Además de continuar produciendo, agricultores y agricultoras necesitan apoyo para comercializar los alimentos

Mientras el mundo permanece paralizado en varios sectores, y sin saber cómo será el futuro pos pandemia, la agricultura familiar siguetrabajando duro en el presente. La producción de alimentos siempre ha sido el mayor compromiso de la agricultura familiar con la sociedad, y esta sigue siendo la premisa para enfrentar este momento peculiar por el que estamos pasando.

Sin embargo, sabemos que no es suficiente solamente el trabajo de los agricultores(as) familiares, campesinos(as) y indígenas en sus territorios para que los alimentos producidos lleguen a la mesa de las personas en las ciudades y las comunidades rurales. Depende de una cadena de distribución completa para que esto suceda, donde hay otros processos separando el productor del consumidor final.

En este proceso, hemos visto hasta ahora los casos más diversos en este momento de emergência en abastecimiento de alimentos. Uno que nos desalienta y nos preocupa son los altos precios que han sido practicados por intermediarios o receptores finales, que buscan beneficiarse de la desesperación actual de la población, mientras siguen transmitiendo valores bajos a los agricultores al momento de la compra. Esta práctica se identificó en Argentina y también en Paraguay tan pronto como comenzó el decreto de aislamiento social. Rechazamos este tipo de conducta, que no dialoga con el compromiso permanente de la agricultura familiar de abastecer a la población de manera sostenible.

Por el contrario, todavia vemos ejemplos positivos en los que los gobiernos están ayudando a los productores a llevar los alimentos producidos a los mercados y ferias, para que la población pueda accederlos a precios justos. En Bolivia, por ejemplo, el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras (MDRyT) colocó a la provisión de agricultores el transporte para la transferencia de productos de las comunidades agrícolas de diversas regiones bolivianas a los centros de abastecimiento, como medida para garantizar la distribución a la población en tiempo hábil para el buen uso de estos productos y garantizando también la generación de ingresos a las famílias agricultoras.

En Perú, el Ministerio de Agricultura y Riego, en conjunto con nuestra afiliada CCP, hicieron posible la venta de productos agrícolas por productores de diferentes regiones del país a precios justos en los mercados de varios distritos de la capital Lima, en un proyecto llamado “De la Chacra a la Olla “. En Chile, la antigua alianza público-privada del Instituto Desarrollo Agropecuario (Indap), el mercado mayorista de Lo Valledor, el más grande de Chile, asegura que los productores que se benefician de esta iniciativa continúen comercializando sus alimentos normalmente.

Iniciativas como estas demuestran cómo el gobierno tiene un papel fundamental para garantizar la normalidad de la cadena de producción y distribución, incluso en períodos problemáticos, a fin de contemplar tanto el arduo trabajo de los agricultores familiares como el abastecimiento de la población en cuarentena.

Otra medida importante observada durante esta crisis es el pago de subsidios para los trabajadores de diferentes sectores que se ven afectados por la crisis económica. En Paraguay y Brasil, los gobiernos están proporcionando ayuda financiera para apoyar a los trabajadores durante este período incierto, y en ambos países los agricultores familiares están incluidos en los grupos que recibirán el pago. Sin embargo, las articulaciones de nuestras afiliadas con los gobiernos de estos países fueron importantes para lograr el acceso de esta política social de emergencia para nuestra categoría.

Cuando nuestros países salirán de este período de recesión causado por la propagación del Coronavirus en todo el mundo todavia es incierto, pero creemos que la agricultura familiar continuará cumpliendo su compromiso de producir alimentos saludables para las personas como siempre, y en cualquier situación. Es cierto que, además de las medidas de acceso a las oportunidades de comercialización, también debe haber políticas públicas que fomenten la continuidad de la producción agrícola familiar de otras maneras, así como medidas de protección específicas para combatir el Covid-19 y garantizar la salud de estos agricultores y campesinos. En este sentido, seguimos atentos para exigir estas medidas y políticas de los gobiernos, así como para ayudar a nuestra base en todo lo que podamos apoyarlos. Vamos a pasar por esto juntos!