Un año nuevo, las políticas de siempre
Comenzamos un nuevo año, con todas las expectativas. Lamentablemente durante este primer mes no han cambiado las connotaciones de las políticas agropecuarias, que siguen en línea con las de 2020. Ni bien comenzó el 2021, el gobierno volvió a intentar avanzar con una vieja receta: cerrar el cupo de exportación de maíz, con el argumento esgrimido por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, de que “lo que quedaba no alcanzaría para cubrir el mercado interno”.
Sobre el cierre del permiso de exportación, luego habilitaron un irrisorio número de 30.000 toneladas diarias de exportación de maíz. Desde FAA le dijimos al ministro Basterra que esa medida claramente terminaría desplomando el precio del producto, con la consecuencia de que los acopiadores y exportadores podrían comprarlo más barato y venderlo luego cuando el mercado sea liberado en valores mucho más altos. Es decir, la propuesta estaría lejos de sus expectativas en cuanto a la realidad del mercado, y mucho más aún de generar algún beneficio para el consumidor y el productor.
Es importante aclarar que no solo fue una medida totalmente desacertada; sino que, como otras anteriores, fue inconsulta. Es por ello que, junto a nuestros pares de la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias (excepto Coninagro que no acompañó la medida), lanzamos un paro de comercialización granario desde el lunes 11 hasta el miércoles 13 de enero.
Ante esta medida gremial conjunta, el martes 12 nos informaron del MAGyP que se levantaba el cierre de exportación. En ese momento dijimos: “Levantada la medida del cierre de exportaciones por parte del gobierno, se levanta el cese de comercialización de granos”, aunque muchos nos criticaban por no seguir hasta el día 13 inclusive, tal como estaba previsto.
Vemos cada vez con más desconcierto este tipo de medidas del gobierno nacional, donde los precios de los commodities son muy buenos y, en lugar de buscar el beneficio de todo, se articulan propuestas oficiales que sólo hacen que ganen siempre los mismos actores y se concentren cada vez más las ganancias y el comercio. En lo personal, imagino que quizá esto sea más profundo, ya que no existe una explicación lógica para cerrar la exportación de maíz perjudicando a nuestro sector primero, de forma concatenada el ingreso de dólares y en conclusión, a toda la Nación Argentina. Los números eran elocuentes: el volumen de maíz de la presente campaña aún disponible, según las estadísticas oficiales de stocks comercial, era de casi 10 millones de toneladas para el momento del cierre. Y cualquier persona que conozca el consumo interno sabe perfectamente que sobran para ello más de 7 millones de toneladas.
Como pequeños y medianos productores entendemos que quizá sea necesaria alguna política pública que le dé un alivio al bolsillo del consumidor, pero claramente no es esa. Por ello, días después le hicimos llegar una propuesta de la entidad al gobierno nacional por la que sugeríamos eliminar el IVA a alimentos que permitiera el acceso de los mismos a los argentinos que más están sufriendo esta crisis, a través del uso de los fondos que ingresarían al Estado a partir del incremento del precio internacional de los commodities (que superaban las estimaciones del presupuesto nacional). Cabe destacar que esta iniciativa fue avalada por nuestro Consejo Directivo Central, con las siguientes palabras: “No estamos pidiendo que le saquen el IVA, sino que haya una quita de IVA direccionada a aquellos sectores que no pueden hoy acceder a los alimentos, para que los argentinos que más sufren sientan la baja de los precios de los alimentos que necesitan consumir, como cortes vacunos, pollo, cerdo, lácteos, pan, entre otros”.
En otro orden de cosas, seguimos trabajando para generar políticas activas que permitan impulsar el acceso a la tierra para producir, con la urgente aplicación de herramientas que sostengan a nuestros representados, y de esta forma comenzar a revertir el curso de 5000 productores que dejaron la actividad en cada uno de los últimos años. Sabemos perfectamente que este no es un camino fácil y, mucho menos, sin la dotación de un fondo de emergencia que cuente con los recursos necesarios para ayudar a los pequeños y medianos productores que hayan tenido algún tipo de contingencia climática y se encuentren en emergencia, en conjunto con un sistema de seguros integrales o multirriesgo, para darle un resguardo a quienes arriesgan todo y muchas veces se quedan sin nada.
Además, no puede faltar el financiamiento acorde a los distintos ciclos productivos de cada producción y por escala; también hace falta que se corrijan las distorsiones en las cadenas que perjudican a productores y consumidores, puesto que los primeros reciben precios por debajo de los costos de producción, mientras que los segundos pagan altísimos valores por esos mismos productos.
Estas dos últimas variables tan inoportunas, como la falta de acceso al financiamiento y la distorsión de precios, están marcando desde hace décadas situaciones de abandono, retracción de producción y, como consecuencia de ello, arrojan como resultado que haya miles de productores empobrecidos a la espera de soluciones que parecieran nunca llegar, aunque desde que comenzamos esta conducción no hemos descansado un día llevando propuestas y reclamando respuestas.
Para finalizar, por como vemos que viene la elaboración y toma de decisiones en materia de política agropecuaria, quiero decirles que estoy convencido de que son tiempos para que estemos cada vez más unidos y alertas. Desde la conducción buscaremos siempre el camino del dialogo y la gestión con el Gobierno Nacional, ya que este es el indicado para darle las respuestas que cada productor necesita para seguir produciendo y desarrollándose. Pero si con gestión y dialogo no se consiguen las políticas públicas que necesitamos, será necesario realizar acciones gremiales que nos ayuden a impulsarlas y hacerlas realidad. Nuestra historia nos marca ese camino, nuestras producciones nos las demandan y nuestra necesidad del arraigo nos las exigen. Un abrazo federado y a continuar en la lucha.


