Este año como en 2020, la ONAC va continuar prestando servicios a la sociedad y seguirá cooperando con el Estado
El 2020 fue un año atípico y extremamente difícil, que representó grandes desafíos a la nación y al Estado para hacer frente a la pandemia, cuyas consecuencias siguen siendo sentidas hasta la actualidad por todos los sectores de la sociedad paraguaya. De la noche a la mañana, la vida de la población y el funcionamiento normal de la estructura estatal sufrieron grandes cambios. El país se vio en la necesidad de adaptarse a una nueva forma de vida, con otras normas de convivencias sociales y adoptar nuevas líneas de prioridades.
La nueva normalidad también significó realizar grandes sacrificios de parte de la población en general, especialmente de la clase más humilde que a duras penas cumplieron las medidas de aislamiento social. Los cambios introducidos para adaptarse a la nueva realidad tuvieron grandes impactos con el surgimiento de una grave crisis económica, política y social, que llegó a tal punto que hasta el propio Estado se encontró ultrapasados en sus posibilidades y demostró ser incapaz de dar respuestas adecuadas, con acciones oportunas para remediar las falencias estructurales de las instituciones estatales y satisfacer las necesidades básicas de la población.
El inicio de la crisis forjó la construcción de una gran unidad nacional para hacer frente a la situación como una nación, pero que, con el transcurso de los días, a raíz de las medidas ineficaces; el oportunismo político-empresarial y las señales enviadas por las autoridades, el sentimiento del orgullo nacional fue hecho a perder. Paraguay desaprovechó una gran oportunidad de consolidar la unidad del pueblo para salir de la crisis como una nación fortalecida, sin embargo, recién estamos ingresando en medio de la tormenta con el agravamiento de los problemas de siempre y en un país aún más fragmentados.
La ONAC, como referencia en formadora de opiniones y promotora de transformaciones sociales de un sector que representa el 38% de la población, se mantuvo al margen de las discusiones no constructivas que agravaron la división en el país, mientras prestaba servicios a la población a través de varias iniciativas como la campaña de recolección de alimentos en las comunidades rurales para las ollas populares; asistencias a las personas para acceder al programa de ayuda de emergencia y difundiendo informaciones en las plataformas digitales. Por otro lado, también continuamos con la cooperación con el Estado a través de diálogos políticos, presentación de propuestas de programas y políticas públicas.
Para la ONAC, estas líneas de trabajos de servir a la población paraguaya, cooperar y dialogar con el Estado son principios irrenunciables. En este 2.021 como el año pasado, nuestra organización continuará prestando servicios a la sociedad y seguirá con la cooperación con el Estado para que las familias de la agricultura familiar campesina tengan una vida digna en el campo. También, por un país más incluyente y con justicia social, la ONAC proseguirá participando en el proceso de construcción de políticas públicas de desarrollo sostenible.


