AVANZA LA EJECUCIÓN DEL PROYECTO “ARTICULANDO BIODIVERSIDAD EN PRODUCCIÓN FAMILIAR” CON APOYO DEL TIRFAA (FAO)
El proyecto, que inició en 2024, es ejecutado por la COPROFAM y las organizaciones nacionales ONAC y UAN (Paraguay), CCP (Perú), CIOEC en sociedad con ANAPQUI (Bolivia), y CNFR en sociedad con la RAU (Uruguay). Tiene por objetivo mejorar el acceso y utilización de recursos fitogenéticos apropiados para la producción familiar en cultivos clave, mediante la articulación con las instituciones nacionales de investigación y desarrollo.
El Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura (TIRFAA), adoptado en 2001 bajo el marco de la FAO, es un acuerdo internacional legalmente vinculante, ratificado por más de 150 países en todo el mundo. Su objetivo principal es la conservación y el uso sostenible de los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura, asegurando la distribución equitativa de los beneficios derivados de su uso.
Este tratado reconoce la importancia de la biodiversidad agrícola, que incluye todas las especies, variedades y razas utilizadas para la alimentación y la agricultura, y subraya el papel esencial de los agricultores en su conservación. Al garantizar el acceso a estos recursos y compartir los beneficios derivados de su uso, el Tratado busca fortalecer la seguridad alimentaria mundial, promoviendo prácticas agrícolas sostenibles y la resiliencia frente al cambio climático.
En el marco del quinto llamado del Fondo de Distribución de Beneficios (BSF-5) del TIRFAA, se aprobó un proyecto presentado por la COPROFAM junto a 5 organizaciones nacionales, para su ejecución en Bolivia, Paraguay, Perú y Uruguay, iniciado en 2024 y que culminará en febrero de 2027. El proyecto contempla la ejecución de actividades a nivel nacional en estos cuatro países, y a nivel regional para la capitalización y difusión de la experiencia en clave de incidencia política, en interacción con ámbitos como la REAF Mercosur.
Acciones en cada país
En Bolivia, la Coordinadora de Integración de Organizaciones Económicas Campesinas (CIOEC) en conjunto con la Asociación Nacional de Productores de Quinua (ANAPQUI), trabajan en el mejoramiento de variedades de quinua real (Chenopodium quinoa) en comunidades del altiplano sur, en coordinación con municipios y universidades locales, el Centro Internacional de la Quinua, el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF), y el Consejo Regulador denominación de origen de la Quinua Real.
En Paraguay, la Organización Nacional Campesina (ONAC) y la Unión Agrícola Nacional (UAN) evalúan variedades locales y mejoradas de mandioca (Manihot esculenta) en el departamento de Caaguazú, con apoyo del Instituto Paraguayo de Tecnología Agropecuaria, a partir de un convenio recientemente firmado entre las instituciones.

En Perú, la Confederación Campesina del Perú (CCP), se encuentra mejorando las técnicas de producción de semilla de papa libre de virus de variedades locales con comunidades de la región de Cusco lideradas por Clubes de madres, con apoyo del Centro Internacional de la Papa (CIP), la Universidad Nacional San Antonio Abad de Cusco (UNSAAC) y el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA).

En Uruguay, la Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR) en sociedad con la Red de Agroecología del Uruguay (RAU), continúan multiplicando y evaluando variedades de frutales caducos y forrajeras perennes, con apoyo del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República.

La experiencia en clave regional
Para lograr el cumplimiento de los objetivos de este ambicioso proyecto regional, tanto COPROFAM como las organizaciones nacionales están promoviendo la articulación interinstitucional y el diálogo político para facilitar procesos de trabajo entre las organizaciones de la AFCI, los centros nacionales de investigación y las instituciones gubernamentales vinculados a los recursos fitogenéticos. Es clave la participación activa de los agricultores/as y sus organizaciones en los procesos de acceso, evaluación, validación y multiplicación de los materiales de cultivo seleccionados en cada país. La experiencia está siendo documentada y sistematizada por el equipo coordinador, generando así nuevos insumos para el diálogo y la incidencia política en ámbitos nacionales y regionales como la REAF.


