Vuelven las movilizaciones populares contra la corrupción, y para exigir un trabajo digno y justicia para las víctimas del gobierno de Dina Boluarte
Este 1 de mayo, en el Día Internacional de los Trabajadores, retornaron las marchas de protesta tanto en Lima como en otras regiones del país, que convocaron los principales gremios laborales, campesinos, así como los familiares de las víctimas que fueron asesinadas durante las protestas contra el régimen de Dina Boluarte.

Los mayores actos de violencia se desataron contra los pobladores de las regiones de Apurímac, Junín, Ayacucho, Puno, en donde las fuerzas armadas y policiales provocaron al menos 50 personas fallecidas, cuyos casos siguen siendo expedientes fiscales que no arriban a conclusiones sobre los responsables.
Según han denunciado los deudos, las investigaciones no avanzan con la celeridad que ellos esperan, más aún cuando hay tanta evidencia de los crímenes extrajudiciales y disparos a quemarropa contra civiles desarmados por parte de los efectivos policiales y militares, los mismos que han sido expuestos ante la opinión pública nacional e internacional.

En Lima, las movilizaciones se iniciaron desde las primeras horas del día desde diferentes puntos de la capital, en las que se demandaba la restitución de los derechos laborales y trabajo digno, y se pronunciaban contra el copamiento del Estado por mafias de una coalición autoritaria y corrupta entre Dina Boluarte y el Congreso, y respaldaron a los familiares de los muertos y heridos en las protestas.
En la movilización la gran mayoría de los participantes, muchos de ellos llegados de las diferentes regiones, portaban pancartas y fotografías de las víctimas de las protestas contra Boluarte con inscripciones como “No a la impunidad”, “Cárcel para Dina”, “Justicia y celeridad”, “Cárcel para los genocidas”, “Dina asesina”, entre otros.
De otro lado, en regiones como el Cusco, también se realizaron marchas de protesta contra el gobierno, en las que participaron diferentes organizaciones sociales y populares, entre ellas, delegaciones de las comunidades organizadas en la Federación Departamental de Campesinos del Cusco, FDCC.
En su intervención, el dirigente de la FDCC, Marcelino Bohórquez, demandó atención a las demandas de los trabajadores y campesinos que las autoridades ignoran, y condenó los actos de corrupción que son protagonizados por la propia Dina Boluarte y los congresistas que la apoyan para mantenerse en el poder.


