Dos años de Pandemia han profundizado la crisis y los desafíos de la Agricultura Familiar del MERCOSUR

La directiva de COPROFAM realizó, el 24 de febrero, una reunión para evaluar la situación de la agricultura familiar luego de dos años de la pandemia del Coronavirus y ver las perspectivas que se presentan para el año 2022, dado el actual momento político, social y económico que vive en sus respectivos países.

El diagnóstico general que traen los dirigentes es muy preocupante. Se evidenció que la pandemia impactó en la vida y producción de la agricultura familiar y profundizó la crisis socioeconómica, exteriorizando la ausencia de políticas públicas estructurales que permitan a los agricultores familiares, campesinos y comunidades indígenas desarrollarse de manera sostenible en los territorios rurales del MERCOSUR Ampliado.

A pesar de los esfuerzos y propuestas de medidas de emergencia presentadas por las organizaciones, se observó que los gobiernos hicieron poco por falta de prioridad o contención de costos, profundizando así la crisis social y económica de la agricultura familiar campesina; que a pesar de todo ha demostrado ser resiliente a los impactos de todo tipo y resiste quedarse en el campo produciendo lo que puede para la sobrevivencia de las familias y, en lo posible, vendiendo los excedentes a los mercados de consumo.

Además de la pandemia y la nueva variante Omicron, muchos de los agricultores familiares se vieron severamente afectados por los impactos del cambio climático con vendavales e inundaciones derivadas del exceso de lluvias, y otros por la falta de lluvia, la sequía prolongada que ha provocado parcial o total pérdidas en la producción.

La preocupación expresada por los dirigentes es la falta de sensibilidad de los gobiernos ante la drástica situación que atraviesan los campesinos y la demora en adoptar medidas de socorro para las familias afectadas por los fenómenos climáticos.

La agricultura familiar es un sector estratégico en la producción de alimentos y si no se le da prioridad, la producción debería disminuir e influir en los precios de los alimentos, impactando a toda la población con un aumento de las tasas de inflación.

La guerra entre Rusia y Ucrania amplía el escenario de incertidumbres y los impactos perjudicarán aún más a los agricultores familiares con los altos precios de los insumos para la producción y comercialización.

La situación de los agricultores familiares se refleja en los datos socioeconómicos de los respectivos países que, sin excepción, revelan el aumento de los índices de pobreza, pobreza extrema y hambre en los países del MERCOSUR Ampliado.

Todo este escenario sombrío se desarrolla de muchas maneras y una de ellas es la salida de la juventud rural del campo, hecho que compromete la sucesión rural y las actividades agrícolas de largo plazo en la producción de alimentos para abastecer los mercados internos.

Ante esta situación, los desafíos de las organizaciones representativas son enormes y complejos. Por ello, la COPROFAM y sus afiliados refuerzan su compromiso de redoblar la atención y diseñar nuevas estrategias, estableciendo alianzas con otros sectores de la sociedad para problematizar la situación de los agricultores familiares y proponer a los gobiernos políticas agropecuarias estructurantes, capaces de cambiar la situación actual y dar comodidad y dignidad a familias que producen alimentos en las zonas rurales.

La esperanza está presente. Fortalezcamos nuestra organización y luchemos por cambiar la situación. Buena suerte a todos.

Alberto Broch, presidente de COPROFAM