La agroecología es una oportunidad y un desafío para CNFR
Según aseveró Sebastián Peluffo, delegado de Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR) en la Comisión Honoraria del Plan Nacional de Agroecología (CHPNA), esta práctica es una oportunidad y un desafío para la gremial. En este sentido, Peluffo explicó que CNFR visualiza la producción agroecológica como una estrategia viable para fomentar y promover la permanencia de los productores en el campo, especialmente los familiares.
Asimismo, el representante de CNFR en la CHPNA señaló que también es un desafío, en tanto la gran mayoría de los productores integrantes del Sistema de Fomento Rural no son parte de circuitos de producción agroecológica, por lo que la gremial se plantea analizar cómo esos productores puedan ir sumándose a una estrategia de transición de la producción convencional a la agroecológica, hasta finalmente consolidarse como productores orgánicos.
Peluffo fue enfático al afirmar que los principios de la producción agroecológica y los del desarrollo rural tienen muchos puntos en contacto.
En cuanto a las políticas públicas vinculadas a la agroecología, el referente de CNFR recordó que en el año 2018 el Parlamento votó con el apoyo de todos los partidos políticos con representación legislativa la Ley No 19.717, que declara “de interés general la promoción y el desarrollo de sistemas de producción, distribución y consumo de productos de base agroecológica, tanto en estado natural como elaborado, con el objetivo de fortalecer la soberanía y la seguridad alimentaria, contribuyendo al cuidado del ambiente, de manera de generar beneficios que mejoren la calidad de vida de los habitantes de la República”.
Además, mandata a la creación de la CHPNA, que “está compuesta por trece miembros e igual número de suplentes, siete de los cuales fueron designados por organismos públicos y seis por el Poder Ejecutivo a propuesta de las organizaciones de la sociedad civil”.
La Comisión Honoraria del Plan Nacional para el Fomento de la Producción con Bases Agroecológicas (CNPA) comenzó a sesionar en setiembre de 2019. Está integrada por 13 miembros titulares y 13 suplentes: 7 del instituciones estatales y 6 de organizaciones de la sociedad civil.
Está integrada por la Dirección General de Desarrollo Rural del Ministerio de Gandería, Agricultura y Pesca (MGAP) y que es quien la preside, y un delegado que representa a los ministerios de Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA), de Salud Pública (MSP) y de Desarrollo Social (MIDES); un delegado en representación de la Universidad de la República (UDELAR), del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII); un delegado en representación de la Universidad Tecnológica (UTEC) y de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP); un delegado de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP); y un delegado del Congreso de Intendentes. En representación de la sociedad civil hay delegados de la Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas, de la Red de Agroecología del Uruguay, de la Red de Huertas Comunitarias del Uruguay, de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL), de la Asociación de Fruticultores de Producción Integrada (AFRUPI) y de la Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR)
El primer cometido de la Comisión Honoraria fue diseñar el Plan Nacional de Agroecología. La elaboración del plan se armó con cinco grupos de trabajo que se reunieron los meses de octubre, noviembre y parte de diciembre del año 2019 para desarrollar diferentes ejes temáticos, que se sistematizaron para redactar el plan. En los grupos participaron los delegados la Comisión Honoraria e integrantes de otras organizaciones vinculadas a la agroecología, llegando a contar con la participación activa de decenas de organizaciones y centenares de personas que aportaron datos, ideas y experiencias. Una vez redactado el Plan Nacional de Agroecología fue presentado a las autoridades del actual gobierno, quien aún no ha tomado una definición al respecto.
Por otra parte, la implementación del Plan Nacional de Agroecología debe sortear otro descomunal escollo. En la ley de Presupuesto Nacional se asignan escasos recursos económicos sólo para el funcionamiento de la estructura administrativa, no para la ejecución del Plan.
Sebastián Peluffo señaló que en el ámbito de CNFR se visualiza qu etodas las políticas públicas -ya sean las referidas a acceso a tierra; asistencia técnica y extensión rural; de investigación; etc- están relacionadas con y tienen que acompasarse al Plan Nacional de Agroecología, lo que redundaría en que un mayor número de productores estuviera dispuesto a iniciar el proceso de transición hacia la agroecología.
Reflexionando sobre cómo CNFR puede apoyar este proceso, Peluffo sostuvo que la participación de la gremial en la CNHPNA es fundamental, tanto para apoyar el desarrollo del Plan como su posterior implementación y monitoreo. Por otra parte, tanto a nivel nacional como a nivel local se pretende seguir realizando las articulaciones necesarias entre la sociedad civil y las instituciones públicas, para promover el desarrollo de la agroecología.
El referente de CNFR recordó que la gremial integra los directorios de varios institutos relacionados directamente con el sector agropecuario, y afirmó que en esos ámbitos, los delegados representantes del sistema de fomento rural se ocuparan de mantener siempre vivo el tema de la agroecología en las agendas de estos organismos.
Testimonio de Sebastián Peluffo
Marco conceptual de la Agroecología
En la Ley aprobada, se plantea la Agroecología como la aplicación de los conceptos y principios ecológicos al diseño, desarrollo y gestión de agroecosistemas sostenibles. La sostenibilidad de los agroecosistemas implica necesariamente una perspectiva ecológica respecto a la gestión de los bienes naturales y una perspectiva social, económica, política y cultural en torno a cómo se establecen las relaciones entre personas en la sociedad, y entre éstas y la “naturaleza”; para construir una sociedad más justa, equitativa y solidaria, orientada en clave de derechos humanos. Constituye, por lo tanto, un paradigma que contribuye a crear sistemas agroalimentarios sostenibles, articulando armónicamente a los “seres humanos con la naturaleza” y permitiendo
avanzar hacia un nivel de mayor justicia social (Altieri, 1999; Sevilla Guzmán et al., 2015).
La propuesta agroecológica involucra tres dimensiones: a) ecológicatécnico-productiva; b) socioeconómica-cultural y c) sociopolítica (Guzmán Casado et al., 2000; Sevilla Guzmán, 2017). Estas dimensiones están fuertemente interrelacionadas y son resultado de la coevolución sociedad- naturaleza (Norgaard, 1994). Eso implica
aspectos que van más allá de modificaciones técnico-productivas. Involucra cambios en las relaciones sociales y las relaciones de poder en torno al acceso y gestión de los bienes naturales; la distribución y acceso de los alimentos; la participación, organización social y toma de decisiones en la orientación del sistema productivo y la forma de creación de conocimiento, entre otros aspectos.
Etiqueta:agroecología, diálogo político


