La crisis política se agrava, las protestas se acrecientan, la represión ensangrenta al país, mientras se agudiza el riesgo crisis alimentaria por la pérdida de más de la mitad de la campaña agrícola

El país ingresa a una nueva semana luego de una serie de hechos graves que se han producido sobre todo en las diferentes regiones y en Lima, en estos últimos días tras el autogolpe fallido de Pedro Castillo y su posterior destitución por el Congreso de la República, que lo que han generado es la profundización de la crisis política.

Y mientras las protestas que empezaron el último miércoles 7 de julio tras la vacancia de Castillo Terrones se fueron incrementando y agravando por la represión policial que ya ensangrentaron al país con la pérdida de dos vidas humanas en la región Apurímac, no se puede olvidar que también la situación de miles de agricultores familiares y del agro en general también se torna muy complicada por la pérdida de gran parte de la presente campaña agrícola.

Hay que remarcar que si bien algunos sectores de la carretera Panamericana Sur fueron despejadas este domingo por la noche tras cinco días de bloqueos, las movilizaciones se intensificaron en varias regiones como Apurímac, donde se produjeron enfrentamientos entre la población y la policía lo que hasta la fecha han producido dos personas muertas en la provincia de Andahuaylas.

En efecto, en Apurímac las organizaciones sociales y populares se han declarado en rebelión, rechazan a la nueva presidencia Dina Boluarte y han convocado a un paro regional a partir de este lunes 12 de diciembre, para exigir el adelanto de elecciones generales, el cierre del Congreso y demandar la libertad de ex presidente Pedro Castillo.

Y así como en Apurímac, también en diferentes regiones del Perú, las diversas organizaciones sociales, populares, campesinas, estudiantiles, han llamado a continuar con las movilizaciones de protestas como ya se han venido produciendo en Arequipa, Puno, Cusco, Junín, Huancavelica, Ancash, La Libertad, así como en la propia capital de la república, para exigir el adelanto de elecciones y el cierre del Congreso.

Y mientras la crisis se extiende, la situación de cientos de miles de productores de la agricultura familiar se agrava no solo por la carencia de fertilizantes, ausencia de crédito, sino también por el retraso de las lluvias sobre todo en gran parte de las regiones andinas donde prácticamente gran parte de la presente campaña agrícola está en peligro de perderse.

De acuerdo con un informe de la Asociación de Gremios de Productores Agrarios del Perú, AGAP, desde el mes de octubre no llueve en Huancavelica, Puno ni Cusco, lo cual ha afectado sembríos y cultivos de papa en un 40% en todas estas regiones; mientras que casi el 90% de la cosecha de maíz en zonas de la selva ya no pudo sembrarse.

Por su parte Arturo Meneses, presidente de la Asociación Nacional de Productores de Semilla de Papa, sostiene que la sequía que se está produciendo no se presentaba desde hace muchos años, y por tanto nunca ha sido tan drástica como ahora. En ese sentido, remarcó que todos los cultivos de papa más allá de los 3,300 m.s.n.m. están siendo afectados por la falta de agua, y la floración y los pequeños frutos están cayendo.

El directivo de los productores de semilla de papa, agregó que el daño es total sobre la siembra que se realizó hace dos meses, lo que equivale al 60% de esta campaña agrícola; mientras que en las siembras posteriores, que son desde el 15 de noviembre, hay la posibilidad de que si llegan las lluvias van a seguir normal y se va a cosechar normal, pero esa es una posibilidad para solo un 40% que está en proceso de germinación, pues lo demás ya está perdido.

Hay que señalar que otros cultivos también han sido afectados, como es el caso de los cultivos de maíz y haba, que se están secando, todo lo cual tendrá un efecto bastante grave en la seguridad alimentaria del país como resultado de la menor producción y por lo tanto una menor oferta alimentaria lo cual es sumamente grave para el país.