El gobierno tiene poco mérito en el éxito del Paraguay en la lucha contra el coronavirus
Al Cesar lo que es del Cesar, es un conocido aforismo popular utilizado como una manera de expresar equilibrio respecto a un tema en específico. Partiendo de esta base, llegamos a la conclusión de que el mundo está en una crisis generalizada provocada por el nuevo coronavirus (Covid-19). En algunos países con catastróficas consecuencias con miles de muertes y en otros no causó grandes números de víctimas fatales. En los países donde la pandemia no produjo significativas pérdidas de vidas humana, podemos atribuir los méritos al gobierno, ya que la población aceptó la medida de aislamiento social porque fueron adoptadas políticas económicas eficientes con una administración digna.
Con apenas 11 víctimas fatales registradas hasta el momento, Paraguay es considerado uno de los países que mejor supo controlar la propagación del virus en su territorio. Evidentemente, el gobierno y las altas autoridades no perdieron el tiempo ni la oportunidad de vender a la comunidad internacional esta heroica hazaña del país como sinónimo de buena gestión resultado de la extraordinaria administración durante la crisis. Pues, para entender el éxito paraguayo en la lucha contra el coronavirus debemos analizar los acontecimientos desde el inicio de la pandemia en el país y las cualidades de la población con el fin de hacer un juicio justo para adjudicar los méritos a quien corresponda.
Con la premisa del porque Paraguay tiene éxito en la lucha contra el coronavirus, iniciamos nuestros análisis con las medidas adoptadas por el gobierno. La primera fue económica, el Ejecutivo planteó realizar prestamos por USD 1600 millones con el principal objetivo de mejorar el paupérrimo sistema de salud. No obstante, a 94 día de la cuarentena, la salud todavía está en día cero. No hubo grandes avances en infraestructuras tan poco se realizó grandes adquisiciones que pueda significar mejoras en el sistema. Actualmente, la salud pública sobrevive gracias a donaciones de particulares y de otros Estado.
En lo administrativo, durante la emergencia sanitaria también no se encuentra ninguna gestión que se pueda recalcar como positivo, pero si el alto grado de corrupción. En el periodo, en la mayoría de las instituciones públicas se registraron vergonzosos casos. Las licitaciones convocadas por el Ministerio de Salud para realizar compras de insumos y equipos fueron suspendidas por estar repletas de irregularidades y además sobrefacturadas mínimamente en 200% sobre el valor del mercado de la época. En las demás instituciones también se realizaron adquisiciones de insumos de higiene y equipo de protección personal a precios de oro y gastos superfluas con productos innecesarios.
Transparencia, honestidad y dignidad al parecer son palabras y principios desconocidos por las autoridades paraguaya. Hasta el momento nadie sabe donde fueron a parar los miles de millones de recursos, las rendiciones de cuentas y las explicaciones brindadas no se ajustan a la realidad. Por esta y otras razones no su puede atribuir ningún mérito al gobierno. La clave del éxito del Paraguay en la lucha contra el coronavirus está en la condición humilde de la mayoría de su población. Los paraguayos y las paraguayas tienen en su gen una cualidad humana llamada solidaridad, que resultó fundamental en la crisis para resistir tanto tiempo en la trinchera a pesar de la incapacidad del gobierno de brindar apoyo logístico en la retaguardia.


