La movilización contra la delincuencia y la indignación popular obligaron al Congreso a censurar al incapaz ministro del Interior pese a la irracional defensa de Dina Boluarte
El último viernes 21 de marzo de 2025 fue una fecha clave, no solo contra la delincuencia que azota al país sino también frente a la mayoría del Congreso de la República que hasta ahora venía blindando al ministro del Interior Juan Santiváñez y tras la masiva movilización en la que se expresó la indignación popular, no les quedó más remedio que censurar al impresentable que se negaba a dejar el cargo.


Miles de ciudadanos, grupos civiles, estudiantes, organizaciones políticas, a los que se unieron un grupo de artistas que se solidarizaron frente al asesinato del vocalista del popular grupo de cumbia Armonía 10, Paul Flores, salieron a expresar a las calle del centro de Lima su protesta frente al incremento de la criminalidad y la delincuencia que pone en riesgo la vida de los peruanos, frente a la impasibilidad e ineficacia del régimen de Dina Boluarte y su ministro Santiváñez, quien finalmente fue censurado en el Congreso.
Enarbolando el lema “Queremos vivir en paz” y “Para que no nos sigan matando”, los manifestantes expresaron también su rechazo al gobierno de Boluarte y le enrostraron su incapacidad para frenar la delincuencia que durante su mandato ha registrado el mayor número de muertes producto de la criminalidad.
La movilización popular también se expresó en diversas regiones del país donde milmes de ciudadanos se sumaron a esta marcha convocada para expresar su rechazo a la incapacidad del régimen frente a la inseguridad y la ola de criminalidad, en las principales ciudades del norte, centro y sur, como Piura, Ayacucho, Cajamarca, Puno, Arequipa, Junín, Tumbes y La Libertad.

Y en tanto desde primeras horas del día se vislumbraba la indignación popular y la gran dimensión de las manifestaciones, en el Congreso la mayoría de los parlamentarios que hasta la fecha habían blindado el incapaz titular del Interior Juan Santiváñez, esta vez tuvieron que hacer lo que exigía la gran mayoría de la población: censurar al ministro favorito de Dina Boluarte y obligarla a buscar un reemplazo urgente.
Si bien, la salida de Santiváñez es una derrota al gobierno y a las fuerzas que sostienen a su gobierno, esto es solo el inicio de una serie de acciones para frenar no a los criminales de la calle sino también a los delincuentes que desde el gobierno y el legislativo vienen dando leyes y normas en favor del crimen.
Es importante que la población vuelva a ganar las calles, que se fortalezcan sus organizaciones populares y sociales, y que luego se expresen también políticamente para demostrar que sí es posible promover estrategias contra la delincuencia y también alternativas democráticas para salvar al país del pacto mafioso que lo maneja.


