La agricultura familiar y el campo en general fueron una vez más marginados de un discurso vacío que expresa que la inquilina de Palacio vive fuera de la realidad
El país ha sido testigo de lo que fue el último discurso presidencial por fiestas patrias de la inquilina de Palacio de Gobierno, Dina Boluarte, quien una vez más no solo dejó de lado los principales problemas que aquejan a la ciudadanía, sino que, fiel a su estilo, volvió a demostrar que vive totalmente fuera de la realidad y describió un país que sólo existe en el ámbito de su ineptitud, soberbia y prepotencia que se sostienen gracias a una mayoría congresal cómplice.

El discurso que fue en realidad una verborrea de más de cuatro horas que no solo aburrió a los congresistas sino que provocó el sueño de sus propios ministros, dejó de lado la crítica realidad que atraviesan los peruanos y peruanas que cada día son víctimas de la inseguridad ciudadana y de la extorsión de crimen organizado que es se ve favorecido con leyes desde el parlamento.
Y en lo que respecta a nuestra sociedad rural y en especial a la agricultura familiar y campesina, una vez más fue la gran ausente del discurso presidencial, que revela una vez que Dina Boluarte no solo desconoce la realidad del Perú profundo, sino el desinterés que siente por millones de peruanos que se encargan de producir los alimentos que el país consume.

Las familias agricultoras que producen alimentos, las comunidades campesinas que no solo cuidan nuestros recursos naturales, sino que son atacadas constantemente por las actividades extractivas, las políticas que busquen valorar los productos de la agricultura familiar, los precios justos y el mercado para la producción más de cinco millones de familias campesinas, parecen no significar nada a la actual inquilina de Palacio de Gobierno.
En resumen, una vez más se reiteró la conducta que han venido mostrando los mandatarios en los últimos años para quienes la agricultura familiar, el campesinado; es decir, la sociedad rural en su conjunto son marginados de las políticas públicas y de medidas concretas que impulsen su desarrollo humano integral y sostenible.

Por ello, desde la Confederación Campesina del Perú, CCP, expresamos nuestro rechazo a esta nueva muestra de desprecio por el campesinado y las familias productoras que mostró Dina Boluarte en este, felizmente, su último discurso presidencial, que pasará a la historia de la infamia de los nefastos gobernantes que pasaron por Palacio.
Y al mismo tiempo también condenamos una vez el hecho que haya sido incapaz de reconocer su responsabilidad en el asesinato de los casi 50 hermanos que cayeron en las protestas contra su régimen desleal y traidor a las justas demandas del pueblo y el campesinado, que una vez más salieron a las calles en estas fiestas patrias a expresar su repudio con el lema: Dina asesina, el pueblo te repudia!


