Medicina Veterinaria Tradicional / EtnoVeterinaria: Investigación buscó resignificar saberes campesinos en Pucón y Curarrehue
En un paper publicado en mayo, el investigador de la UC, Tomás Ibarra, documentó junto a investigadoras de la UACh el efecto que tiene el predominio de la Medicina Veterinaria Moderna frente a la Medicina Veterinaria Tradicional. “Es un conocimiento que ha sufrido un fuerte proceso de erosión”, indica. Es por esta razón que Tomás Ibarra, Centro UC de Desarrollo Local, junto a la académica de la Universidad Austral de Chile, Carla Marchant, y la médica Veterinaria magíster en Desarrollo Rural, Fernanda Olivares, desarrollaron una investigación que buscó documentar y revitalizar este tipo de conocimientos.
Esta investigación se tradujo en un paper publicado en mayo y que abordó la experiencia de 60 campesinos y campesinas del sur de los Andes, específicamente de los municipios de Pucón y Curarrehue, a través de entrevistas que tuvieron lugar entre diciembre de 2020 y marzo de 2021.
“El mundo cristiano-occidental separa lo espiritual, desde el punto de los sistemas médicos y la medicina, de las enfermedades y de los remedios para estas enfermedades, y deja lo espiritual para las religiones, fundamentalmente cristianas, y todo lo demás queda en el contexto del área científica. Nosotros partimos de las concepciones filosóficas y estamos insertos dentro de los conceptos de la aparición de la vida natural y de la vida humana mapuche y por eso tenemos que vivir en armonía, complemento y equilibrio con el medio ambiente en el cual existimos”-indició en un seminario organizado hace poco por la Universidad de Concepción el investigador, Juan Antonio Painecura.
Sin pretender ser reduccionistas, pero ayuda a contextualizar la experiencia, podemos hablar de que, en la actualidad, como menú de ofertas al mundo de la agricultura en general, existen a lo menos dos modelos que rivalizan por marcar el futuro de la agricultura en el mundo. Uno está basado en la producción industrial a gran escala, que utiliza costosos animales de raza e insumos agroquímicos. El segundo modelo se basa en pequeñas granjas con sistemas ecológico-orgánicos que hacen uso de insumos naturales basados en recursos locales y de bajo costo y accesibles para los productores de pequeña escala.
Cuenta Gabriel García Márquez en el libro Vivir para contarla, Premio Nobel de Literatura y eximio divulgador de lo que se ha denominado el realismo mágico: “Apenas empezábamos a vislumbrar el perfil de algunas cúpulas de iglesias y conventos en la bruma del atardecer, cuando nos salió al encuentro un ventarrón de murciélagos que volaban a ras de nuestras cabezas. Sus alas zumbaban como un tropel de truenos y dejaban a su paso una peste de muerte. Sorprendido por el pánico, solté mi maleta y me encogí en el suelo con los brazos en la cabeza, hasta que una mujer mayor que caminaba a mi lado me gritó: «!Reza La Magnífica!», es decir, la oración secreta para conjurar asaltos del demonio, repudiada por la iglesia pero consagrada por los grandes ateos cuando ya no les alcanzaban las blasfemias. La mujer se dio cuenta de que yo no sabía rezar y agarró mi maleta por la otra correa para ayudarme a llevarla. «Reza conmigo», me dijo, «pero eso sí, con mucha fe». Así que me dictó La Magnífica verso por verso y los repetí en voz alta con una devoción que nunca volví a sentir. El tropel de murciélagos, aunque hoy me cueste trabajo creerlo, desapareció del cielo antes de que termináramos de rezar. Solo quedó entonces el inmenso estropicio del mar en los acantilados”.
Esto para señalar que no todo el conocimiento proviene de la academia y que los territorios han generado múltiples formas de conocimiento que, en muchas ocasiones, no han sido objetos de atención meticulosa por el mundo de la ciencia.
Hace más de 13 mil años el ser humano llegó a las tierras que hoy son parte de Chile, originando y desarrollando con elementos externos y propios las culturas ancestrales que hoy continúan formando parte del país.
La identidad campesina ha generado en nuestro país interesantes productos culturales. En ellos se conjugan, en distinta medida, al menos tres elementos: visión cultural, funcionalidad e intención estética. La agricultura se desarrolla en un paisaje geográfico (campo) y en un espacio cultural (tradiciones). Se trata de una forma de vida, muy arraigada en el alma de nuestra identidad, y que tiene sus códigos, símbolos y tradiciones. La relación del hombre con la tierra genera percepciones, historia creencias y fantasías: un conjunto de tradiciones que debaten su vigencia entre los procesos de globalización y modernidad.
Consideraciones de esa naturaleza tuvo el equipo que trabajó en la Región de la Araucanía para profundizar en la etnoveterinaria, en los sectores rurales de Curarrehue y Pucón.
El orégano y el canelo son algunas de las hierbas medicinales que más utiliza Pablo Neculpan, un hombre campesino de 44 años que vive en Relicura en la comuna de Curarrehue, y que las utiliza en el tratamiento de enfermedades o problemas de salud en su ganado, compuesto por vacas, caballos y ovejas, principalmente.
