Estrategias de la FAO para hacer frente a la crisis del hambre en la región latina

Foto: REUTERS/Josue Decavele

El crecimiento del mapa del hambre es un tema que interesa y concierne a toda la sociedad. Por lo tanto, necesita la atención y el esfuerzo de todos los sectores (gubernamental, privado, organizaciones sociales, etc.) en un intento por controlar y revertir la gravísima situación de inseguridad alimentaria que se ha ido extendiendo rápidamente por todo el planeta en los últimos años, y afectando la existencia digna de millones de personas que viven con hambre hoy.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura de las Naciones Unidas (FAO / ONU) es una de las principales instituciones encargadas de recolectar datos e información, atraer inversiones y diseñar estrategias junto a los Gobiernos para resolver los problemas de soberanía y seguridad alimentaria a nivel mundial, contando con oficinas y equipos regionales que trabajan observando los desafíos de manera localizada en los continentes y coordinando acciones para superarlos. La FAO actúa también movilizando los sectores para contribuir a la implementación de estas estrategias.

La COPROFAM es una de las organizaciones que, a través de sus acciones políticas a favor del desarrollo de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena (AFCI) en los países del Mercosur Ampliado, busca participar de los espacios de dialogo y propone a los gobiernos políticas públicas para promocionar la producción y el abasto de alimentos sanos para sus poblaciones, como forma de superación de la pobreza y del hambre en la región del Cono Sur que lamentablemente es una de las más afectadas por el problema inseguridad alimentaria.

El último informe de la FAO y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), publicado en marzo de 2021, indicó que además de la previsión de un aumento de más de 34 millones de personas en situación de hambre extrema a nivel mundial, que suman a los 47 millones que ya viven hoy este riesgo. El América Latina será la región más golpeada por el declive económico impulsado por la pandemia, y que tendrá la recuperación más lenta de este proceso. Este hecho sin duda agravará la situación de hambre de los estratos sociales más vulnerables de los países latinos.

Vale la pena recordar que el hambre está aumentando no solo por la pandemia. El cambio climático también se encuentra entre los motivos que conducen a la escalada del hambre, al afectar la producción agrícola de alimentos, un problema que la agricultura familiar ya conoce y que también lucha por mitigar. En este sentido, el tema del cambio climático se suma a la lista de temas prioritarios de COPROFAM a discutir con los gobiernos del MERCOSUR Ampliado.

Para enfrentar este escenario específicamente en América Latina, la FAO estableció tres iniciativas prioritarias en la última Conferencia Regional de la Organización, realizada entre el 19 y el 21 de octubre de 2020 y que incluyó mensajes de COPROFAM y otras grandes organizaciones sociales a las autoridades participantes. La primera iniciativa, denominada “América Latina y el Caribe sin Hambre”, cuenta con el apoyo financiero y técnico de la organización para planes regionales, subregionales y nacionales enfocados a erradicar el hambre de la sociedad en general.

La segunda iniciativa se centra en la Agricultura Familiar y los sistemas alimentarios inclusivos como claves para erradicar la pobreza y el hambre en los territorios rurales, donde sabemos que la inseguridad alimentaria afecta a muchas familias de agricultores familiares, campesinos y comunidades indígenas que, aunque producen alimentos, no logran generar ingresos. La idea de esta iniciativa es promover proyectos que sean oportunidades de desarrollo económico y social en áreas rurales latinas. La tercera iniciativa, a su vez, trata de la sostenibilidad en el uso de los recursos naturales para la producción de alimentos, con acciones orientadas a hacer una agricultura más adaptada al cambio climático y resiliente a los desastres naturales.

Aunque esta agenda es positiva y esperanzadora, debemos ser realistas en que tener solo la FAO y organizaciones sociales como COPROFAM involucradas en la implementación de estas iniciativas no nos llevará a los resultados esperados en esta lucha para revertir y acabar con el hambre. La participación efectiva de los gobiernos con recursos financieros y técnicos, y también con políticas públicas específicas que dialoguen con las directrices propuestas por la FAO es fundamental para que las cosas cambien y se disminuya el hambre de las poblaciones.

En este proceso, corresponde a nuestras organizaciones, potenciar la acción colectiva de COPROFAM en los espacios de diálogo político regional y nacional, a ejemplo de la REAF, y proponer los gobiernos de nuestros países medidas y políticas urgentes para aumentar la producción y oferta de alimentos para fomentar los programas alimentos, permitiendo que las poblaciones vulnerables logren obtener comida para matar el hambre.

Que la vergüenza y el repudio que sentimos por esta lamentable situación de hambre y miseria que hoy viven millones de familias en el campo, en la periferia y en los centros urbanos, nos impulse a luchar con valentía y perseverancia por una realidad más justa donde el derecho humano a la alimentación saludable se respeta en todos los rincones del mundo.

Para conocer los detalles sobre las iniciativas de la FAO en América Latina y el Caribe comentadas anteriormente, aceda: http://www.fao.org/americas/prioridades/es

 

Alberto Broch – presidente de COPROFAM