Agricultura familiar: esencial en el pasado, elemental en el presente y fundamental para el futuro
La historia muestra que la Agricultura Familiar tuve um rol esencial para que la humanidad comenzara a organizarse mejor como sociedad. En un proceso llamado por los historiadores de Revolución Agrícola, nuestros antepasados se dieron cuenta de que podían cultivar sus propios alimentos y alimentarse sin tener que arriesgarse en peligrosas cacerías y expediciones. Y desde la agricultura, la humanidad comenzó a dar sus primeros pasos hacia su evolución.
Hoy, miles de años después, la agricultura familiar sigue siendo esencial para esta sociedad construida. El primer compromiso de esta actividad, tomada como una responsabilidad real, es alimentar a las personas con alimentos de calidad, llevando la soberanía y la seguridad alimentaria a todos los territorios. Pero además de esta premisa básica fundamental, existen otras contribuciones muy importantes para el mundo que también provienen de la agricultura familiar y que, como en el pasado, tienen el potencial de mantener la existencia de la humanidad y llevarla a un nivel más evolucionado.
Una de estas contribuciones es que la agricultura realizada por las familias rurales tiene un papel muy importante en la producción de alimentos con la preservación de los ecosistemas, ya que busca relacionarse armoniosamente con los recursos del medio ambiente en el que vive. Nuestro planeta hoy está experimentando un gran desequilibrio natural, debido a tantos siglos de explotación irracional de los recursos naturales, cuyos resultados de estos impactos la humanidad ya comienza a sentir con los cambios climáticos, observados en la aparición de sequías, vendavales, tornados, cambios de las mareas, lluvias excesivas con inundaciones, nuevas enfermedades de plagas que afectan a diferentes ecosistemas, producción de alimentos y, sobre todo, a los seres humanos que los habitan.
Ante todo esto, hago algunas preguntas: ¿qué queremos comer mañana? ¿Cómo queremos vivir y envejecer en nuestros territorios? ¿Qué lecciones dejaremos para nuestros hijos? ¿Qué puede hacer por usted, sus hijos y las generaciones futuras para vivir en este planeta de manera saludable y sostenible?
Como agricultor, comienzo a recordar lo que aprendí de mis abuelos y padres. Me enseñaron a mirar cuidadosamente todo lo que nos rodea, lo que creamos y cultivamos para comer. Tener cuidado para que todo venga, crezca y se reproduzca en armonía. Así es como nuestra agricultura familiar todavía busca mantener la producción de alimentos en sus territorios. Gran parte de esta atención ya se ha perdido en busca de productividad y ganancias con prácticas y gestión inadecuadas. Es obvio que todos los agricultores y agricultoras familiares queremos prosperar, aumentar la producción, la productividad, vender más y mejor y tener un buen ingreso. Pero esto debe hacerse con el debido cuidado y responsabilidad, adoptando prácticas y una gestión que sea más sostenible y tenga menos impacto en el medio ambiente, agregando valor a su producto que será más saludable para el consumo humano.
Pensando en el futuro, vamos a trabajar y hacer nuestra parte, buscando crear conciencia entre los agricultores para que observen el cuidado de la naturaleza en la producción de alimentos y establezcan una nueva relación con los consumidores para que puedan comprar alimentos saludables. De esta manera contribuiremos a la construcción de una nueva era de relación entre la Humanidad y el Medio Ambiente.
La humanidad necesita conectarse con sus raíces y conocimientos y tomar las mejores decisiones para progresar a partir de ellas. La agricultura familiar es un camino, porque con su método de producción, cultura y conocimiento tradicional es una riqueza que va más allá de los valores monetarios y necesita ser preservada y fortalecida como una estrategia para el desarrollo sostenible de los territorios rurales y las naciones.
Mientras el planeta Tierra gira, los agricultores continúan trabajando en la producción de alimentos para las comunidades rurales y urbanas, lo que contribuye a la reducción de las desigualdades sociales que aún afectan a tantos países.
La agricultura familiar debe ser reconocida y valorada por la sociedad urbana que cada día exige alimentos para comer y vivir, y por el gobierno que, dada su importancia socioeconómica y ambiental, necesita instituir medidas y políticas que satisfagan las necesidades de las familias que hacen agricultura familiar, para que puedan continuar con su trabajo y prosperar con dignidad en sus territorios rurales.
Las Naciones Unidas dieron un paso importante al decretar la década de la agricultura familiar, otorgando mandato y oportunidad a los funcionarios gubernamentales y la sociedad entre los agricultores familiares para instituir políticas públicas necesarias para la producción de alimentos saludables para las generaciones presentes y futuras.
El 25 de julio celebramos el Día Internacional de la Agricultura Familiar, una fecha establecida por la FAO, y ese día me gustaría que todas las personas en el mundo reflexionen sobre todo esto. Preguntarse de dónde proviene la comida que están poniendo en sus platos y, además de su sabor, qué otros valores están relacionados con los alimento que comen.
Alberto Broch – presidente de COPROFAM


