¿Qué esperamos de la 36ª Conferencia Regional de la FAO para la América Latina y el Caribe?
Comienza esta semana una actividad de enorme importancia, que dirá mucho sobre el futuro de la alimentación en la América Latina y el Caribe (ALC) para los próximos años, especialmente en lo que respecta al futuro de la agricultura familiar, campesina e indígena (AFCI) de la región.
Se trata de la 36 Conferencia Regional de la FAO para ALC, que tendrá lugar entre el 19 y el 21 de octubre, momento en el que los gobiernos de los países latinos, representados por sus Ministros de Agricultura y otras autoridades locales relacionadas, se reúnen en un foro para discutir las prioridades y desafíos en el área de la alimentación en la región latina, creando una cohesión regional que dialoga con los temas políticos globales.
Entre los días 6 y el 7 de octubre, la COPROFAM se reunió con decenas de otras organizaciones de agricultura familiar latinoamericanas en la Consulta con OSC de la FAO para debatir las opiniones y propuestas para esta agenda agrícola y alimentaria. Una delegación elegida en esta consulta tomará las propuestas oficiales de la conferencia expresadas en la Declaración de las OSC y las sugerencias a los textos de los 5 documentos principales guiarán las acciones y la política de la FAO para los próximos dos años.
Con el análisis de los datos puestos a disposición por la FAO, y con la escucha realizada por nuestras organizaciones afiliadas a la AFCI de los siete países del Mercosur Ampliado, sabemos que nuestros pueblos enfrentan hoy graves problemas alimentarios. Es absolutamente preocupante, repugnante y vergonzoso que estemos experimentando el regreso del hambre en las regiones latinas más pobres, incluidas muchas regiones rurales. Además, los problemas de desnutrición también han ido en aumento en los últimos años, reflejando tanto el aumento de casos de obesidad en las poblaciones como la desnutrición de miles de personas, en un grande y nocivo desequilibrio.
Esto nos repugna principalmente porque sabemos que la AFCI tiene plena capacidad y potencial para contribuir a la solución de estos problemas, produciendo alimentos saludables en grandes cantidades y promoviendo la soberanía y la seguridad alimentaria. Pero las pequeñas y medianas producciones acaban quedando muy por debajo de su potencial, e incluso enfrentando grandes dificultades, por no recibir el debido apoyo de los gobiernos para llevar a cabo su producción con dignidad.
Por muchas veces vemos a los gobiernos de los países latinos ofreciendo subsidios y facilidades para impulsar y fortalecer las cadenas agroindustriales, que en su mayor parte están enfocadas a la producción de commodities de exportación, dejando atrás la producción de la agricultura familiar fundamental para la seguridad alimentaria. Por no hablar de las prácticas agroindustriales insostenibles, que explotan agresivamente los recursos naturales y contribuyen al prejudicial desequilibrio ambiental, que ya está aumentando en toda la región y en todo el planeta.
Acciones como estas en apoyo a los grandes agricultores en detrimento de los pequeños y medianos proyectos agrícolas son una gran contradicción, ya que estos mismos gobiernos han firmado el mandato de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, pero claramente no lo están cumpliendo, cuando toman decisiones que no dialogan con el equilibrio y la sostenibilidad social y económica.
Es necesario invertir más en sectores estratégicos para la soberanía y seguridad alimentaria de los pueblos, para el crecimiento económico de los pobres y para la preservación del medio ambiente a gran escala. De esta forma, esperamos debatir y cuestionar a los gobiernos en la 36a Conferencia Regional sobre qué estrategias realmente priorizarán por ellos para lograr las metas fijadas para el mundo hasta 2030.
Hemos estado monitoreando en los últimos meses que la FAO y el FIDA, como agencias de cooperación de Naciones Unidas y animadores del Decenio de la Agricultura Familiar, ya han recomendado a los gobiernos que implementen en la práctica el Plan de Acción Mundial del Decenio y los Planes Regionales establecidos. Esto implica, además del diseño e implementación de políticas públicas para el sector AFCI, también un proceso de escucha de las OAF, como la COPROFAM, que buscan dialogar con los gobiernos de cada país en el que se inserta para contribuir a la aplicación práctica de los Planes y ayudar a que estas políticas públicas lleguen realmente a los territorios.
El resultado de este trabajo conjunto de gobiernos y OAF será, sin duda, mejorar la realidad actual y promover un futuro más próspero y saludable para todas las naciones. Por lo tanto, también esperamos que la FAO pueda orientar el debate de la 36ª Conferencia Regional hacia la necesidad de una mayor inversión gubernamental en la AFCI Latina.
El tiempo corre rápido y todavía estamos muy lejos de cumplir los objetivos del Hambre Cero, de agricultura sostenible, erradicación de la pobreza y muchos otros que están en la agenda 2030 y que proyectan una vida mejor para las próximas generaciones. Es necesario realizar cambios en los sistemas de alimentación ahora, no hay tiempo que perder. Esperamos que los gobiernos entiendan esto y actúen con la urgencia que el escenario requiere.
Alberto Broch – Presidente de la COPROFAM


