Por el cambio climático los agricultores necesitan acceder a tecnologías para producir alimentos

En Paraguay, la alta temperatura alcanza niveles nunca antes registradas en esta época del año. La ola de calor castiga el país y la temperatura se mantiene estable a índices cercana a los 40 grados desde a mediados de setiembre. Por la ausencia de las nubes en la atmósfera, el sol brilla con todo su esplendor en el cielo, aumentando aún más la temperatura del ambiente en todo el territorio nacional. El calor infernal afecta a todos los sectores y a toda la población del campo y de la ciudad.

La falta de lluvia también es otra señal del cambio en el comportamiento del clima. Las consecuencias de la prolongada sequía son observadas en todas partes y favorece a la rápida propagación del fuego por las áreas boscosas. Los grandes ríos y arroyos están con niveles mínimos de agua en sus caudales. Algunos cauces hídricos ya se han secados. Personas y animales también sienten el efecto de la menor disponibilidad del líquido vital resultado de la poca lluvia registrada en los últimos meses. En el Chaco paraguayo, la falta de agua es responsable de la mortandad de miles de animales vacunos y silvestre.

Las actividades agrícolas igualmente son afectadas por las consecuencias del cambio climático. Los fenómenos naturales no distinguen y no discriminan entre agricultores y productores. Si los agricultores —agricultura familiar campesina— perdieron las plantaciones por carecer de infraestructuras para hacer frente a eventos climáticos impredecibles, los productores — agricultura empresarial— no pueden realizar la siembra de soja en la presente zafra, el rubro estrella para ese sector, por falta de lluvia.

Las consecuencias del cambio en el comportamiento del clima indican que los modelos productivos del país no están en preparados para producir en condiciones adversas del tiempo. La ola de calor y la sequía desnudaron el problema común de ambos sectores agrícolas, dos modelos de agricultura opuestos del uno al otro, la falta de acceso a tecnología adecuada para producir. Por esta razón ambos modelos agrícolas tienen grandes dependencias del clima para desarrollar sus actividades.

Las señales que envían los fenómenos naturales anormales para la época son indicios de que el cambio climático ya forma parte de nuestra realidad. También advierten que en esta nueva era los agricultores en forma tradicional, sin infraestructuras ya no pueden producir. Para garantizar la producción, disponibilidad y acceso a alimentos a la población, el Estado debe dar condición a la agricultura familiar campesina para acceder a tecnologías necesarias para seguir produciendo alimentos a pesar del cambio climático.