Se trata de saberes que, tal como explica Pablo, son conocimientos que se han traspasado de generación en generación a raíz de lo que sus antepasados observaban con sus propios ojos. “Uno no necesariamente puede creer por superstición o por tincada, sino que también hay prueba en los hechos (…) esta medicina uno la iba adaptando a sus recursos para poder subsistir tanto en alimentos como en salud”.
“Mi suegro me hablaba del toronjil cuyano”, cuenta a modo de ejemplo, “contaba que en una ocasión andaba una yegua con un potrillo que estaba un poquito desnutrido, entonces la yegua, que andaba comiendo, fue a dar a un manchón de toronjil cuyano y cuando él revisó la bosta del potrillo, vio parásitos que el animal había botado ahí y después se recuperó”.
Esta es una práctica que acuñada como Medicina Veterinaria Tradicional o etnoveterinaria: aquella que surge de la práctica de campesinos y campesinas que, a través del ensayo y el error, han desarrollado sus propios conceptos y técnicas en el tratamiento del ganado.
Pero ¿específicamente qué situaciones estarían erosionando la etnoveterinaria?
Los efectos de una agricultura intensiva
Según señala Ibarra, es un proceso político y social de décadas que tiene sus bases en la Contrarreforma Agraria desarrollada en dictadura. “Se les empieza a tratar a los campesinos de agricultores y de clientes, y se da con mucha fuerza la conversión de estos hacia una agricultura intensiva y, en particular, al manejo del ganado basado en el uso de químicos o agroquímicos, entre ellos fármacos”.
Los efectos que tendría el uso de este tipo de elementos en el ganado tendrían una directa relación no solo con la pérdida de estas prácticas, sino que también con la pérdida de la biodiversidad.
Según señalan Marchant y Olivares, “estudios de nivel mundial alertan de los crecientes procesos de resistencia bacteriana y parasitaria, junto con la contaminación alimentaria y/o ambiental que genera el uso de diferentes fármacos sintéticos en los sistemas de producción animal”.
“Por ejemplo se ha estudiado que el uso fármacos como la ivermectina se relaciona con la disminución de escarabajos estercoleros, los cuales habitan las praderas movilizando el abono animal, asociándose a una mayor fertilidad del suelo y control biológico indirecto de parásitos en animales”, explican.
Pero para Pablo, el uso de fármacos es una forma rápida y fácil de tratar a sus animales. “Uno siempre cuida a sus animales cuando están afectados”, señala, “por ejemplo, ahora tengo un animal que tiene mucha mucosidad y para salir luego del paso, ahí vamos al fármaco”.
Políticas públicas culturalmente apropiadas
Es por ello por lo que los investigadores apuestan por el desarrollo de políticas públicas que estén en sintonía con las comunidades que se ven impactadas por este tipo de acciones y sus prácticas.
“Para que las acciones de proyectos y planes de dichas políticas públicas que trabajan con la Agricultura Familiar y el mundo rural sean exitosas”, explican Marchant y Olivares, “es necesario que estas sean territorialmente pertinentes y participativas, es decir que se realicen considerando la diversidad biocultural de las y los campesinos de cada rincón del país”.
En otros países de Latinoamérica, como Colombia, Bolivia o Perú, el desarrollo de políticas públicas con enfoque participativo, es decir que cuenten con una participación vinculante del campesinado sobre las medidas que se adopten y decidan, han dado buenos resultados al ser medidas que han involucrado a las comunidades desde el principio.
Pero para Ibarra, estas políticas públicas pertinentes con el mundo agrícola tienen que desarrollarse de manera sistémica y generalizada. “No solamente la política pública referida al Ministerio de Agricultura o al Instituto Nacional de Desarrollo Agropecuario (INDAP), sino que también políticas educativas, económicas, que fomenten la revitalización de estos saberes, con cambios de carácter más sistémico”.
“Las políticas no tienen que quedarse en lo que fue, sino que avanzar a una estrategia de adaptación e innovación en la práctica de manejo de animales”, agrega, “para poder fomentar, incluir el conocimiento tradicional con nuevos aspectos que se han ido desarrollando en los territorios, con nuevos conocimientos, nuevas prácticas e ir pensando en el futuro de los rebaños, de la economía local y en realidad de la soberanía alimentaria local”.
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Así como él aprendió de sus padres, abuelos y suegros, Pablo hoy ha trabajado estos conocimientos con sus propias hijas, traspasando estos saberes. “Una de ellas está estudiando Agronomía y a ella le voy enseñando el uso de estas hierbas en los animales”, explica.
Para el campesino de 44 años, estos son conocimientos valiosos en su subsistir y en cómo comprende su relación con el ganado, algo que, según asegura, fue un conocimiento que “siempre fue”, que siempre existió, al menos en los relatos de su familia.
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Paper: The_climate_itself_must_have_hidden_som
Fuente: Página web Centro UC de desarrollo local
El Centro UC de desarrollo local está orientado hacia actividades de investigación, desarrollo y transferencia para el desarrollo local sustentable. Desde su creación en el año 2010, ha sido un espacio que busca la consolidación de la inter-disciplina y el vínculo con el territorio para atender el desafío de la sustentabilidad en contextos locales. El CEDEL UC es un centro interdisciplinario formado por: el Campus Villarrica, la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal, la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos, Facultad de Historia, Geografía y Ciencia Política, Facultad de Ciencias Sociales y la Facultad de Medicina.
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