes, se suma también la preocupación de los productores por los altos precios que tendrían que pagar.
Es en este contexto, y de acuerdo a informaciones provenientes de la Cámara Peruana de Fertilizantes Orgánicos, CAPEFO, es que surgen como alternativa los biofertilizantes, que a través de 50 plantas existentes en el país, se encuentran en plena producción y con perspectiva de ampliar sus operaciones para atender las demandas de los productores.
Según la presidenta de CAPEFO, Rosa Urbina, las solicitudes de biofertilizantes se han duplicado en relación a las ventas registradas el año pasado. Explica que los principales pedidos son de fertilizantes a base de algas marinas y de roca fosfórica nacional, cuya demanda se ha incrementado debido a que aún persiste el riesgo de que los fertilizantes sintéticos como la urea no lleguen a tiempo y que además, pueda darse un incremento de precios que afecte a los agricultores.

La funcionaria de CAPEFO señaló que los fabricantes de los fertilizantes nitrogenados sintéticos como Rusia han reducido su producción en u n 40 por ciento; ello ha ocasionado que el ingreso al país de los insumos para los biofertilizantes se ha incrementado en la primera mitad del año. Agregó que en las próximas semanas la CAPEFO estará realizando visitas a los productores del norte como Piura, Jaén y Bagua para realizar charlas y demostraciones en campo sobre el uso de los biofertilizantes.

Hay que remarcar que en las dos semanas siguientes empieza la temporada de arroz en el norte del país y, luego, la de papa en valles como Huaral, al norte de Lima. Pese a ello, todavía no hay una fecha definida para que la urea que compró el gobierno de Pedro Castillo a través del programa Agro Rural, y cuya licitación ahora es cuestionada, sea distribuida entre los agricultores.
Asimismo, para el período 2022-2023 se proyecta que se siembren más de dos millones de hectáreas, un 4% más respecto a la campaña anterior, aunque en detalle, se prevé que cultivos como el arroz y papa disminuyan; mientras que el maíz amarrillo duro se incrementará.


