Promueven Proceso de Estabulado para Aumentar Producción en Ganado Caprino

La historia va dejando su huella indeleble, aunque invisibilizada. A pocos metros de profundidad, la historia se muestra viva: no sólo como una evocación de recuerdos sino de hechos que transformaron la estructura de propiedad de la tierra y, de alguna manera, los campesinos lucían una dignidad que nunca habían perdido pero que estaba sumergida en la hacienda. Ese cambio de actitud dio origen una nueva forma de ver, de relacionamientos más horizontales y de mejores posibles para un sector que siempre estuvo en la marginalidad de la historia, las decisiones y la escolaridad.

La Cooperativa La Viñita de Marquesa Limitada tiene 53 años de vida y es un claro ejemplo de advocación. En1968 obtuvo la personalidad jurídica a través del decreto n°9, entregado por el Ministerio de Agricultura. En 1960 la comuna de Vicuña contaba con una población de 12.048 habitantes, con una densidad de 5,5 habitantes por km2. El 48,3% (5.819) de la población de la comuna era considerada urbana y el 51,7% (6.229) restante era rural. El número de habitantes por vivienda en la zona urbana era de 4,9 personas y en la zona rural 5,3. El porcentaje de población activa en agricultura era de 52% y el porcentaje de población activa en el sector terciario era de 27,4%. Esto revela el carácter eminentemente rural que tenía esta comuna, pues al ser una zona principalmente dedicada al sector agrícola pone en evidencia la dedicación laboral de sus habitantes. Y la poeta Gabriela Mistral, que nació en Monte Grande, a pocos kilómetros de Vicuña, desde principio del siglo pasado, alzaba su voz para denunciar las condiciones de vida del mundo campesino.

Dentro de las acciones más importantes que se registraron en los primeros años de vida de la cooperativa, fue la compra de la estancia, pues se publicó en el Diario Oficial que “en un plazo de 60 días, quien pague la deuda CORA al contado, se le subsidiaba con un 70% para la compra de la estancia”, reuniéndose los socios de la cooperativa, aportando cada uno $13.000 y así cancelar en Santiago $712.560, lo que les permitió ser propietarios de la estancia. En la actualidad está conformada por 67 socios agricultores y crianceros y cuenta con 60 mil hectáreas de producción.

60% de la masa caprina nacional se concentra la región de Coquimbo, un mercado con gran potencial de desarrollo. En la actualidad la cooperativa se desempeña en el rubro de la agricultura, la minería y el transporte, lo que genera los ingresos para los socios. En el área agrícola, junto con la siempre y cosecha tanto de verduras como frutas, también se trabaja fuertemente en la producción de uva. “Tenemos Pedro Jiménez, la que se va directamente a Capel, en donde tenemos acciones. La Flame desde el año pasado se va a exportación de forma directa”, explicó la presidenta. En cuanto al transporte, tienen camiones que se arriendan a la minera existente en la zona, contando un total de ocho, entre ellos seis están arrendados y los otros dos se ocupan en el rubro de las acciones de la misma cooperativa.

La Cooperativa Campesina la Viñita de Marqueza Ltda. tiene dentro de su objeto la producción el desarrollo de contratos que con fines productivos y la ejecutar programas de capacitación y formación que proporcionen a los asociados y sus familias conocimientos que propendan a su desarrollo personal, incrementar de sus capacidades como productor y al manejo adecuado de los recursos naturales para asegurar su protección y conservación. Pretende además la integración de jóvenes y mujeres mediante la creación de programas productivos y actividades socio cultural.

En ese contexto social, histórico y cultural, se da la historia que ahora narro. La falta de agua incide en el bienestar animal y en la productividad de las praderas, lo que se refleja en bajos niveles de producción de leche, queso y pérdidas económicas, aumentando los índices de pobreza. Considerando la falta de precipitaciones en la región de Coquimbo ha afectado la producción de productos lácteos de este tipo, aumentando la precarización de las condiciones de vida de los productores, Leonardo Monardez, integrante de agricultura campesina y conocedor de la historia oral de la Cooperativa de manera directa, conoce el ganado caprino desde niño. Sus abuelos también usaron de estos animales para alimentarse y generar una incipiente agricultura de subsistencia. Conoció el mundo de la agricultura a través de la experiencia y del estudio sistemático. A diferencia de sus antepasados, Monardez se adentró al mundo de la ganadería caprina con los conocimientos técnicos necesarios para realizar un trabajo eficiente a pesar del nuevo escenario climático marcado por la sequía.

En la actualidad Leonardo- informa el Diario El Día de Coquimbo, posee 90 cabras de razas Saanen o alpinas. Las características de estos animales es que provienen del Valle de Saanen y Simental, Suiza. Son excelentes productoras de leche, 800-900 Kilos por lactación y con un 3,6% de materia grasa. Es de tamaño medio llegando a pesar 65 Kilos. Diariamente elabora cerca de 20 quesos, los que son altamente demandados por compradores de las comunas de La Serena, Vicuña y Calama. Valora del programa de mejoramiento caprino, que a través de INDAP tuvo la oportunidad de participar en cursos de perfeccionamiento, talleres y giras de captura tecnológica. Naturalmente que esto ha incidido en mejoría de sus procesos de producción.

El propósito del programa es que los sistemas de producción que conocemos de los crianceros tradicionales, el que mayoritariamente era un pastoreo en los cerros con pradera natural, se adapte a la nueva realidad provocada por el cambio climático y por eso hemos invitado a nuestros crianceros a tener sistema estabulado o semiestabulado. Cuando nos referirnos al espacio que un animal ocupa, existen dos términos comúnmente utilizados: el espacio permitido, espacio disponible o en ingles llamado space allowance, que básicamente describe el área que un animal utiliza cuando está estabulado (o durante el transporte) y que se expresa en m2 o como m2/100 kilos de peso vivo. El espacio disponible considera básicamente las dimensiones físicas del animal y describe el área utilizada por el individuo.

“Quería empezar con una mentalidad distinta, así que estabulé mi ganado, respetando las normas básicas del bienestar animal. Además, comencé mejorando la genética de la cabra criolla y también compré genética de otros lados. Con los años que no acompañan en temas de precipitaciones yo creo que es una buena decisión la que tomé; no es fácil, pero de a poco se puede”, sostiene el usuario de INDAP.

Mediante el Plan Caprino, el joven criancero ha sido beneficiado con asesoría especializada y una tarima y puntos de ordeña, apoyos “con los cuales he logrado mejorar mi trabajo. Estoy agradecido de INDAP, porque ante cualquier duda siempre está el buen consejo de los profesionales y técnicos”.