Instituto de Investigación Agropecuaria fomenta manejo sustentable de residuos entre agricultores

Incorporar prácticas para el manejo de los residuos puede ser el inicio de un camino hacia el desarrollo en la agricultura familiar campesina, que permite eliminar las tradicionales quemas de rastrojos, dando paso a nuevas técnicas para el reciclaje y la mejora en la calidad de los suelos. La idea surgió debido a las nuevas regulaciones medioambientales que prohibirán completamente las quemas agrícolas en la región, a contar de 2026, dando paso a la sustentabilidad en una zona que será pionera en implementar esta normativa dentro del plan de descontaminación del Ministerio de Medio Ambiente.

Marco General

Un Informe elaborado por Naciones Unidas señaló cinco tendencias que definirán el siglo XXI, a saber, los asuntos demográficos, urbanización, cambio climático, conflictos y crisis prolongadas con tecnologías de vanguardia. La agricultura enfrenta el desafío de aumentar su productividad para suplir la creciente demanda de alimentos a nivel mundial, al tiempo que debe ser más eficiente en el uso de los recursos naturales, adaptarse a los nuevos patrones climáticos y hacer una contribución positiva al medio ambiente y la sociedad. Es por ello emerge la necesidad de desarrollar una actividad agrícola, que conjugue la protección del medio ambiente, la equidad social y la viabilidad económica, en suma, una agricultura sustentable.

Diversas proyecciones señalan que para el año 2050 la población mundial aumentará en 20%, llegando a 10.000 millones de personas, lo que, a su vez, aumentará la demanda de alimentos hasta en un 50%. Esta mayor demanda, significa que habrá mayor presión sobre los recursos naturales, principalmente el suelo y el agua, en un escenario de cambio climático y global donde los recursos naturales y la biodiversidad ya se encuentran mermados

Chile cuenta con un amplio desarrollo de la industria agrícola en diferentes regiones del país. Desde sus campos se exportan una gran cantidad de frutas y verduras que son apetecidas en el mercado asiático, europeo y norteamericano. En los últimos años se han multiplicado en Chile las iniciativas relacionadas con alguna dimensión de la sostenibilidad, conectadas en mayor o menor medida con alguno de los eslabones de la cadena de producción, distribución y comercialización de los alimentos, impulsado principalmente por la diseminación de estudios y datos parciales a nivel global.

Chile presenta diversos desafíos en materia de sustentabilidad, como avanzar al carbono neutralidad al 2050, o el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible al 2030. El sector agroalimentario es un actor clave para enfrentar estos desafíos. No obstante, el escenario de cambio climático, la escasez hídrica y las nuevas preferencias de alimentación de las personas, nos exigen no solo adaptarnos y ser más eficientes en el uso de los recursos naturales, sino también innovar en las distintas formas de producción, que consideren no solo el impacto económico, sino también el social y ambiental, lo que nos posicionará como referente mundial y nos hará más competitivos- señala la Oficina de Estudios Agropecuarios, ODEPA. Así, la agricultura sustentable busca un desarrollo basado en principios ambientales, sociales y económicos. El desafío para los productores de agroalimentos es adoptar nuevas prácticas asociadas a tecnologías sustentables, eficiencia hídrica y energética, disminución de emisiones, el cuidado de las relaciones con la comunidad, la incorporación de la agricultura de carácter familiar y de menor tamaño a las cadenas de valor, así como la generación de contextos adecuados para la adaptación de agricultores, agricultoras y empresas a los efectos del cambio climático y creciente déficit hídrico.

Aprender haciendo

Para que esta política pública sea un éxito, es necesario generar un cambio en las costumbres y prácticas de los predios agrícolas, lo que comenzó a implementarse con la acción de profesionales del INIA, que han transferido información y conocimiento, por medio de una intervención en la provincia de Melipilla.

A través de capacitaciones y talleres se logró llegar a 85 pequeños campesinos de localidades y comunas de esta provincia, que representan el 45,6% de las quemas agrícolas a nivel regional.

Fabiola Sepúlveda, ingeniero agrónomo e investigadora del INIA, dirigió el proyecto y destacó que la idea fue “entregar de manera presencial a los agricultores, prácticas sustentables para que ellos las incorporen en el manejo cotidiano de la agricultura”. La idea de los profesionales del INIA fue que los participantes repliquen lo aprendido en sus parcelas. “Creemos que la experiencia permite que el agricultor irradie esta información a sus vecinos, familiares y demás agricultores, multiplicando los beneficiarios de manera indirecta”, aseguró la agrónoma.

Además, el proyecto incluyó charlas online con alrededor de 800 asistentes, aumentando la entrega de estos conocimientos.

La iniciativa dejó a disposición de las organizaciones agroecológicas de las comunas intervenidas, tres máquinas chipeadoras, para ser usadas de forma gratuita por los agricultores de la zona. De esta manera “el acceso a la maquinaria favorece y estimula el desarrollo de estas prácticas sostenibles” declaró la profesional del INIA.

Dentro del grupo de beneficiados con el proyecto, se encuentra Luisa Quiroz, pequeña agricultura de la comuna de San Pedro, que posee una parcela con nogales donde siembra hortalizas y flores.

En los talleres, Luisa aprendió nuevas técnicas que le han servido en la producción de sus cultivos, ocupando lo que alguna vez consideró basura. “Una vez hice una quema y me sentí tan mal por el daño causado al medioambiente, que comencé a arrumbar todos los desperdicios de la poda de los nogales”, relató.

La economía circular es un modelo de producción sostenible en la que se reutilizan o reciclan materiales para darles un valor añadido. En este sentido, la iniciativa de INIA entregó herramientas para que agricultores como Luisa puedan sumarlo a su proceso de cultivo. “Nosotros estamos tomando un producto que el agricultor considera basura y le damos un valor con cualquiera de las practicas que enseñamos”, puntualizó Fabiola Sepúlveda.

Legislación vigente eliminación de desechos

Durante 2017, en Chile se quemaron 250 mil hectáreas, de las cuales el 93% corresponden a quemas de rastrojos y desechos agrícolas.

La prohibición total de las quemas en la región Metropolitana comenzará a partir de 2026 y se convertirá en la primera en establecer esta medida.

La profesional del agro pronostica un impacto positivo al prohibir las quemas en la región, ya que “vamos a tener una baja en las emisiones de carbono, contribuyendo a la descontaminación”, afirmó. “Es un decreto que era necesario y fundamental, y si se complementa con este tipo de iniciativas, donde los agricultores pueden ver sus beneficios será exitoso y aplicable”,   señaló Sepúlveda.

Por último, la indicación de FAO: Una agricultura próspera, inclusiva, sostenible, baja en emisiones y resiliente al cambio climático es posible en América Latina y el Caribe, y lograrla es imperativo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y dar cumplimiento al Acuerdo de París. Resulta esencial, por tanto, identificar caminos para avanzar hacia una transformación en la manera en que se producen los alimentos.